Con estrategia convirtió un terreno en un imperio turístico: así nació Grupo Xcaret
De un terreno en la Riviera Maya nació Grupo Xcaret, un imperio turístico que hoy combina naturaleza, cultura y lujo, convirtiéndose en referente del turismo en México


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En el corazón del Caribe mexicano existe un caso que mezcla visión, riesgo y amor por la naturaleza. Lo que comenzó como un terreno con potencial terminó transformándose en uno de los proyectos turísticos más ambiciosos de México. Detrás de esta historia está Grupo Xcaret, una empresa que hoy redefine la manera en que millones de visitantes viven sus vacaciones.
Su éxito no fue inmediato ni sencillo. Como ocurre con los grandes proyectos, todo comenzó con una idea que parecía pequeña frente a lo que terminaría siendo: un imperio turístico que genera millones al año.
De un terreno a un sueño turístico
La historia de Grupo Xcaret inicia en los años 90, cuando el arquitecto Miguel Quintana Pali adquirió un terreno en la Riviera Maya con la intención de construir una casa de descanso. Sin embargo, al descubrir la riqueza natural del lugar, decidió cambiar el rumbo del proyecto.
En lugar de una residencia privada, imaginó un parque que permitiera a las personas conectar con la naturaleza, la cultura y la historia de México. Pero había un problema: el terreno no era suficiente.

Para hacer realidad su visión, logró sumar más hectáreas y convenció a la familia Constandse de unirse al proyecto. Así nació el primer parque, que con el tiempo se convertiría en la base de un imperio turístico.
Lo que comenzó como un parque se transformó rápidamente en una red de experiencias. Con el paso de los años surgieron nuevos destinos como Xel-Há, Xplor, Xenses y Xoximilco.
Cada uno con una propuesta distinta, pero con un mismo objetivo: ofrecer experiencias únicas basadas en la riqueza natural y cultural de México.
Con el tiempo, la empresa entendió que no solo operaba parques, sino que también formaba parte del ecosistema turístico completo. Así nació su incursión en la hotelería con un concepto innovador que integraba hospedaje, gastronomía y entretenimiento en un solo lugar.

A diferencia de muchas grandes empresas, Grupo Xcaret ha mantenido un modelo de capital privado. Esto significa que no cotiza en bolsa y que el control permanece en manos de sus fundadores.
Esta decisión ha sido clave para su crecimiento sostenido, permitiéndoles tomar decisiones a largo plazo sin depender de presiones externas.
Además, su apuesta por México ha sido constante. Más allá del negocio, el grupo se ha posicionado como un promotor del turismo cultural y ecológico, mostrando al mundo la riqueza del país.
Tras más de tres décadas de crecimiento, el siguiente paso ya comenzó: el relevo generacional.
Las nuevas generaciones de las familias fundadoras han empezado a ocupar roles estratégicos dentro de la empresa, asegurando la continuidad del proyecto sin perder su esencia original.

Hoy, lo que nació como una idea en medio de la selva es uno de los pilares del turismo en Quintana Roo. Una prueba clara de que, cuando hay visión y perseverancia, incluso un terreno puede convertirse en un imperio.










