¿Quién es el dueño de Dulces De la Rosa, marca con el mazapán más famoso de México?
Dulces de la Rosa tiene más de 80 Años en el sector de la confitería, ganándose el corazón de México y el mundo por sus deliciosos postres, destacando entre todos ellos los mazapanes, que conquistaron el paladar de diversas generaciones, además de traspasar fronteras


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Además de ofrecer platillos salados y elaborados, la gastronomía mexicana tiene una gran variedad de dulces, desde los borrachitos, obleas y cocadas hasta los mazapanes, uno de los más tradicionales del país. Aunque la historia del mazapán no inició en México, se acepta como una dulce típico más gracias a una marca: De la Rosa.
Con su textura suave y sabor dulce, los mazapanes han logrado conquistar el paladar de diversas generaciones, además de traspasar fronteras. Originalmente, este dulce elaborado con una masita a base de cacahuate y azúcar se popularizó en nuestro país gracias a De la Rosa, empresa que empezó a distribuir sus productos por México.
Paletas, chocolates y, por supuesto, mazapanes son solo una muestra de los dulces que se pueden encontrar en la marca que tiene presencia en todo el país, pero también mantiene exportaciones a EE.UU., Canadá, Centroamérica, Europa y Medio Oriente. Pero, ¿sabes quién es el dueño de esta icónica empresa mexicana? Hoy te lo contamos.

¿Quién es el dueño de dulces De La Rosa?
La historia del mazapán La Rosa en México comenzó en la década de 1950, cuando Don Jesús Michel González y Doña Elvira Velasco Rolón decidieron abrir una tienda de dulces típicos en Guadalajara, Jalisco. La empresa comenzó como un pequeño negocio familiar que pronto logró conquistar los paladares de los mexicanos.
Con una familia de trece hijos y la necesidad de generar más ingresos, optaron por emprender. Don Jesús Michel González, con su experiencia previa trabajando en una farmacéutica, aplicó sus conocimientos para crear fórmulas únicas. Así nació Conitas, el primer mazapán de cacahuate.
Dicho producto tenía en su logo tres fresas; pero, debido a una disputa por una marca registrada, tanto Jesús como Elvira decidieron sustituirlo con una rosa (inspirados en el apodo de Guadalajara como "Ciudad de las rosas"). Rápidamente, el público comenzó a llamar al dulce "mazapán De la Rosa", nombre que terminó adoptándose oficialmente.

La empresa se estableció en Tlajomulco en 1969, actualmente la nave cuenta con más de 100 mil metros de superficie, donde se subdividen más de 30 pequeñas “fábricas” donde se fabrican los malvaviscos, gomitas, caramelos, chocolates y cacahuates japoneses. Otras plantas de producción están en San Sebastián y Guadalajara.
Tras el fallecimiento de su fundador en 1984, la empresa pasó a manos de los hijos. Como resultado, la compañía adquirió un carácter profundamente familiar. Enrique Michel Velasco es actualmente el Director General, siendo el séptimo hijo del matrimonio y evidenciando así la gestión continuada de la familia en el liderazgo de la empresa.

Una empresa 100% mexicana reconocida en el extranjero
Dulces de la Rosa ha logrado mantener altos estándares de calidad y eficiencia en la fabricación de sus productos. Más de 2 mil 500 empleados forman parte de esta gran familia confitera, contribuyendo al éxito y crecimiento de la empresa. Incluso, en 2018 fabricaron el mazapán más grande del mundo, con 1.2 metros de altura.
Cabe señalar que Enrique Michel Velasco y su familia tienen un fuerte compromiso social, ya que explica que la verdadera grandeza de sus productos no son las ventas, sino como se ha posicionado en la gente, señalando que conoce de personas que logran vivir gracias a vender mazapanes u otros dulces.
Como parte de su compromiso, la compañía Dulces De La Rosa se mantiene con mano de obra humana en su mayor parte, incluso si pudiera robotizar los procesos, ya que eso significaría perdidas de empleo. Asimismo, la compañía ha impulsado fuertemente la educación, instalando diversas universidades virtuales.

En un mundo donde la competencia es feroz, la historia de Dulces de la Rosa es un testimonio de perseverancia, pasión y compromiso con la calidad. Ocho décadas después, la empresa es un ejemplo del poder de la tradición y la identidad cultural.










