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La lujosa casa de Pedro Infante en Cuajimalpa: tenía cine, capilla, boliche y gimnasio

Pedro Infante no solo fue una leyenda del cine mexicano. En la cima de su carrera, también levantó en Cuajimalpa un refugio hecho a su medida: una propiedad con cine, capilla, gimnasio, alberca, talleres y espacios que reflejaban todo lo que amaba.

26 mayo, 2026
Qué fue de Ciudad Infante, la casa de Pedro Infante que parecía una pequeña ciudad.
Qué fue de Ciudad Infante, la casa de Pedro Infante que parecía una pequeña ciudad.

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En plena Época de Oro del Cine Mexicano, Pedro Infante encontró en Cuajimalpa algo más que un paisaje: encontró el lugar donde quería descansar, entrenar, convivir y vivir lejos del ritmo de los foros.

De acuerdo con distintos recuentos periodísticos, el actor y cantante se habría enamorado del campo de Cuajimalpa durante la filmación de “Los tres García”, lo que lo llevó a adquirir un terreno de aproximadamente 10 hectáreas en la zona de la carretera México-Toluca. Ahí levantó la propiedad que muchos recuerdan como “Ciudad Infante”.

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¿Por qué le decían “Ciudad Infante”?

El nombre no era exagerado. La casa de Pedro Infante parecía una pequeña ciudad privada, diseñada para reunir sus pasiones, rutinas y gustos personales.

Según los relatos sobre la propiedad, el lugar contaba con peluquería, gimnasio, sala de cine, capilla, alberca, salón de fiestas, bar, cocina, boliche, carpintería, fuente de sodas, jardines y hasta un simulador de vuelos.

Para sus seguidores, aquella casa no era solo una mansión: era una extensión de la personalidad del llamado Ídolo de México. Ahí estaban su amor por el cine, su disciplina física, su gusto por la aviación, su devoción religiosa y su cercanía con la gente.

La llamada Ciudad Infante fue el lugar donde Pedro reunió sus pasiones cine, aviación, ejercicio, carpintería y fe. La casa de Cuajimalpa terminó convertida en una leyenda para sus seguidores.
La llamada Ciudad Infante fue el lugar donde Pedro reunió sus pasiones cine, aviación, ejercicio, carpintería y fe. La casa de Cuajimalpa terminó convertida en una leyenda para sus seguidores.

Cine, capilla y gimnasio: los espacios más recordados

Uno de los sitios más llamativos de la propiedad era su sala de cine, conocida en varios recuentos como el Cine Ratón. Se dice que tenía taquilla y que Pedro Infante jugaba con sus invitados como si realmente les cobrara la entrada antes de proyectar películas.

La casa también tenía una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, un detalle que reflejaba la fe del actor. Bandamax reporta que Infante mandó construir ese espacio dentro de la propiedad, uno de los elementos más recordados de la llamada Ciudad Infante.

Otro de los grandes atractivos era su gimnasio, descrito como uno de los más completos de su época. Ahí Pedro se mantenía en forma sin salir de casa, rodeado de espejos, pisos de duela y equipo para entrenar.

Pedro Infante fue feliz en una casa que parecía hecha para vivir todos sus sueños. Tenía cine, gimnasio, boliche, capilla, alberca y talleres; hoy solo queda el recuerdo de Ciudad Infante.
Pedro Infante fue feliz en una casa que parecía hecha para vivir todos sus sueños. Tenía cine, gimnasio, boliche, capilla, alberca y talleres; hoy solo queda el recuerdo de Ciudad Infante.

Pedro Infante y su cercanía con los trabajadores

La historia de Ciudad Infante también se volvió entrañable por la forma en que Pedro convivía con quienes participaron en la construcción.

Distintos relatos señalan que el actor supervisaba la obra personalmente, ayudaba a los albañiles y comía con ellos. Esa imagen reforzó una de las cualidades más repetidas sobre Pedro Infante: su cercanía con la gente, incluso cuando ya era una de las figuras más queridas de México.

Los domingos en la casa de Pedro Infante

La propiedad también fue recordada como un punto de convivencia. Se cuenta que Pedro Infante abría las puertas a vecinos y visitantes, especialmente los domingos, para compartir momentos, escuchar misa o invitarlos a disfrutar alguno de los espacios de su casa.

En algunos relatos incluso se menciona que ofrecía cortes de cabello y después invitaba a sus huéspedes a ver una película en su sala de cine.

Antes de convertirse en leyenda eterna, Pedro Infante levantó en Cuajimalpa una propiedad única. Ciudad Infante reunía lujo, sencillez y los gustos más personales del ídolo mexicano.
Antes de convertirse en leyenda eterna, Pedro Infante levantó en Cuajimalpa una propiedad única. Ciudad Infante reunía lujo, sencillez y los gustos más personales del ídolo mexicano.

¿Qué pasó con la casa de Pedro Infante en Cuajimalpa?

Tras la muerte de Pedro Infante, ocurrida el 15 de abril de 1957, mantener una propiedad de esas dimensiones se volvió complicado. Con el paso de los años, la casa fue vendida y finalmente desapareció como tal.

Hoy, de aquella Ciudad Infante ya no queda la construcción original. Diversas publicaciones señalan que el terreno terminó ocupado por instalaciones privadas, identificadas en algunos recuentos como oficinas de la empresa Husky.

El recuerdo que sobrevivió a la demolición

Aunque la casa ya no existe, la historia de Ciudad Infante sigue viva entre los admiradores del actor. En Cuajimalpa, además, existe el Museo Centro Cultural Nacional Pedro Infante, donde se conservan objetos, fotografías y piezas relacionadas con la vida del ídolo. Chilango reporta que algunas salas del museo reúnen piezas de la que fue su casa ubicada en la carretera México-Toluca.

La Ciudad Infante desapareció físicamente, pero permanece como una de esas historias que explican por qué Pedro Infante sigue ocupando un lugar especial en la memoria popular: porque incluso en la cima de la fama, quiso construir un hogar donde cupieran sus sueños, sus oficios, su fe y su gente.


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