El futbolista que marcó tu infancia gracias a El Chavo del 8
Descubre la historia de Enrique Borja, el goleador mexicano que, al dejar las canchas, su nombre volvió a ser viral debido a que el futbolista fue parte esencial de la vida del niño más querido en México: ídolo del Chavo del 8.


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En la historia del futbol mexicano hay delanteros que trascendieron por sus goles y otros que lograron algo todavía más difícil: convertirse en parte de la cultura popular. Ese fue el caso de Enrique Borja, un artillero letal que brilló en los años 60 y 70 y cuyo nombre quedó inmortalizado incluso en la televisión gracias a El Chavo del 8.
Borja no solo fue figura del Club América, sino también uno de los máximos goleadores mexicanos de su generación. Su talento en el área y su capacidad para definir en momentos clave lo convirtieron en referente ofensivo y en un ídolo para miles de aficionados.
Pero su fama trascendió la cancha cuando el propio personaje del Chavo lo mencionaba como su héroe deportivo. Años después, una coincidencia aérea con Roberto Gómez Bolaños dejó una anécdota que hasta hoy sigue contándose.
Enrique Borja: el goleador que marcó una época
Enrique Borja comenzó su carrera profesional en los años 60 y 70 rápidamente destacó por su olfato goleador. Su capacidad para anticiparse a los defensores y su precisión frente al arco lo hicieron sobresalir en una época de grandes delanteros.
Su etapa más brillante llegó con el Club América, en 1969, cuando el club apostó por su talento pese a las críticas y suspicacias, como toda compra millonaria entre clubes rivales. En el club se consolidó como uno de los referentes ofensivos del equipo.
Con las Águilas consiguió diversos títulos; durante las temporadas 1970, 1971 y 1972 fue campeón de goleo. Su presencia rápidamente se convirtió en la pesadilla para las defensas rivales y en uno de los goleadores más importantes del club en ese periodo.

La máxima figura goleadora que marcó una época
Durante los años 1969 y 1977, Borja jugó ocho temporadas con el América. Ahora no solo se postulaba como la figura máxima, como ídolo del club y un referente nacional. También marcó una época por ser parte de un momento de expansión mediática y cultural del futbol mexicano.
Borja también fue convocado a la Selección Mexicana en los años sesenta y no pasó tanto tiempo cuando se consolidó como uno de los delanteros fijos en las convocatorias nacionales. Su participación en dos Copas del Mundo consecutivas —Inglaterra 1966 y México 1970— lo colocó en la élite del futbol nacional.
Su presencia en el Mundial 1966 en suelo británico marcó un hito al llegar en el momento preciso para anotar un gol contra Francia, uno de los momentos más destacados de su paso por la selección. Resultado de su capacidad para aparecer en el momento preciso.

El ídolo del niño más querido de México: El Chavo del 8
La popularidad de Borja trascendió el deporte cuando su nombre comenzó a ser mencionado en El Chavo del 8. El personaje interpretado por Roberto Gómez Bolaños lo admiraba profundamente y presumía que Enrique Borja era su máximo ídolo futbolístico.
Esa mención constante en uno de los programas más exitosos de la televisión latinoamericana amplificó su fama a niveles insospechados. Ya no era solo un referente deportivo, sino parte del entretenimiento familiar.
Poco después Borja reconocería lo que significaría eso para él. Enrique se convirtió en una parte del universo del Chespirito, como un símbolo de admiración infantil. Gracias a esta exposición, ahora no solo lo conocían en la cancha, sino por la admiración del niño más querido de México.











