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Carlos Slim es el hombre más acaudalado de México, pues se estima que su fortuna asciende a 128,000 millones de dólares, esto según la revista Forbes. No obstante, mucho antes de construir un conglomerado con negocios en telecomunicaciones, comercio, infraestructura y minería, Slim recibió una lección que marcaría el resto de su vida.
Según ha explicado, desde muy pequeño aprendió a administrar su dinero gracias a su padre Julián Slim Haddad, quien enseñó tanto a Carlos, como a sus demás hermanos, a llevar consigo una libreta en la que debían anotar cualquier compra o ingreso para llevar una cuenta impecable de lo que recibían y gastaban.
La dinámica era sencilla, pero rigurosa: semana tras semana debían anotar ingresos, gastos, compras y movimientos, para después revisar las cuentas en familia. El objetivo era claro, su padre buscaba que entendieran cómo se construye un patrimonio desde edades tempranas, pudiendo observar la evolución de sus recursos.

Una lección empresarial esencial
La biografía oficial de Carlos Slim describe ese ejercicio como su "primer aprendizaje empresarial". Fue una disciplina que le permitió registrar cada movimiento financiero, desde el más pequeño hasta el más importante, haciendo que se convirtieran en parte de su vida cotidiana desde niño.
Por eso, no sorprende saber que con apenas 12 años, Slim abrió su primera chequera y compró acciones del Banco Nacional de México, reflejando la educación financiera recibida en casa. Cabe señalar que, a esta edad, también acompañaba a su padre a sus negocios en el Centro Histórico de la Ciudad de México para ayudarle.
Aunque Julián falleció en 1953, cuando Carlos tenía apenas 13 años, le dejó cimientos muy solidos a sus seis hijos sobre temas financieros. En la biografía se relata que el empresario siempre contó con el apoyo de su familia, el cual no se basaba exclusivamente en lo económico, sino en el ejemplo y la formación.

La libreta detrás de la fortuna de Slim
También, recuerda en el texto cuando de pequeño vendía dulces y cómo tenía anotadas en la misma libreta las ventas que hacía. “Tenía también una tiendita de dulces y estas son mis ventas. Estos ya son los diarios. Son mis primeros balances. Ya luego ni hice balances...”, relató en la biografía.
La costumbre de llevar cuentas personales, controlar gastos, ahorrar e invertir con visión de largo plazo fue la base sobre la que construiría un imperio empresarial que dio origen a Grupo Carso y América Móvil, entre otras compañías. Algo que parecía sencillo ahora es la base de su fortuna de 128,000 millones de dólares.
La historia de esa libreta demuestra que el hábito que marcó la vida de Carlos Slim comenzó con una tarea semanal. Finalmente, su visión va más allá de la acumulación de riqueza. Cree que las empresas tienen un rol social y deben contribuir al bienestar colectivo mediante inversiones en salud, educación y tecnología.










