Delaware Punch: la historia del refresco de uva que conquistó a México
Hace más de 115 años nace Delaware Punch en Estados Unidos, que en cuestión de algunos años llegaría a México para conquistar miles de paladares con su sabor único. Aquí te contamos la historia de este emblemático refresco de uva


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Para muchas personas en México, destapar una botella de Delaware Punch es abrir una puerta directa a la infancia. Su inconfundible aroma y sabor a uva remiten a las décadas de los 70 y 80, una época marcada por las tienditas de la esquina, las Chaparritas, los dulces Sugus y las Sabritas clásicas. No es solo un refresco: es un recuerdo colectivo.
Con el paso de los años, muchos consumidores han notado que el Delaware Punch actual no sabe igual que el de antes. Y no es solo nostalgia: su historia explica por qué ese sabor tan particular cambió con el tiempo.
El origen de Delaware Punch
La historia de Delaware Punch comienza en Estados Unidos, a principios del siglo XX. De acuerdo con registros históricos, la bebida fue creada en 1913 por Thomas E. Lyons y J. C. Rice, dos emprendedores que experimentaban con bebidas sin alcohol en Texas.
Su gran hallazgo fue la combinación de dos tipos de uva: la Delaware y la Concord. Al mezclarlas con endulzantes, lograron un sabor dulce, intenso y refrescante que rápidamente destacó entre otras bebidas de la época. De ahí surgió el nombre: “Delaware”, por una de las uvas, y “Punch”, que hace referencia a un ponche.

En sus inicios, Delaware Punch se vendía como jarabe, con la indicación de mezclar una parte del concentrado por tres partes de agua. El éxito fue inmediato y, para la década de 1920, la bebida ya registraba ventas millonarias en Estados Unidos.
La llegada de Delaware Punch a México
El refresco cruzó la frontera y encontró un segundo hogar en México, particularmente en el Estado de México. Fue una pequeña empresa llamada Embotelladora Toluca la encargada de producirlo y distribuirlo localmente.
Al adaptarse al mercado mexicano, la receta sufrió ligeros cambios. Se utilizó un endulzante distinto que influyó en su sabor, y algunos incluso afirmaban que ese distintivo toque lo daba el agua de llave. Esa combinación dio como resultado un Delaware Punch único, más dulce y con un carácter que conquistó rápidamente a los consumidores.

En Toluca, el refresco se volvió un acompañante clásico de los tacos, al grado de que los taqueros competían por tenerlo disponible, ya que era el favorito de muchos clientes.
Del auge a la nostalgia
Durante los años 70 y 80, Delaware Punch vivió su época dorada en México. Sin embargo, con el tiempo, la gran embotelladora Coca-Cola tomó el control de su producción en el país, lo que modificó su sabor original.
Mientras tanto, en Estados Unidos su popularidad fue disminuyendo. Para mediados de los 2000, su distribución se redujo a algunas regiones del sur, convirtiéndolo en un producto cada vez más difícil de encontrar.

Hoy, Delaware Punch sigue siendo un refresco emblemático, recordado con cariño por generaciones que lo asocian con una época, un sabor irrepetible y una historia que lo convirtió en leyenda dentro de la cultura popular mexicana.









