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Culiacán, Sinaloa. - Cuando cientos de niñas y niños unen sus voces, la música se convierte en algo más que una canción: es una oportunidad para descubrir talentos, fortalecer la confianza y aprender que, cuando se trabaja en equipo, los sueños pueden llegar más lejos.

Canto por México reúne a más de 400 voces infantiles en Culiacán
Así ocurrió en el Teatro Pablo de Villavicencio, en Culiacán, durante la primera presentación de los coros escolares del programa Canto por México.
Más de 400 estudiantes de 14 coros de escuelas primarias de las colonias 21 de Marzo, Emiliano Zapata y Guadalupe Victoria compartieron el resultado de meses de aprendizaje, disciplina y entusiasmo. Lo que inició en las aulas llegó al escenario convertido en música, emoción y confianza.
Cada voz llevaba consigo horas de ensayo, el acompañamiento de docentes y familias, y la emoción de descubrir que también podía conmover e inspirar a otros. Las niñas y los niños no solo mostraron sus avances musicales: demostraron lo que sucede cuando encuentran espacios para expresarse, desarrollar sus capacidades y creer en sí mismos.

Impulsado por Vida y Arte para México (VAM), en coordinación con Culiacán Participa, Fundación Coppel, la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC), Interceramic y el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), además de benefactores comprometidos con la iniciativa, Canto por México representa un esfuerzo colectivo para acercar la formación artística a la infancia.
Una canción para reconocer nuestras raíces. Uno de los momentos más emotivos de la presentación llegó con la interpretación de Soy México, composición del sinaloense Andrés Gastélum.
Su mensaje de identidad y amor por la patria resonó entre las familias y los invitados, quienes encontraron en las voces infantiles una expresión genuina de orgullo por sus raíces.

Más allá de aprender melodías, el canto coral enseña a escuchar, respetar los tiempos de los demás, perseverar y comprender que cada voz importa. La armonía nace de esa diversidad: cada participante aporta algo propio para construir, junto con los demás, un resultado común.
Al frente de la Red de Coros Escolares de VAM se encuentra la M. C. Perla Orrantia, soprano, pedagoga, directora coral y coordinadora del proyecto que apuesta por la formación artística como una vía para el desarrollo integral de la niñez.
“Ser parte de un coro brinda a las niñas y los niños bienestar emocional y la oportunidad de sentirse parte de algo más grande que ellos mismos. Al unir esfuerzos para alcanzar un propósito común, fortalecen sus vínculos con los demás y contribuyen a construir una sociedad más unida. Además, este proceso les permite reconocer habilidades, talentos y fortalezas que quizá aún no habían descubierto en sí mismos”, expresó.

El valor de esta experiencia también se refleja en quienes la viven. Para Victoria, una de las integrantes del programa, subir al escenario fue un momento inolvidable.
“Cantar en el gran escenario del teatro me hizo muy feliz. Sentí mucha emoción y será un recuerdo que guardaré siempre en mi corazón”, compartió.
Sus palabras muestran lo que puede significar una oportunidad artística: vencer los nervios, disfrutar los propios logros y descubrir que es posible alcanzar metas que antes parecían lejanas.

Detrás de cada voz, una comunidad que acompaña. Irene Burgos, directora de Vida y Arte para México, celebró el logro de los coros y reconoció el compromiso de las niñas y los niños, sus familias, docentes corales, pianistas acompañantes, patrocinadores e instituciones aliadas.
También destacó la importancia de fomentar el amor a la patria desde la unión, el respeto y la participación, mediante experiencias artísticas que contribuyan a la formación integral de las nuevas generaciones.
Detrás de cada interpretación hay personas que ponen sus conocimientos, paciencia y sensibilidad al servicio del aprendizaje.

Su labor, junto con el respaldo de las familias y las instituciones participantes, permite que la música se convierta en una experiencia de convivencia, expresión y descubrimiento personal.
La primera presentación trajo, además, una noticia alentadora: Canto por México recibió una invitación para participar en el Festival Cultural Sinaloa 2026, en el Teatro Pablo de Villavicencio.
Esta posibilidad abre nuevos horizontes para que las niñas y los niños continúen desarrollando su talento y compartan con otros públicos un mensaje de identidad, unión y esperanza.

Los aplausos que llenaron el teatro celebraron mucho más que una presentación musical. Reconocieron el esfuerzo de cientos de estudiantes y el compromiso de una comunidad que apuesta por sus capacidades y su futuro.
Canto por México deja en Culiacán una lección que trasciende el escenario: acercar el arte a la infancia abre caminos para desarrollar talentos, fortalecer vínculos y descubrir nuevas posibilidades.
Porque cuando una niña o un niño descubre el poder de su propia voz, también comienza a reconocer todo lo que es capaz de lograr. Y cuando una comunidad le brinda oportunidades para crecer, el talento encuentra caminos para florecer, los sueños comienzan a tomar forma y la esperanza se convierte en futuro.
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