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“Era su flor favorita”: el padre que convirtió el dolor en un campo de girasoles

Modesto Vega es el protagonista de una historia de amor que encuentra consuelo y mantiene viva la memoria de su hija a través de la siembra de girasoles, flores que simbolizan la luz y la esperanza.

21 abril, 2026
El dolor lo convirtió en flores: un padre en San Ignacio siembra girasoles tras perder a su hija.
El dolor lo convirtió en flores: un padre en San Ignacio siembra girasoles tras perder a su hija.

San Ignacio, Sinaloa. Desde hace tres años, Modesto se ha dedicado a sembrar y cuidar amorosamente los girasoles. Esta actividad la inició después de perder a su hija Diana Julia, el 4 de diciembre de 2020, cuando apenas contaba con 11 años de edad, a causa de dengue hemorrágico, pues era la flor que más le gustaba.

Para este padre, ni el cansancio ni las inclemencias del tiempo son impedimento para acudir diariamente al lugar donde tiene su siembra, regar y limpiar las plantas, y cuidar que las vacas u otros animales no se las coman. Añade que es necesario humedecer bien la tierra para que las plantas se mantengan frescas y las flores revivan.

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Sembró girasoles para no olvidar a su hija… hoy regala esperanza
Sembró girasoles para no olvidar a su hija… hoy regala esperanza

Cómo cultiva girasoles en sequía: ingenio para obtener agua en el río Piaxtla

La siembra se encuentra en un terreno prestado, ubicado a un costado del río Piaxtla, en la desembocadura del arroyo de Colompo, San Ignacio, el cual actualmente se encuentra completamente seco debido a la falta de lluvias. Sin embargo, el ingenio para obtener agua limpia fue algo que puso en práctica, pues en medio del arroyo cavó un hoyo hasta encontrar agua a una profundidad de menos de un metro.

De esa noria improvisada, a la que inicialmente colocó una llanta para evitar que la arena la cubriera, comenzó a sacar agua en cubetas para regar sus plantas. Posteriormente, optó por colocar una cubeta sin fondo y reforzarla con piedras y cemento en la orilla.

Entre sequía y dolor, cultiva girasoles para recordar a su hija
Entre sequía y dolor, cultiva girasoles para recordar a su hija

De ahí continúa obteniendo el vital líquido, ya que no puede dejar de regar, pues —dijo— las plantas pierden volumen o se secan. Por eso es necesario regarlas diariamente por la mañana y por la tarde.

Indicó que, pese a tener el agua del río muy cerca, no confía en que esté libre de contaminantes. En cambio, el agua que obtiene de la noria es pura, fresca, cristalina y dulce, ya que proviene de zonas más altas, por lo que considera que está filtrada e incluso apta para beber.

Entre sequía y dolor, cultiva girasoles para recordar a su hija
Entre sequía y dolor, cultiva girasoles para recordar a su hija

Girasoles en San Ignacio: un refugio de paz que busca crecer y atraer visitantes

A pesar del duro golpe que significó la pérdida de su hija, Modesto no pierde la sonrisa ni las ganas de continuar con su cultivo. Expresó que el girasol más grande y bonito lo destina para llevarlo a su tumba; los demás los regala a las personas que se los piden, e incluso aparta algunos para otra de sus hijas y su nieta.

“Ya le llevé a mi niña el primero que resultó de esta cosecha de girasoles; era el más grande, como a ella le gustaban. Ella fue mi inspiración para hacer esta siembra y, como he tenido éxito, ya tengo otros nueve surcos sembrados. Espero en Dios que para mayo ya estén listos, porque los quiero regalar el Día de las Madres. Cada día son más las personas que me buscan para pedirme algunos, y claro que lo hago con mucho gusto”, expresó.


Modesto se gana la vida como repartidor de tortillas, y aun así se da el tiempo para acudir a regar sus plantas dos veces al día.

“Aquí tengo un pequeño cuartito improvisado donde descanso después de regar y limpiar. A veces me vence el cansancio y me arrullo con el canto de las aves, el viento y el sonido del agua del Piaxtla, y me quedo dormido. Este es un lugar tranquilo al que vengo todos los días; es mi refugio, donde encuentro paz y me concentro en cuidar que mis girasoles crezcan, porque tienen un propósito”, agregó.


También manifestó que espera que en la próxima cosecha los girasoles sean más uniformes, ya que utilizará semillas de su propia siembra, pues anteriormente las compraba y venían mezcladas, lo que generaba diferentes tamaños.

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Finalmente, dijo esperar que su producción crezca y que las personas puedan acudir a conocer el lugar y tomarse fotografías. Señaló que, hasta ahora, no hay alguien más que cultive esta flor en San Ignacio.

Esta iniciativa nació de su corazón y le llena de satisfacción, pues tiene un propósito: honrar la memoria de su pequeña hija, a quien tanto le gustaban los girasoles.



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