El emprendedor que convirtió una tienda en una bodega en Chihuahua en un imperio millonario
Lo que comenzó como una pequeña tienda en una bodega en Chihuahua, ha terminado por convertirse en una de las cadenas de supermercados más importantes del norte de México


¿Quieres resumir esta nota?
En el mundo de los negocios, hay historias que comienzan casi en silencio, con pasos pequeños que pocos notan, pero que con el tiempo terminan convirtiendo en empresas millonarias. Así nació una de las cadenas de supermercados más importantes del norte de México.
Alsuper, que hoy es un referente del retail, no empezó con grandes inversiones ni estructuras complejas. Comenzó en un espacio modesto, con una idea clara y una apuesta que en su momento parecía arriesgada: cambiar la forma en que las familias hacían sus compras.
Detrás de esta historia está Leopoldo Mares Paredes, un emprendedor que vio en el autoservicio una oportunidad antes de que se convirtiera en la norma en México.
Una pequeña bodega con una gran visión
Todo comenzó en 1954, en Chihuahua, donde Mares Paredes abrió una tienda en una bodega bajo el nombre de “El Super del Real Lerdo”.
Más que un negocio, era una idea adelantada a su tiempo: permitir que los clientes tomaran los productos directamente, sin intermediarios. Ese concepto, hoy tan común, marcó una revolución en el consumo local.

Con apenas 40 colaboradores, el crecimiento fue casi inmediato. Un año después ya existía una segunda tienda, y para 1967 el proyecto evolucionó a “Futurama”, consolidándose como una opción accesible para miles de familias.
El salto que lo cambió todo
El verdadero punto de quiebre llegó décadas después. En los años noventa, la empresa dio un giro estratégico que la impulsó a otro nivel.
En 1993 nació el formato Alsuper, con la apertura de una tienda emblemática. Poco después, en 1997, la creación del Club Alsuper fortaleció la relación con los clientes mediante promociones y beneficios exclusivos.
Ese enfoque no solo consolidó la marca, sino que la convirtió en parte de la vida cotidiana de sus consumidores.
Hoy, Alsuper cuenta con más de 80 tiendas distribuidas en estados como Chihuahua, Coahuila, Durango y Zacatecas, posicionándose como una de las cadenas más sólidas de la región.

Uno de los secretos mejor guardados de su crecimiento está en su estrategia de marcas propias. Líneas como Mimarca y MyBrand han permitido ofrecer productos de calidad a precios más bajos, compitiendo directamente con grandes marcas. A esto se suman propuestas como Nice Care y Nice Kleen, enfocadas en el cuidado personal y el hogar.
Pero Alsuper no se quedó ahí. La cadena también apostó por innovar dentro de sus propias tiendas, integrando conceptos como comida preparada, parrillas y hasta opciones de sushi fresco, adaptándose a los nuevos hábitos de consumo.
El crecimiento de Alsuper no es solo una historia empresarial, es el reflejo de cómo una idea bien ejecutada puede evolucionar durante décadas sin perder su esencia.
De una pequeña bodega a un imperio regional, el camino de Leopoldo Mares Paredes demuestra que en los negocios no siempre gana el más grande, sino el que entiende mejor a su gente.










