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Hay una razón por la que Carlos Slim ha puesto los ojos en carreteras, puentes, viaductos y otras grandes obras de infraestructura: son activos que pueden generar ingresos durante décadas y, al mismo tiempo, permiten aprovechar la capacidad constructora de sus propias empresas.
El hombre más rico de México participa en este sector principalmente mediante compañías como Grupo Carso e IDEAL, con las que ha construido, adquirido y operado infraestructura estratégica en diferentes puntos de México.
¿Por qué le interesan los caminos y puentes?
El atractivo está en el modelo de negocio. Una autopista o un puente bajo concesión puede generar ingresos constantes mediante el cobro de peajes durante largos periodos.
A esto se suma la posibilidad de que las empresas de Slim participen directamente en la construcción de las obras. Compañías como Operadora Cicsa y FCC Construcción cuentan con experiencia para desarrollar proyectos de gran escala, creando una conexión entre la inversión y la actividad constructora.
De esta manera, la infraestructura se convierte en una forma de diversificar el patrimonio del magnate, al mismo tiempo que sus empresas participan en obras necesarias para el transporte y la actividad económica del país.

El nuevo proyecto de Slim en el norte de México
Una de las apuestas más recientes es el tren de pasajeros Saltillo-Nuevo Laredo. En particular, el consorcio integrado por Operadora Cicsa y FCC Construcción obtuvo los trabajos correspondientes a los segmentos 13 y 14, que conectarán Saltillo con Santa Catarina.
Para llevar a cabo estas obras, las empresas de Slim recibirá una inversión de 31 mil 384 millones de pesos. El proyecto contempla la construcción de 111 kilómetros de vías dobles, además de 40 puentes y nueve viaductos elevados. Para completar los trabajos, tendrán un plazo de 960 días naturales.
La obra tendrá además una importancia estratégica por su conexión con una de las principales zonas industriales y comerciales del norte del país.

La apuesta de Carlos Slim por la infraestructura muestra una estrategia que va más allá de las telecomunicaciones. Carreteras, puentes y vías ferroviarias son activos físicos indispensables para el funcionamiento de la economía y pueden generar ingresos constantes durante años.
Con proyectos como el tren Saltillo-Nuevo Laredo, el empresario vuelve a colocar a sus compañías en el centro de algunas de las obras de infraestructura más importantes del país, consolidando un negocio que se ha convertido en otra pieza de su enorme conglomerado empresarial.













