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Pedro Infante fue una de las celebridades más admiradas de la Época de Oro, y gracias a su talento no solo se ganó el cariño del pueblo mexicano en general, sino también el respeto y admiración de un presidente de la República Mexicana, que dio el visto bueno para que lo cuidaran escoltas de Gobierno.
El motivo por el que Pedro Infante era custodiado por escoltas del Gobierno
De manera extraoficial, se menciona que la idea de que Pedro Infante tuviera escoltas de Gobierno, fue del secretario de Tránsito de la Ciudad de México (CDMX), el general Antonio Gómez Velasco, quien consideraba necesaria esa medida por ser una figura del cine mexicano. Quien solicitó autorización al entonces presidente de México, Miguel Alemán, quien aprobó dicha solicitud.

Después de eso, siempre que el actor se encontraba en la CDMX, era protegido por dos escoltas, que le proporcionaron las autoridades, ya que la medida se mantuvo pase a la alternancia en el poder. Entre las personas que habrían tenido la oportunidad de acompañarlo a sus eventos públicos fueron Francisco "El Indio" Sandoval y Enrique López Zuazua, quienes eran parte del personal de Tránsito.
Se menciona que el 15 de abril de 1957, los dos guardaespaldas asignados al Ídolo de Guamúchil se quedaron esperando en el Aeropuerto que arribara, pero nunca lo hizo. La aeronave en que se trasladaba se había desplomado minutos después de despegar en Mérida, Yucatán, y le había arrebatado la vida a él y a sus acompañantes.

Los primeros pasos de Pedro Infante camino a la fama
Pedro Infante, tras mudarse a la Ciudad de México (entonces Distrito Federal), empezó cantando en la XEB. Participó en un concurso de aficionados en el Teatro Colonial y se ganó un traje de charro que le entregó Palillo Martínez; luego fue contratado temporalmente por el cabaret Waikiki, al principio del Paseo de la Reforma, y de allí pasó al centro nocturno del Hotel Reforma.
En uno de sus shows lo oyó Guillermo Kornhausser, ejecutivo de la Peerless, y le gustó su voz. Su primera canción grabada con esa firma fue el vals Mañana, el 29 de octubre de 1943; ahí lo escuchó cantar Ismael Rodríguez.

El artista se inició en el cine con un corto llamado Puedes irte sin mí. Después, Rodríguez le ofreció un papel en su película La feria de las flores, y la fama empezó a envolver al sinaloense. Ganó su primer Ariel con la cinta La vida no vale nada. Entre las 60 películas que filmó sobresalieron: Nosotros los pobres, ustedes los ricos, Pepe el Toro, Los tres huastecos, Escuela de vagabundos y Tizoc.










