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Culiacán, Sinaloa.- Hay lugares que cambian de rostro cuando una comunidad decide llenarlos de vida. Eso ocurrió en el parque Cerro de la Luz, en la colonia Infonavit Cañadas, donde los muros grises dieron paso a un paisaje lleno de color, alegría y mensajes que invitan a soñar.

Arte y comunidad transforman el parque Cerro de la Luz en Cañadas
“Celebro en Paz, vivo en grande”, “Sigue brillando”, “Sueña bonito” y “Vamos juntos” son algunas de las frases que ahora reciben a niñas, niños y familias que disfrutan de este espacio.
La transformación fue posible mediante el proyecto Vamos Pintando, en coordinación con Parques Alegres IAP, y con el talento de la artista Tania Duarte, quien durante dos semanas compartió con los habitantes del sector la elaboración de los murales.
“Fue una experiencia muy especial, porque pude compartir con la comunidad, escuchar sus ideas y convertirlas en colores. Y hacerlo de la mano de las niñas y los niños hizo que cada mural tuviera todavía más corazón”, compartió Tania.
Entre las pequeñas participantes estuvo Scalette, de 9 años, quien disfrutó ser parte de esta renovación. Para ella, el cambio fue evidente:
“Estaba muy gris el lugar y sin felicidad. Ahora se ve muy bonito; los colores inspiran alegría”, expresó con una sonrisa.

Ese entusiasmo es justamente lo que los vecinos esperan conservar: un espacio que invite a jugar, convivir y disfrutar juntos.
En la jornada también participó Norma Espinoza, integrante del comité de Parques Alegres, quien acompañó los trabajos y destacó el valor de sumar esfuerzos por el lugar que comparten.
“Agradecemos a Parques Alegres y a Tania por ese talento que hizo embellecer el parque. Este proyecto de los murales nos motiva a seguir trabajando por nuestro parque y por nuestra comunidad”, expresó.
A la renovación del espacio recreativo se sumaron trabajadores de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Culiacán, quienes retiraron maleza y escombro, realizaron labores de limpieza y pintaron el kiosco, contribuyendo a recuperar un entorno más digno y agradable.

Para María Amalia Nolasco Ruiz, vecina del sector, ver el resultado también fue motivo de alegría, pues asegura que al principio parecía difícil imaginar que el espacio pudiera cambiar tanto.
El parque Cerro de la Luz no solo estrenó colores; recuperó vida, despertó sonrisas y fortaleció el orgullo de una comunidad que decidió transformar el lugar donde convive.
Porque cuando los vecinos se unen para mejorar su entorno, no solo embellecen un parque: también crean espacios donde niñas y niños pueden jugar, crecer y soñar.


































