¿Dónde se ubica el rancho Soyate, propiedad de Los Aguilar?
El rancho El Soyate se ha convertido en símbolo de tradición, amor y memoria familiar en Zacatecas, un espacio donde nació una de las dinastías más influyentes de la música mexicana y que aún sigue vigente


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En Zacatecas, se encuentra El Soyate, el histórico rancho que se ha convertido en emblema de la dinastía Aguilar. Más que una propiedad rural, el lugar representa una parte esencial de la historia de la música regional mexicana y del cine nacional.
Impulsado por Antonio Aguilar como un obsequio para su esposa Flor Silvestre, el sitio guarda décadas de recuerdos familiares. Con el paso del tiempo, El Soyate dejó de ser solo un hogar para transformarse en símbolo de identidad, tradición y legado artístico.
Ubicación y características del rancho El Soyate
El rancho está situado en Villanueva, Zacatecas, tierra natal de Antonio Aguilar. Rodeado de paisajes naturales y amplias extensiones de campo, el inmueble destaca por su dimensión y por la infraestructura que lo conforma.
Cuenta con instalaciones equipadas con aire acondicionado, pozos de agua, maquinaria agrícola, establos y lagunas artificiales donde pastan animales. Caminos de terracería enlazan las distintas áreas del terreno, que también incluye una capilla y una hacienda de gran tamaño que fungió como residencia principal de la familia.


Su estilo conserva la esencia de un rancho tradicional mexicano: amplio, rústico y rodeado de flora y fauna. De acuerdo con creadores de contenido que han mostrado imágenes del sitio, se trata de una propiedad donde cada espacio refleja la historia que ahí se forjó.

Un regalo de amor convertido en legado
La construcción de El Soyate tuvo un significado profundamente personal. Antonio Aguilar lo edificó como muestra de amor para Flor Silvestre, cuyo nombre real era Guillermina Jiménez Chabolla. Según relatos compartidos en entrevistas, el cantante solía decirle que cada ladrillo representaba una canción dedicada a ella.
En este rancho la pareja contrajo matrimonio en 1959, formó su hogar y desarrolló parte de su carrera artística, tanto en la música ranchera como en el cine mexicano. Con el tiempo, el lugar también se convirtió en su última morada: sus tumbas se encuentran en lo alto de una colina dentro de la propiedad, desde donde se aprecia el paisaje zacatecano. Ese punto se ha vuelto sitio de visita para admiradores que desean rendir homenaje.

El presente de la dinastía Aguilar
Hoy, la familia encabezada por Pepe Aguilar mantiene vivo El Soyate como espacio de memoria. Sus hijos, entre ellos Ángela Aguilar y Leonardo Aguilar, forman parte de la nueva generación que preserva la tradición.
Aunque los Aguilar dividen su vida entre México y Estados Unidos, Zacatecas sigue siendo un punto clave para la familia. Prueba de ello es que recientemente Christian Nodal celebró su cumpleaños número 27 en el rancho, acompañado por Ángela y otros seres queridos, reafirmando que el sitio continúa siendo escenario de momentos importantes.
El Soyate no es solo una propiedad campirana. Es el lugar donde se consolidó una de las dinastías más representativas del regional mexicano, un espacio que resguarda historias de amor, música y tradición. Entre caminos de terracería y colinas zacatecanas, el legado de los Aguilar sigue latiendo con la misma fuerza que lo vio nacer.











