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“Se fugó de casa y terminó siendo leyenda: la historia de Clavillazo”

Nacido en Teziutlán, Puebla, José Antonio Hipólito Espino Mora, mejor conocido como Clavillazo, se convirtió en una de las estrellas más populares de México en el siglo pasado, aclamado por el público por sus gesticulaciones y parte esencial de la Época de Oro del Cine Mexicano

5 marzo, 2026
Clavillazo es un ícono mexicano. Foto: Especial
Clavillazo es un ícono mexicano. Foto: Especial

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Pantalones bombachos, un saco enorme, sombrero de tres picos y un estilo único para expresarse caracterizaron al actor y comediante poblano Clavillazo, una de las figuras cumbres de la Época de Oro del Cine Mexicano, recordado por las frases¡Nomás!, ¡Pura Vida! ¡Nunca me hagan esto! y ¡Méndigo!

José Antonio Hipólito Espino Mora nació el 13 de agosto de 1910 en Teziutlán, Puebla, siendo descrito como un niño inquieto e ingenioso al que no le gustaba estudiar. Rápidamente dejo de estudiar para trabajar con su papá, hasta una noche de 1931 cuando se fugó a CDMX para buscar suerte como actor.

Su empeño y dedicación lo llevaron a convertirse en uno de los comediantes más aclamados por el público mexicano. A pesar de su fallecimiento en noviembre de 1993 a los 83 años, continúa siendo recordado como parte esencial de del Cine de Oro Mexicano. Esta es su historia.

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José Antonio fue un niño inquieto e ingenioso. Foto: Cortesía
José Antonio fue un niño inquieto e ingenioso. Foto: Cortesía

¿Cuál es la historia de Clavillazo?

José Antonio Hipólito fue hijo de Fidel Espino López y Bertha Mora Calderón, fue el segundo de once hermanos de una familia tradicional poblana. Los Espino Mora vivían en la casa número 7 de la tercera calle de Xicoténcatl, ubicada en la esquina de la actual Avenida Allende y Zaragoza.

“Tonchi”, como le llamaban sus cercanos, era un niño inquieto, ingenioso, juguetón y divertido. Tras salir de la escuela tras reprobar varias veces, se decido a trabajar en la carnicería familiar y contribuir al sustento de sus padres y diez hermanos, aunque su sueño siempre fue la actuación.

Esta vocación le llegó cuando la compañía de títeres de Rosete Aranda se presentó en el Teatro Variedades de Teziutlán y quedó maravillado. Desde eso momento, comenzó a practicar canto y guitarra, también se dedicó a ayudar en el teatro para estar cerca de los actores.

Dejo la escuela y trabajó en la carnicería familiar. Foto: Cortesía
Dejo la escuela y trabajó en la carnicería familiar. Foto: Cortesía

Una noche de 1931 se fugó a la Ciudad de México a buscar suerte como actor, pero las dificultades y la desilusión lo hicieron regresar. Tras un periodo de preparación, volvió a la capital del país en 1943, pero antes de irse prometió no volver a Teziutlán hasta hacer su sueño realidad.

Su nombre, Clavillazo, nació de una mezcla entre clavillo y payaso. Esto, debido a como se vestía en sus primeros papeles, pintándose en los ojos una especie de clavitos. Su característica gesticulación exagerada de cara y manos que fue el estilo que adoptó para expresarse lo aprendió de su hermano Ignacio, quien era sordomudo.

Durante su primera etapa en la capital, trabajó en “las carpas”, una especie de teatro andante, donde comenzó a vender perfumes, tanto a asistentes como a actores, cruzándose con figuras de la talla de Palillo, Resortes, Cantinflas y Medel, lo que finalmente lo llevó a participar en producciones teatrales de menor renombre.

Comenzó trabajando en “las carpas”. Foto: Cortesía
Comenzó trabajando en “las carpas”. Foto: Cortesía

La gran oportunidad de Clavillazo surgió en 1950 cuando actuó en la cinta “Monte de piedad”. Dos años después, obtuvo el papel estelar en la película “El genial detective Peter Pérez”, que lo catapultó a la fama. El resto fue una exitosa carrera con varias producciones, dejando una huella importante.

Después de esa película, todos sus papeles fueron protagónicos, participando en: Pura vida (1956), Piernas de oro (1957), Los fenómenos del fútbol (1962), La marchanta (1973), Bohemio por afición (1984), Carnaval de estrellas (1990), entre otras.

A pesar del declive de la Época de Oro del Cine mexicano, Clavillazo consiguió mantenerse relevante en el séptimo arte durante la década de 1960, aunque para los años 70 optó por retirarse gradualmente para concentrarse en sus inversiones inmobiliarias.

Tras su retiro, se dedicó a las inversiones inmobiliarias. Foto: Cortesía
Tras su retiro, se dedicó a las inversiones inmobiliarias. Foto: Cortesía

Los últimos días de Clavillazo

En su vida amorosa, se sabe que conoció a su esposa Noemí Barreiro en 1941, con quien concretó la relación el 6 de mayo de 1945. Estuvo con ella hasta el final de sus días, siendo ella una fiel compañera en sus múltiples proyectos, aunque no tuvieron hijos.

El 2 de diciembre de 1977, el grupo de teatro dirigido por el profesor José Luis Martínez Castañeda, realizaron el único homenaje que se le hizo en vida al actor y comediante Clavillazo, en su natal Tezitulán, mismo día que también inauguraron la obra de teatro que recaudaría fondos para la construcción de la preparatoria.

Así, Clavillazo regresó a su natal Teziutlán en diciembre de 1977 y fue recibido por todo el pueblo que lo acompañó desde la entrada del municipio hasta el zócalo de la ciudad. La presentación de la obra fue un éxito y el actor quedó conmovido con el homenaje, al punto de llegar a las lágrimas.

Su único homenaje fue en diciembre de 1977. Foto: Cortesía
Su único homenaje fue en diciembre de 1977. Foto: Cortesía

Desafortunadamente, José Antonio Hipólito Espino Mora dio su último suspiro a la edad de 83 años, el 24 de noviembre de 1993, resultado final de complicaciones cardíacas severas, incluyendo tres previos episodios de infarto y una embolia que en 1987 mermó significativamente sus capacidades motrices.

Clavillazo no solo se recordado por su habilidad para provocar risas, sino también por su resiliencia ante las adversidades, dejando tras de sí un legado inigualable en la historia del cine mexicano. A través de sus personajes cómicos, este actor inmortalizó un estilo de humor que sigue resonando con el público mexicano.

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