El hijo de María Aramburuzabala que se dedica a defender los océanos
Pablo Zapata Aramburuzabala, hijo de María Asunción Aramburuzabala, combina su papel en Tresalia Capital con su pasión por proteger los océanos y promover la sustentabilidad


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Cuando se habla de las familias más poderosas de México, el nombre de María Asunción Aramburuzabala aparece inevitablemente. La empresaria, considerada la mujer más rica del país, construyó uno de los imperios financieros más importantes de América Latina tras consolidar la fortuna ligada a Grupo Modelo y expandir sus inversiones a múltiples sectores.
Sin embargo, mientras muchos imaginan que sus hijos únicamente siguen el camino de los negocios, uno de ellos ha llamado la atención por combinar el mundo empresarial con una causa ambiental que se ha convertido en su mayor pasión: la protección de los océanos.
Se trata de Pablo Zapata Aramburuzabala, quien además de participar en el conglomerado familiar, se ha involucrado activamente en proyectos de conservación marina y sustentabilidad.
El heredero que encontró su pasión bajo el mar
A sus 32 años, Pablo forma parte de Tresalia Capital, firma de inversiones creada por su madre después de la venta de Grupo Modelo a AB-InBev.
Graduado de la Universidad Metodista del Sur de Texas, ha desarrollado experiencia en economía y finanzas dentro del negocio familiar, donde poco a poco ha asumido mayores responsabilidades.
Pero más allá del mundo corporativo, su verdadera vocación parece encontrarse lejos de las oficinas y más cerca del océano.

El interés de Pablo Zapata Aramburuzabala por el medio ambiente comenzó desde su etapa universitaria, aunque fue un viaje a Indonesia el que terminó marcando su vida.
Ahí descubrió el buceo y desarrolló una fuerte conexión con los ecosistemas marinos, convirtiéndose desde entonces en un defensor de los océanos.
A través de la fotografía subacuática y su participación en distintas campañas ecológicas, busca generar conciencia sobre la importancia de proteger la vida marina y reducir el impacto humano en el planeta.
Su activismo ambiental se ha convertido en una faceta cada vez más reconocida dentro de una familia históricamente ligada al mundo empresarial.

El legado de María Aramburuzabala
Diversos perfiles cercanos a la familia señalan que María Asunción Aramburuzabala inculcó a sus hijos valores relacionados con la disciplina, la perseverancia y el compromiso social.
En el caso de Pablo, esos principios parecen haberse reflejado tanto en su desempeño dentro de Tresalia Capital como en su interés por impulsar causas ambientales.
Aunque pertenece a una de las familias más influyentes del país, mantiene un perfil reservado y evita exponerse constantemente en medios o redes sociales.
Actualmente está casado con Alessandra Lancaster y es padre de tres hijos, manteniendo su vida privada lejos del foco público.
Mientras muchas figuras empresariales centran su imagen únicamente en inversiones y negocios, Pablo Zapata Aramburuzabala busca construir un camino diferente, donde el éxito financiero también pueda convivir con la protección ambiental.
Con ello, el hijo de María Aramburuzabala no solo se prepara para continuar el legado familiar, sino también para dejar una huella propia como defensor de los océanos y promotor de la sustentabilidad.







