La lujosa casa con alberca donde Pedro Infante pasó sus últimos días en Mérida
En Mérida sobrevive la casa donde Pedro Infante pasó sus últimos días. Hoy es un hotel con galería, objetos personales y espacios que recuerdan al Ídolo de Guamúchil.

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Desde la calle Itzáes, en Mérida, Yucatán, la casona podría parecer solo un hotel más del Centro. Pero detrás de sus muros se conserva una historia que sigue emocionando a los seguidores de Pedro Infante: ahí pasó sus últimos días el actor y cantante sinaloense antes del accidente aéreo que terminó con su vida el 15 de abril de 1957.
La propiedad, ubicada en Itzáes 587, entre las calles 73 y 75, fue durante una etapa el refugio personal del llamado Ídolo de Guamúchil. En ese lugar compartió momentos familiares junto a Irma Dorantes y su hija Irma Infante, lejos de los escenarios, los sets de cine y las multitudes que lo seguían en todo México.
La casa de Pedro Infante en Mérida donde vivió sus últimos días
Pedro Infante no solo dejó huella en Guamúchil, Mazatlán, la Ciudad de México o los estudios de cine. También lo hizo en Mérida, una ciudad ligada a sus últimos años y a uno de los episodios más recordados de su vida.
En esta residencia encontró un espacio de descanso. Ahí convivió, recibió visitas y pasó días de vida cotidiana antes de aquel vuelo que marcaría para siempre la memoria popular mexicana.
La casa se volvió parte de la historia del cine mexicano no solo porque Pedro Infante vivió ahí, sino porque, tras su muerte, también fue uno de los lugares donde sus admiradores acudieron para despedirlo.

El sitio donde fue velado Pedro Infante tras el accidente de 1957
Después del accidente aéreo ocurrido el 15 de abril de 1957, la residencia de Mérida se convirtió en un punto de duelo colectivo. El cuerpo de Pedro Infante fue velado en esta casa, mientras cientos de personas se reunían para darle el último adiós.
Aquel día, la casona dejó de ser solo una propiedad privada. Se transformó en un sitio de memoria para los llamados infantistas, quienes todavía buscan lugares relacionados con la vida del artista.
El antiguo sótano de la residencia es uno de los espacios más simbólicos del inmueble. Hoy funciona como un rincón conmemorativo, donde las imágenes del velorio y diversos objetos ayudan a recordar la dimensión humana de una figura que parecía inalcanzable.

De casa abandonada a Hotel Boulevard Infante
Con el paso de los años, la propiedad sufrió abandono, saqueos y deterioro. Como ocurrió con otros bienes ligados a Pedro Infante, la falta de un testamento claro y el paso del tiempo complicaron la conservación de parte de su patrimonio.
Sin embargo, la casa fue rescatada y transformada en el Hotel Boulevard Infante, un espacio que combina hospedaje con memoria cultural. La remodelación permitió recuperar parte del color, la identidad y el valor histórico del inmueble.
Aunque ya no funciona como residencia familiar, el lugar conserva elementos que ayudan a imaginar cómo fue aquella casa en la época en que Pedro Infante la habitó.

La galería Amorcito Corazón y los objetos del Ídolo de Guamúchil
Uno de los principales atractivos del lugar es la galería “Amorcito Corazón”, creada para reunir recuerdos, fotografías y objetos asociados a Pedro Infante.
En este espacio los visitantes pueden encontrar piezas relacionadas con su vida artística y personal: sombreros, vestimenta, fotografías, monedas, herramientas y objetos donados por admiradores y familiares.
También se exhiben fragmentos vinculados al avión en el que murió el actor en 1957, lo que convierte la visita en una experiencia emotiva para quienes han seguido su historia a través de sus películas y canciones.
La piscina y la cochera que aún conservan parte de la historia
Entre los elementos originales que todavía sobreviven están la piscina y la cochera, espacios que conservan parte de la estructura de la antigua residencia.
Estos rincones son importantes porque permiten mirar la casa no solo como un museo, sino como el lugar donde Pedro Infante tuvo una vida íntima y familiar. No se trata únicamente de recordar al artista de la pantalla grande, sino al hombre que también buscaba descanso, hogar y tranquilidad.
La herrería antigua y algunos detalles arquitectónicos refuerzan esa sensación de estar frente a un inmueble que guarda una historia viva.

Por qué visitar la casa de Pedro Infante en Yucatán
Para muchos admiradores, visitar esta casa no es solo entrar a un hotel. Es acercarse al último capítulo de una leyenda mexicana.
Pedro Infante sigue presente en la cultura popular por sus películas, sus canciones y la imagen de un hombre cercano al pueblo. Por eso, cada objeto, cada fotografía y cada espacio conservado en esta casona tiene un valor emocional para quienes crecieron escuchando su voz o viendo sus películas.

Hoy, la antigua casa de Pedro Infante en Mérida es un punto de referencia para turistas, músicos, curiosos y fanáticos que llegan buscando una conexión más íntima con el ídolo.
A casi siete décadas de su muerte, el lugar sigue contando una historia que no se ha apagado: la de un artista que partió demasiado pronto, pero que dejó una memoria capaz de habitar casas, canciones y generaciones completas.







