Los hoteles de Carlos Slim Helú: la otra cara del imperio
No todo en el imperio de Carlos Slim Helú son telecomunicaciones. Su apuesta por hoteles en México y Estados Unidos crece con fuerza y revela otro lado de su visión empresarial.


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Cuando se habla de Carlos Slim Helú, lo primero que viene a la mente son las telecomunicaciones, la bolsa de valores y uno de los patrimonios más grandes de América Latina. Sin embargo, detrás de ese imperio hay un sector menos visible, pero cada vez más relevante: la hotelería.
En los últimos años, Carlos Slim ha fortalecido su presencia en el turismo con una estrategia discreta, pero bien calculada. A través de distintas empresas de su grupo, el magnate ha construido una red de hoteles que combina destinos de playa, ciudades históricas y grandes centros urbanos.
Lejos de ser una apuesta improvisada, este movimiento refleja una de las claves de su éxito: diversificar sus inversiones en sectores con potencial de crecimiento, especialmente en momentos donde el turismo comienza a recuperarse con fuerza.
Los hoteles de Carlos Slim: de Acapulco a Orlando
El portafolio hotelero de Carlos Slim forma parte de su división inmobiliaria y es operado por Ostar Grupo Hotelero, consolidándose como una unidad en expansión dentro de su conglomerado.

Actualmente, el empresario cuenta con al menos ocho hoteles distribuidos en puntos estratégicos de México y Estados Unidos:
- Hotel Amares Acapulco
- Viva Villahermosa
- Hotel Geneve
- Loreto Bay Golf Resort & Spa
- Yess Inn Veracruz
- Hotel Francia
- Hotel Racquet Cuernavaca
- Ramada Plaza by Wyndham Orlando Resort & Suites International Drive
Esta variedad de ubicaciones no es casualidad. La presencia en playas, ciudades coloniales y destinos internacionales permite cubrir distintos tipos de turismo: desde viajeros de negocios hasta familias en vacaciones.

Un negocio que crece con el turismo
Aunque la hotelería no es el principal motor del imperio de Slim, los números muestran que va en ascenso.
Durante 2025, este segmento registró ingresos por más de 147 millones de pesos solo en el segundo trimestre, con un crecimiento notable frente al año anterior. En el acumulado semestral, la cifra superó los 316 millones de pesos, impulsada por la reactivación del turismo en destinos clave.
Uno de los ejemplos más claros es Acapulco, donde la renovación del Hotel Amares ha contribuido a reposicionar la oferta turística en la zona, demostrando que incluso en mercados desafiantes hay oportunidades para crecer.

¿Quién opera los hoteles de Slim?
Aunque el nombre de Carlos Slim está ligado al negocio, la operación diaria de estos hoteles recae en Roberto Slim Seade, su sobrino y director de Ostar Grupo Hotelero.
Bajo su liderazgo, esta división ha evolucionado desde sus orígenes en los años noventa hasta convertirse en una estructura más moderna y competitiva. La estrategia ha sido clara: renovar propiedades, mejorar la experiencia del cliente y adaptarse a las nuevas tendencias del sector turístico.
El negocio hotelero de Carlos Slim puede no ser tan mediático como sus telecomunicaciones, pero representa una pieza clave en su visión de largo plazo.
En un entorno donde el turismo sigue recuperándose y la demanda de hospedaje crece, su presencia en este sector confirma algo que ha marcado toda su trayectoria: saber identificar oportunidades antes que el resto.










