El mexicano que creó la máquina de tortillas
Las tortillas son parte esencial en la alimentación diaria de millones de personas en todo México. Esta tradición ancestral pudo adaptarse a los nuevos tiempos gracias al invento de un mexicano: la máquina de tortillas


México y el maíz están estrechamente ligados, y acaso la tortilla es el mejor ejemplo, pues se trata de uno de los alimentos más importantes en la historia y la vida diaria del país, presente en cocinas familiares, fondas, pequeños negocios y hogares desde tiempos prehispánicos.
Durante siglos, las tortillas se prepararon de forma completamente artesanal, pero conforme crecieron las ciudades y la demanda se volvió mucho mayor, también surgió una necesidad urgente: producir tortillas más rápido, en mayores cantidades y sin perder su esencia. Fue ahí donde entró en escena uno de los inventos mexicanos más importantes para la industria alimentaria: la máquina de tortillas.
La historia de la máquina de tortillas no solo habla de tecnología, sino también de identidad, ingenio y de cómo una tradición milenaria logró adaptarse a los tiempos modernos sin desaparecer.
El origen de la tortilla: un alimento con raíces milenarias
Mucho antes de que existieran las tortillerías como hoy las conocemos, las tortillas ya formaban parte esencial de la alimentación en Mesoamérica. Civilizaciones como la maya y la mexica basaron buena parte de su dieta en el maíz, un grano que no solo era alimento, sino también símbolo cultural y espiritual.
En México, la nixtamalización del maíz sigue siendo una técnica ancestral clave para convertir el grano en masa y tortilla.
Durante siglos, el proceso fue prácticamente el mismo: cocer el maíz con cal, molerlo, hacer la masa y cocerla en comal. Era un trabajo cotidiano, pero también laborioso, especialmente en hogares y negocios donde la producción dependía por completo de las manos.

Con el paso del tiempo, la tortilla se mantuvo como uno de los alimentos más consumidos en México, pero el crecimiento de la población y la urbanización hicieron evidente que el método tradicional ya no alcanzaba para abastecer a todos.
¿Quién inventó la máquina de tortillas?
Aunque hubo intentos previos, los primeros registros apuntan a que Everardo Rodríguez Arce y Luis Romero fueron pioneros al patentar una máquina para tortillas a inicios del siglo XX. Sin embargo, el gran salto tecnológico llegaría años después, cuando el mexicano Fausto Celorio Mendoza perfeccionó el sistema y lo llevó a otro nivel.
Diversas referencias históricas lo señalan como la figura más asociada con la automatización moderna de la tortilla, gracias a un diseño continuo que permitía formar, trasladar y cocer piezas de masa de manera mucho más eficiente.

La aportación de este mexicano fue decisiva porque ayudó a transformar un proceso lento y manual en uno mucho más práctico, constante y escalable. En otras palabras, Fausto Celorio es considerado por muchos como el gran revolucionario de la máquina para hacer tortillas moderna.
Cómo cambió la forma de hacer tortillas
La llegada de estas máquinas cambió por completo la operación de miles de negocios. Antes, producir grandes cantidades de tortillas implicaba horas de trabajo físico y una capacidad muy limitada.
Con la mecanización, las tortillerías pudieron producir más tortillas en menos tiempo, mantener una forma y cocción más uniformes, reducir tiempos de espera, abastecer a colonias enteras y zonas urbanas, así como bajar costos operativos.
Estas ventajas fueron clave en un país donde la tortilla no es un lujo ni un producto ocasional, sino parte esencial de la comida diaria.

Además, la máquina de tortillas permitió que muchas tortillerías familiares crecieran y se consolidaran como negocios estables, impulsando también empleos y cadenas de suministro relacionadas con el maíz, la masa y la maquinaria.
Quizá una de las cosas más interesantes de esta historia es que la máquina de tortillas no desplazó la importancia cultural de la tortilla, sino que la ayudó a mantenerse vigente en un México cada vez más urbano y moderno.
Hoy en día, aunque todavía existen tortillas hechas a mano (muy valoradas por su sabor y tradición), gran parte de las tortillas que se consumen en el país se elaboran con máquinas de hacer tortillas, las cuales son mucho más precisas, rápidas y compactas.
La historia de la máquina de tortillas demuestra que la innovación no siempre significa romper con el pasado, sino encontrar la forma de preservar una tradición y adaptarla para el futuro, donde el trabajo de inventores como Fausto Celorio han dejado una huella invaluable.










