Omar Rocha celebra 11 años formando porteros y personas de bien en Culiacán
CEFEPOR celebró 11 años de formar porteros y personas de bien en Riveras del Humaya. La escuela del profesor Omar Rocha destaca por su enfoque humano, técnico y disciplinado, con impacto dentro y fuera de la cancha


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Con apenas cinco balones, algunos conos y muchas ganas de intentarlo, el profesor Omar Rocha inició hace 11 años el Centro de Entrenamiento y Formación Especializado en Porteros (CEFEPOR).
Ese “a ver qué sale” se ha transformado en un proyecto formativo consolidado que este 27 de enero celebró su aniversario en el campo de Riveras del Humaya, sobre el bulevar Constelación y Amatista.

CEFEPOR no solo entrena guardametas; forma personas de bien. Esa ha sido la brújula del proyecto desde el inicio: que los niños y jóvenes, lleguen o no al fútbol profesional, se conviertan en ciudadanos íntegros, disciplinados y seguros de sí mismos, y así lo subraya el profesor.
El reto de empezar desde cero (y no soltar)
Omar Rocha recuerda que su primer gran desafío fue aceptar la encomienda de formar a un joven portero sin experiencia, un reto que definiría su camino como entrenador en el parque Lobos del fraccionamiento Solidaridad.
El objetivo deportivo no se concretó, pues no llegó al futbol profesional, pero el resultado humano sí: un joven formado, graduado y con herramientas para la vida.
Después de él, llegaron muchos alumnos más, con varios de ellos empezó desde cero.
A lo largo de estos 11 años, el profesor también ha trabajado con niños con déficit de atención, problemas de motricidad y TDAH, experiencias que ampliaron su capacidad pedagógica y su comprensión de que cada alumno requiere un método distinto.
Pasión, honestidad y confianza
La pandemia marcó otro punto de inflexión, recuerda para Tus Buenas Noticias.
En 2020, Omar decidió cambiar de sede, del “Soli” a Riveras del Humaya, y comenzar prácticamente de nuevo. Avisó a los padres con claridad: “Aquí voy a estar; el que quiera seguir, los espero”. La respuesta fue confianza.
Muchos lo siguieron, y cinco años después CEFEPOR continúa creciendo en Riveras del Humaya.
Para el entrenador de porteros, la clave ha sido simple, pero exigente: honestidad, disciplina y pasión.
“Llegar cansado del trabajo y entrar aquí en la cancha y transformarme en esto, ponerme mi uniforme de portero, como entrenador, esa es la mayor satisfacción para mí”.
Entrena de lunes a jueves, con horarios definidos por las tardes -a partir de las 16:15- y constancia que los padres valoran. Por las mañanas tiene un empleo formal, de ocho de la mañana a tres de la tarde.
La mirada de las familias
Jennifer Castillo, madre de Diego Emiliano, de siete años, destaca el enfoque especializado del centro. “Es un entrenamiento muy técnico y personalizado. Aquí entiendes que ser portero no es solo parar goles; es coordinación, mente y manejo emocional”.
Para ella, el valor está en cómo los niños aprenden a equivocarse, corregir y seguir adelante. Y en todo ese proceso, reconoce el trabajo psicológico del entrenador con sus alumnos.
Un proyecto que ataja el futuro
CEFEPOR llega a su onceavo aniversario con alrededor de 17 porteros en formación, algunos ya probándose en fuerzas básicas profesionales y otros creciendo en lo personal.
Acompañado siempre por su familia —su esposa María Isabel Fuentes Hermosillo y sus hijas Dulce María, Camila Sofía y Ana Paulina—, Omar Rocha mantiene firme su convicción: formar bajo el arco, pero con los pies bien puestos en la vida.














