Manuel y Mercedes cultivan calabaza y constancia para salir adelante en Navolato
Desde muy temprano, esta pareja ofrece calabazas combinando la agricultura con el comercio para sostener su hogar.

Manuel Castillo Mojardín es originario del Potrero de Sataya. La vida le enseñó desde joven que el campo no siempre alcanza y que, cuando los tiempos se ponen difíciles, hay que buscarle por otro lado.
Por eso, desde hace siete años, junto a su esposa Mercedes, decidió complementar el trabajo agrícola con la venta de calabazas y otros productos del campo.
Durante muchos años sembró maíz, una labor que todavía realiza, aunque reconoce que las condiciones actuales han golpeado a quienes viven de la tierra. Ante ese panorama, vender calabaza se volvió una alternativa.
Hoy venden en el cruce de las calles Morelos y Macario Gaxiola, en el Centro de Navolato, un punto donde encontraron buena respuesta de la gente. Ahí, desde las 6:30 de la mañana, esperan a sus clientes.
Las calabazas que ofrecen son, en su mayoría, de su propia siembra. Cuando no hay suficiente, don Manuel se encarga de conseguirlas para sus clientes. El producto se vende a precios accesibles: calabaza chica por kilos, piezas pequeñas y las grandes, ideales para guisos, tamales y comidas tradicionales.
La historia de un emprendimiento agrícola en Navolato

A su lado está siempre doña Mercedes, quien además de apoyar en la venta, lleva productos que ella misma prepara o corta: nopales, limones, arrayanes y, cuando hay, guayabas.
El gusto por el comercio le viene a don Manuel desde niño, sus padres le enseñaron a vender. Aprendió que salir con poco dinero y regresar con algo más era motivo de orgullo. Ese aprendizaje lo acompaña hasta hoy.
Don Manuel no pide grandes cosas. Para él, vender lo suficiente para las tortillas del día ya es motivo de satisfacción. “Con poquito uno se va contento”, suele decir, porque eso significa que al día siguiente habrá ánimo para volver a levantarse temprano y seguir.
Manuel y Mercedes combinan agricultura y comercio

Entre la venta, el campo y el hogar, Manuel y Mercedes sostienen una rutina que no se detiene. Su historia es la de muchas familias que, con trabajo honesto, mantienen viva la economía local y demuestran que el esfuerzo diario también es una forma de salir adelante.


















