Tiene 64 años y lleva 49 ordeñando: la historia que está inspirando en Sinaloa
En la comunidad de Las Lajas, San Ignacio, Sinaloa,Guadalupe Zamora es una de las pocas mujeres que se dedican a la ordeña, poniendo amor y dedicación en cada litro de leche.


San Ignacio, Sinaloa.- A las 5 de la mañana, todos los días desde hace 49 años, Guadalupe Zamora comienza su rutina ordeñando vacas en el campo. Tiene 64 años y su historia se ha convertido en un ejemplo de esfuerzo y resistencia en Sinaloa.
Menciona que, a pesar de que su mamá y su abuela realizaban esta actividad, no fue hasta que se casó cuando ella aprendió este oficio, ya que tuvo que ayudar a su esposo y a sus suegros en esta labor, la cual fue adoptando como algo cotidiano.
Fue así como transcurrió el tiempo y, cuando se fueron a vivir aparte, su esposo compró una vaca parida y ella la atendía mientras él trabajaba como chofer.
“Nunca he dejado de ordeñar desde ese tiempo. Recuerdo que mi esposo se iba a trabajar y me decía que le llenara la pila de agua del corral; entonces agarraba la cubeta y en la cabeza la acarreaba desde una distancia de al menos 200 metros”, señaló.
La ordeña diaria: esfuerzo, rutina y tradición familiar
Desde las 05:00 de la mañana comienza su día con la ordeña. Para esa hora, su esposo ya ha arrimado las vacas y becerros al corral que tiene para este fin, a un lado de su casa.
“Espero que los becerros se le peguen a las vacas para que les baje la leche, y ya comienzo a ordeñarlas. Yo ordeño tres y mi esposo dos; después de esto, las regresa al potrero para que coman y tomen agua, y estén listas para el siguiente día”, manifestó.
Para ella, esta labor ya es muy fácil, pues señaló que aprendió muy rápido este oficio, aunque también tiene sus riesgos, ya que a veces los animales se ponen bravos y la han tirado en varias ocasiones; aun así, siempre termina su trabajo.

Recordó que inició con una sola vaca y poco a poco fueron comprando más, llegando a ordeñar hasta veinte al día. Hoy en día, solo tienen cinco, pues hubo una época en la que, a base de esfuerzo y sacrificio, llegaron a tener 70 cabezas de ganado, las cuales tuvieron que vender tras un problema familiar que los obligó a vivir fuera de su pueblo por dos años. También tenían cría de puercos y al menos cien gallinas que se perdieron.
Producción de queso y resiliencia ante la sequía en comunidades rurales
Después de esto, tuvieron que empezar prácticamente desde cero y, con mucho esfuerzo, volvieron a comprar algunas vacas. Ella continuó con la ordeña y además comenzó a elaborar queso para la venta.
“Actualmente, las cinco vacas nos dan un total de 20 litros de leche; de ahí salen tres quesos de un kilo, los cuales vendemos a 120 pesos cada uno. Ya tenemos nuestros clientes en San Ignacio, a donde vamos cada tercer día para que costee el viaje”, añadió.
Indudablemente, Guadalupe es un ejemplo en su comunidad, pues además de ser ama de casa, realiza esta actividad y muchas más, como la siembra de hortalizas en un pequeño huerto en su casa. También elabora machaca para su consumo, chorizo y pan en un horno de piedra.

Agregó que sus hijos e hijas también saben ordeñar, ya que siempre se preocuparon por enseñarles las labores del campo. Aunque ahora tienen su propia vida, cuando regresan al rancho continúan realizando estas actividades.
“Aquí hasta las mujeres sembraban, montaban a caballo, ordeñaban; hacían muchas cosas que hasta la fecha no se les olvidan. Mis hijos, cuando vienen, tienen que llevar queso a fuerza, porque no les gusta otro más que el que yo hago”, reiteró.
A pesar de dedicarse casi cinco décadas a esta labor, afirmó que no siente dolencias en sus manos, ya que su suegra le enseñó a cuidarlas después de largas jornadas de trabajo.

Aunque esta actividad es indispensable para ella, en temporada de sequía se vuelve difícil, ya que deben comprar alimento y acarrear agua del río, lo que implica gastos de gasolina. Aun así, no desisten.
Así, Guadalupe demuestra que la fuerza y la dedicación no tienen límites, siendo un ejemplo en su comunidad y dejando claro que el verdadero poder está en la pasión por lo que se hace.














