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Los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se han caracterizado por una estricta política de austeridad, la cual incluyó una disminución de sus salarios. En contraste, el expresidente Enrique Peña Nieto llegó a tener uno de los sueldos más altos.
El sexenio de 2012 a 2018 se ubicó históricamente como una de las administraciones más costosas en el Ejecutivo Federal. Mientras que la presidenta Sheinbaum percibe actualmente un sueldo mensual bruto de 191 mil pesos, que tras deducciones queda en aproximadamente 134 mil 290 pesos, el sueldo de Peña Nieto era considerablemente más elevado.
Este fue el sueldo de Peña Nieto
Según datos del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018, Peña Nieto llegó a percibir un sueldo de 259 mil 627 pesos al mes, de los cuales 40 mil 766 correspondían al sueldo base y 167 mil 804 pesos a una "compensación garantizada".
A esta suma se le agregaba un apartado de "prestaciones ordinarias", un paquete de casi 1 millón de pesos anuales que incluía seguro de gastos médicos mayores, bonos de fin de año y fondos de retiro extraordinarios, ayudas económicas para despensa y ahorro, así como medidas de protección contra la inflación.

Dicho esto, hay que señalar que la administración peñista se caracterizó por la opulencia que rodeaba al presidente y altos funcionarios de su gobierno, además de mucha opacidad en el manejo de recursos públicos.
AMLO, Sheinbaum y la austeridad
En comparación, el expresidente López Obrador redujo su salario bruto a 191 mil 846 pesos al mes, que tras deducciones de impuestos quedaba en unos 129 mil 432 pesos, una cifra que prácticamente se ha mantenido con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien percibe 134 mil 290 pesos como sueldo mensual neto.
Mientras que AMLO promovió la austeridad republicana, instando a que ningún funcionario ganara más que el presidente para evitar salarios exorbitantes, Sheinbaum estableció un marco legal para este tope, con una reforma constitucional al artículo 127, que establece que ningún funcionario puede ganar más que la presidenta de la República.

Otro rasgo que representó una ruptura con el estilo de vida opulento de Peña Nieto y antecesores, fue la decisión de López Obrador de mudarse a Palacio Nacional y quitarle a Los Pinos su calidad de residencia oficial del presidente, abriéndola al público como un museo. Sheinbaum, en su gobierno, ha mantenido esa decisión.













