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De agricultores en Guanajuato a dueños de El Palacio de Hierro: la historia de los Baillères

La familia Baillères transformó su herencia guanajuatense dedicada a la producción agrícola a un imperio de minería, comercio de lujo y negocios estratégicos en todo México y el mundo. Esta es la historia de cómo construyeron un imperio diversificado

9 marzo, 2026
Los Baillères son de las familias más ricas de México. Foto: Cortesía
Los Baillères son de las familias más ricas de México. Foto: Cortesía

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La familia Baillères es una de las más ricas de México y encabeza Grupo Bal, conglomerado que es dueño de negocios como El Palacio de Hierro e Industrias Peñoles. No obstante, pocos conocen que su fortuna comienza en la migración y el trabajo agrícola, lejos de los grandes corporativos.

Y es que los antepasados de Alejandro Baillères Gual, actual presidente del grupo y de los hombres más ricos de México, llegaron desde Francia y se asentaron en Silao, Guanajuato, dedicándose al campo y al comercio local, una etapa muy diferente al imperio actual que manera la familia.

En paralelo, durante el Porfiriato, otros empresarios (también de origen francés) fundaron en la Ciudad de México El Palacio de Hierro, empresa que eventualmente fue adquirida por los Baillères y que por ahora es uno de los pilares fundamentales de uno de los grupos económicos más relevantes del país.

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Todo comienza en el siglo XIX. Foto: Cortesía
Todo comienza en el siglo XIX. Foto: Cortesía

El origen de los Baillères en Guanajuato

En una entrevista retomada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), fundado por la propia familia, Alberto Baillères González, creador de Grupo Bal, explicó que las raíces de la familia se encuentran en la migración francesa del siglo XIX. De acuerdo con su testimonio, la familia se asentó en Guanajuato.

Aquí, se dedicaban a la agricultura y el comercio regional. Durante en 1895 nació su padre, Raúl Baillères Chávez, pasando su infancia entre el trabajo del campo y las actividades comerciales de la zona. Por su lado, su madre, Doña Celia González de Baillères, era originaria de León.

Aunque gozaron de estabilidad, la Revolución Mexicana alteró ese rumbo cuando la familia perdió sus tierras y se vio obligada a replantear su futuro. Por esa razón, Raúl Baillères Chávez decidió ir a la Ciudad de México con solo 20 años en busca de nuevas oportunidades laborales y empresariales.

La pérdida los obligó a buscar nuevas oportunidades. Foto: Cortesía
La pérdida los obligó a buscar nuevas oportunidades. Foto: Cortesía

Ya en la CDMX, comenzó desde puestos básicos en el sector financiero, ascendiendo lentamente a cargos de mayor responsabilidad, periodo donde se empezó a familiarizar con el negocio de la plata y el oro, que más adelante se convertiría en el pilar de la economía familiar.

Incluso, siendo todavía muy joven, llegó a participar en el comercio de la plata con el Banco de México. A través de este contrato, aprendió proyección económica, además de ganar una valiosa red de contactos en el sector minero. Para 1931, Raúl Baillères fundó Crédito Minero y Mercantil.

Esta empresa fue la primera financiera especializada tras la ley de banca de ese año, estando enfocada principalmente en la minería. Mientras aumentaba su éxito, creó empresas hipotecarias, afianzadoras y otros negocios industriales. En 1946 fundó el ITAM, importante instituto tecnológico.

Crédito Minero y Mercantil fue el inicio del imperio. Foto: Cortesía
Crédito Minero y Mercantil fue el inicio del imperio. Foto: Cortesía

La compra del Palacio de Hierro

El control de El Palacio de Hierro pasó a manos de la familia Baillères en circunstancias muy curiosas, según describe Alberto Baillères. El contacto inicial surgió cuando los dueños franceses decidieron vender la tienda. En ese entonces, Ernesto Couttolenc, director general, buscó a Raúl Baillères para hacerle una propuesta.

No obstante, Baillères se encontraba hospitalizado tras una operación de apéndice, motivo por el cual los vendedores hablaron con Alberto, quien mostró interés inicial, a la espera de la aprobación de su padre. Tras recuperarse, Don Raúl aceptó la compra tras analizarla, firmando todo documento requerido.

Un aspecto interesante de la compra fue que cuando revisaron las bóvedas del Palacio de Hierro hallaron lingotes de oro guardados, práctica que los dueños franceses consideraban de buena suerte. Finalmente, la familia adquirió el control de la tienda y, pocos días después, Alberto fue nombrado al frente del negocio.

Alberto fue nombrado al frente del negocio. Foto: Cortesía
Alberto fue nombrado al frente del negocio. Foto: Cortesía

Tras la adquisición, Alberto viajó a Estados Unidos y Europa para definir la estrategia de la tienda. Gracias a esta experiencia, decidió que la franquicia debía enfocarse en alta calidad y el prestigio. Así fue como El Palacio de Hierro se consolidó como un pilar del comercio mexicano de lujo.

La incursión de los Baillères en la plata

Cuando Alberto Baillères asumió Peñoles, empresa que ya había comprado su padre, la compañía enfrentaba pérdidas, por lo que se decidió en aplicar medidas que terminaron sanándola y transformándola en el mayor productor de plata del mundo. Al mismo tiempo, se creó Fresnillo para separar y gestionar directamente los metales preciosos.

Esta empresa mexicana terminó siendo la primera en cotizar en la Bolsa de Londres, consolidando su presencia global y el valor de su marca en mercados internacionales. Y es que la verdadera fortuna de los Baillères proviene del negocio de la plata, donde son líderes a nivel mundial.

Los Baillères dominan la plata a nivel mundial. Foto: Cortesía
Los Baillères dominan la plata a nivel mundial. Foto: Cortesía

Actualmente, Alejandro Baillères Gual, hijo de Alberto y nieto de Raúl, preside hoy Grupo Bal, siendo fruto de un legado que llegó desde Francia a Guanajuato, y que a partir de ahí construyó uno de los imperios empresariales más poderosos de México. A día de hoy, el conglomerado reporta ingresos por 371,523.8 millones de pesos.

Asimismo, Alejandro Baillères Gual es uno de los hombres más ricos de México, con una fortuna estimada en 16,000 millones de dólares, teniendo la tercera posición y solo estando por detrás de Carlos Slim y Germán Larrea, gracias a la diversificación de sus ingresos e inteligentes inversiones

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