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De las 10 familias más acaudaladas de Latinoamérica, cuatro residen en México, siendo estas las de empresarios como Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego y Juan Beckmann Vidal. Y es que actualmente son varios los millonarios que cuentan con un poder importante económico y que logran dominar el aspecto financiero del país.
No obstante, mucho antes de todos ellos existió un ciudadano considerado el primer millonario que habitó en tierras mexicanas durante la época colonial, un periodo de tres siglos (entre 1521 y 1821) cuando el territorio nacional era conocido como Nueva España, por lo que también es considerado de los primeros españoles millonarios.
Conocido por sus importantes negocios y donaciones, incluso fue el fundador del Monte de Piedad, una de las casas de empeño más conocidas de México en la actualidad. Este personaje fue bien documentado y se conoce su trayectoria; aquí te contamos la historia de Pedro Romero de Terreros, el primer millonario.

¿Quién fue el primer millonario en México?
Pedro Romero de Torreros fue un empresario español que vivió en la Nueva España, donde adquirió minas, haciendas y se destacó como comerciante. Este personaje nació en Cortegana (España) en 1710 y falleció en Pachuca (México) durante 1781; asimismo, fue conocido por ser un filántropo, haciendo importantes donaciones.
Aunque originalmente pensaba dedicarse a la Iglesia, a los 19 años se trasladó a "las Indias" —como se conocía al continente americano— para dedicarse al comercio. Si bien mostró una habilidad para los negocios, su suerte cambió en 1735, con el fallecimiento de uno de sus tíos, quien lo dejó como albacea de su herencia.
Para 1741, con 31 años y como uno de los principales comerciantes de Querétaro, diversificó sus negocios con una alianza con José Alejandro de Bustamante para explotar una mina de plata en Real del Monte. Aunque sólo obtuvo una quinta parte de las ganancias, cerca de 300 mil pesos, le permitió fundar Monte de Piedad.

El negocio minero empezó a ir muy bien y José Alejandro Bustamante, agradecido por el apoyo brindado, nombró a Pedro Romero su heredero universal. En 1750 José Alejandro Bustamante murió y toda la empresa quedó por completo en manos de Pedro Romero, expandiendo aún más su fortuna.
Entre más dinero generaba, más aumentó su posición en la jerarquía social, incluso haciendo favores para la Corona Española. Por eso, el rey Carlos III le llegó a dar en posesión legal al explotación de nuevos yacimientos. Por patriotismo, donó 8 millones de reales a las arcas públicas del virrey Carlos Francisco de Croix (1768-1771).
El 29 de junio de 1756 se casó en la Ciudad de México con María Antonia Micaela de Trebuesto y Dávalos Bracamonte, de veintidós años de edad, hija de una de las familias más distinguidas de Nueva España. La dote aportada por Pedro Romero fue de 100,000 pesos, incluyendo en esta joyas de gran valor.

Entre las donaciones que realizó, se destacaron los 91,023 pesos que dio al Colegio Apostólico de la Santa Cruz de Santiago de Querétaro, los 100,000 pesos que donó al Colegio Apostólico Propaganda Fide de los franciscanos en Pachuca y los 41,933 pesos que entregó al Colegio de San Fernando de Ciudad de México.
En 1776 ofreció regalar a la Corona un barco de guerra de caoba de tres puertas y 80 cañones con el nombre de Nuestra Señora de Regla. El barco fue construido en La Habana con proyecto de José Joaquín Romero y Fernández de Landa y finalmente contó con 112 cañones. Fue terminado en 1786.
¿De cuánto fue la fortuna de Pedro Romero de Terreros?
Los registros históricos no ofrecen una cantidad exacta de la fortuna que tuvo Pedro Romero de Terreros, sin embargo, fue uno de los hombres más ricos del planeta durante el siglo XVIII, algo que se demuestra con las importantes donaciones que realizó en ámbitos religiosos, militares y políticos.

Falleció el 28 de noviembre de 1781 en su hacienda de San Miguel Regla. El 28 de mayo de 1782 se celebraron exequias fúnebres en su honor en la iglesia del Colegio Apostólico de Pachuca. La iglesia estaba presidida por un enorme túmulo funerario con lienzos con alegorías de las principales obras de su vida.









