Impacto de la minería de oro en México: un dilema ambiental
La minería de oro en México presenta desafíos ambientales y tecnológicos en su extracción.


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Los paisajes áridos de México son hogar de una belleza natural inmensa y, bajo su superficie, resguardan una intrincada red de minerales donde el oro destaca por su valor histórico. Durante años, la búsqueda de este metal impulsó el desarrollo de comunidades enteras.
Hoy en día, nuestra relación con este recurso ha evolucionado, y comprender su proceso nos invita a reflexionar profundamente sobre el cuidado de nuestro medio ambiente.
La minería actual: Tecnología y nuevas demandas
En la actualidad, la tecnología ha transformado la manera en que obtenemos el oro. La minería a cielo abierto permite aprovechar yacimientos con concentraciones muy bajas del metal, logrando beneficios económicos donde antes no era posible.
Sin embargo, este avance requiere un esfuerzo monumental tanto humano como natural, especialmente considerando que el 90% de este valioso recurso se destina hoy a la inversión financiera o la joyería de lujo, y su demanda ha crecido sustancialmente debido a la especulación.

Datos sobre el proceso de extracción de oro
Para entender el valor real de lo que la tierra nos ofrece y el reto ambiental que enfrentamos, es muy útil mirar los números de frente. Extraer una sola onza de oro es una tarea colosal que involucra las siguientes etapas y desafíos en el terreno:
- Movimiento masivo de tierra: Para obtener tan solo una onza de oro, se necesitan 500 kg de explosivos para remover aproximadamente 130 toneladas de roca.
- Las "tepetateras" y sus riesgos: El 80% de esa roca extraída (la que tiene muy bajo contenido de oro) se aparta en gigantescas pilas conocidas como tepetateras. Estas formaciones liberan arsénico y metales pesados que pueden filtrarse a los acuíferos, contaminando el agua en concentraciones hasta 50 veces superiores a los niveles aceptables.
- Los "jales" y el alto costo del agua: El resto del material, unas 30 toneladas de roca, pasa a grandes depósitos llamados jales. Aquí, la roca triturada se lava con 30 kg de sales de cianuro para separar el oro mediante lixiviación,un delicado proceso químico representa un riesgo sustancial. Además, se consumen 100,000 litros de agua dulce, equivalente al consumo cotidiano de 300 personas.
Comprender estos riesgos a fondo nos ayuda a impulsar prácticas industriales más limpias, apoyar el desarrollo de tecnologías de extracción sostenibles y cuidar activamente recursos tan vitales como el agua para nuestras futuras generaciones.
Riesgos ambientales de la minería a cielo abierto
Si observamos la vida útil de una mina después de 20 años, las cifras nos ayudan a dimensionar verdaderamente la escala de esta industria:
- Roca procesada: Se habrán movido y procesado cerca de 400 millones de toneladas de roca.
- Uso de explosivos: La inmensa cantidad de material detonante empleado equivaldrá al 40% de lo que se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial.
El proceso creará una alteración en la superficie de la Tierra de tales dimensiones que será visible desde el espacio exterior.

Una oportunidad para innovar y actuar
Estos números y datos son reveladores, pero conocerlos de manera transparente no busca desanimarnos, sino abrir una ventana de conciencia: ¿sería tan rentable esta industria si los costos y recursos ambientales se pusieran realmente en la balanza financiera?
Al dimensionar estos impactos, damos el primer paso hacia la innovación. Este conocimiento nos motiva, como sociedad, a exigir mejores prácticas industriales, a valorar inmensamente nuestros ecosistemas y reservas de agua, y a buscar alternativas económicas que armonicen el desarrollo humano con el respeto absoluto por la naturaleza.
El verdadero oro está en la vida que sostiene nuestra tierra.
Fuente:
NÚMEROS NATURALES-02. ORO

















