Más que fútbol: El Atlético Esthela Ortiz es una escuela de vida al sur de Culiacán
Descubre la labor de la Escuela de Fútbol Atlético Esthela Ortiz en Culiacán. Más que deporte, Eduardo Sánchez y su equipo forman personas de bien con valores y disciplina en el sur de la ciudad desde hace casi 20 años


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Culiacán, Sinaloa.- En la Unidad Deportiva Esthela Ortiz, al sur de la ciudad, cada tarde de martes y jueves se repite una escena que va más allá del deporte: decenas de niñas, niños y jóvenes corren tras un balón, pero también detrás de una oportunidad.
Ahí, en el verde pasto sintético recién colocado, entrena la Escuela de Futbol Atlético Esthela Ortiz, dirigida por Eduardo Sánchez, quien desde 2007 ha construido, junto a su equipo de trabajo, un espacio donde el objetivo no es solo formar futbolistas, sino personas.

“Lo primordial para nosotros es formar personas de bien”, resume para Tus Buenas Noticias.
Un proyecto que creció desde la colonia
La historia comenzó de manera sencilla: un grupo de niños con ganas de jugar y pocas oportunidades. Eduardo, como muchos en la colonia, veía la necesidad y decidió actuar. Buscó apoyos, consiguió uniformes y poco a poco el proyecto fue tomando forma.
Hoy, tras casi dos décadas —y una pausa obligada durante la pandemia— la escuela atiende a más de 100 alumnos en distintas categorías, desde los más pequeños hasta juveniles.
El trabajo se divide entre tres entrenadores: Eduardo Sánchez, Enrique “El Zurdo” Díaz y Jorge Luis Landeros, quienes organizan a los equipos según edad y nivel.
Comunidad que se forma dentro y fuera de la cancha
La escuela no solo recibe niños de la colonia Esthela Ortiz. También llegan desde sectores cercanos como Felipe Ángeles, Chulavista, Buenos Aires y Los Ángeles, lo que ha convertido al proyecto en un punto de encuentro para distintas familias.
El entrenamiento se realiza dos días a la semana, pero el compromiso va más allá. Los partidos se extienden a lo largo del fin de semana, y en cada juego se refuerzan valores como disciplina, trabajo en equipo y respeto.

En ese proceso, los padres de familia juegan un papel clave. “Son un gran apoyo. Sin ellos no podríamos tener a los niños aquí”, reconoce el entrenador.
Semillas que trascienden el campo
Aunque algunos alumnos han logrado dar el salto a niveles competitivos —como Roberto “El Chocho” Meraz, quien pasó por esta escuela y hoy es futbolista profesional—, Eduardo insiste en que el mayor logro no está en las canchas profesionales. Está en la vida.
“La satisfacción es verlos crecer, que sean profesionistas o trabajadores, pero personas de bien”, afirma.
Para él, cada entrenamiento es una oportunidad de dejar una semilla: hábitos, disciplina y valores que acompañen a los jóvenes más allá del deporte.
Un impacto que sigue creciendo
A casi 20 años de su inicio, la Escuela Atlético Esthela Ortiz sigue sumando historias. Niños que llegan por curiosidad, familias que encuentran un espacio seguro y entrenadores que, más que enseñar futbol, construyen comunidad.
Porque en este rincón del sur de Culiacán, el balón es solo el pretexto. Lo importante es todo lo que se aprende mientras la esférica rueda.
















