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En Navolato se vivió una noche única. El aroma de los churros recién hechos se mezclaba con el olor de los esquites, mientras que en otros puestos se preparaban crepas, se servían flanes y no pudo faltar el agua de sabor.
Entre los colores de las luces de los juegos mecánicos y la música que sonaba en el lugar, la celebración a San Francisco de Asís fue tomando vida con familias y grupos de amigos que llegaron a pasar la noche en la parroquia.
La kermés ofreció esos sabores que también forman parte de las fiestas tradicionales: gorditas, tamales, tostadas y hasta pozole. Los puestos fueron parte del recorrido de quienes iban de un lado a otro, entre la comida y los juegos.
Los niños tuvieron sus propios motivos para disfrutar la noche. Los juegos mecánicos se convirtieron en una parada obligada, mientras alrededor continuaba la música y la gente se encontraba, saludaba y compartía un rato de convivencia.
Música y Tradición en la Celebración
Para acompañar la máxima celebración del Santo Patrono de Navolato, estuvieron el Grupo Romar, Mariachi Los Plebes y Kabonys Band, con música en vivo que llevó distintos ritmos al festejo y mantuvo a la gente reunida y bailando durante la noche.
Ya fuera en la calle, la banqueta, la escalinata o la misma plazuela, todos eran el lugar ideal para sacar los mejores pasos y disfrutar de la noche.
La parte religiosa ocupó también un lugar importante. La comunidad participó en la celebración eucarística en honor a San Francisco de Asís, Santo Patrono de Navolato. Este año, además, la fiesta tuvo un significado especial al conmemorarse 800 años de su tránsito, ocurrido en 1226.
La Quema del Castillo: Un Espectáculo Esperado
Después de la música, la comida y la convivencia llegó uno de los momentos que más esperaba la gente: la quema del castillo.
Las luces comenzaron a encenderse una tras otra y el cielo se iluminó sobre quienes permanecían atentos al espectáculo, mientras el sonido de la pirotecnia marcaba el cierre de una noche de celebración.
Las fiestas patronales reunieron a la comunidad alrededor de San Francisco de Asís y de una tradición en la que caben la fe, la comida, la música y esos momentos de encuentro que forman parte de la vida de Navolato.

















