La primaria Renato Vega Amador en Culiacán, es un espacio donde se reconoce el esfuerzo de los estudiantes destacados de Barrancos
Los estudiantes de la primaria Renato Vega Amador reciben un reconocimiento y son motivados para continuar con su desempeño académico.

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En cada homenaje a la Bandera hay algo más que un protocolo. Hay miradas atentas, manos inquietas y niños que, sin darse cuenta, están aprendiendo a pararse frente a los demás con respeto, seguridad y orgullo.
Así ocurrió durante los honores realizados por el grupo 4º “B”, de la primaria Renato Vega Amador, acompañados por su maestra Ana Guadalupe Quevedo, quienes asumieron la responsabilidad de dirigir el acto con seriedad y compromiso.
Más allá de la ceremonia, el homenaje se transformó en un espacio para reconocer a quienes han decidido ir un paso más allá, a quienes estudian, se preparan y se atreven a participar en concursos académicos que ponen a prueba su creatividad y conocimiento.
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento a Danna Michelle Franco Casas, alumna que obtuvo el tercer lugar en la modalidad de experimento dentro del Vigésimo Octavo Congreso Estatal Infantil y Juvenil de Microbiología.
Su logro refleja horas de trabajo, curiosidad científica y el respaldo de una comunidad que cree en el potencial de su niñez.
Reconocimiento

Danna Michelle Franco Casas, destaca durante el homenaje de la primaria Renato Vega Amador.
De la misma manera, se destacó el avance de Iker Alonso Sánchez Zagaste, de 4º “B”, y Alan Ricardo Rojas Mireles, de 5º “B”, quienes lograron pasar a la etapa preselectiva de la Olimpiada de Matemáticas, un camino que exige constancia, disciplina y confianza en sí mismos.
A este grupo se suman Manuel Gael Valdez, Norbeth Tapia, Danna Sofía Pérez, Hellen Esperanza Bolado, Regina Cota y Javier Santiago Valenzuela, alumnos y alumnas de 1º a 3º grado, quienes también representarán a su escuela en la siguiente etapa de la Olimpiada, demostrando que el gusto por aprender puede nacer desde los primeros años.
Logros académicos de sus estudiantes

Estos reconocimientos no son menores. Son semillas. Son mensajes claros para la niñez: su esfuerzo importa, su trabajo es visto y su talento tiene valor.
También son un reflejo del acompañamiento de maestras, maestros y familias que creen en la educación como un camino de crecimiento.
Cuando una escuela se detiene a aplaudir a sus estudiantes, está construyendo algo más que buenos resultados académicos. Está formando confianza, motivación y sueños que, con el tiempo, pueden transformar vidas.
















