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A sus 73 años, Armando sigue tejiendo morrales y una tradición que no muere

Un artesano en Sinaloa tarda hasta tres días en hacer un solo morral de rafia. Aunque muchos creen que es caro, pocos entienden el trabajo y la precisión que hay detrás.

22 abril, 2026
En San Ignacio, un artesano dedica hasta tres días a crear un morral de rafia. Aunque muchos cuestionan su precio, el proceso revela una historia de paciencia, tradición y trabajo que sigue viva.
En San Ignacio, un artesano dedica hasta tres días a crear un morral de rafia. Aunque muchos cuestionan su precio, el proceso revela una historia de paciencia, tradición y trabajo que sigue viva.

En San Ignacio, Sinaloa, don Armando Delgado Ángulo, se dedica a la elaboración de morrales de rafia de manera artesanal.

Esta actividad la realiza desde hace diez años, oficio que aprendió de otra persona de la cabecera municipal.

En los pueblos es muy común el uso de morrales de rafia entre la gente del campo; comúnmente son utilizados para que las personas transporten alimento, agua o hasta herramientas; además, muchos agricultores los utilizan para colocar las semillas que van sembrando en los surcos de tierra.

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El uso del mismo tiene un significado cultural importante, pues simboliza el trabajo en las comunidades y del esfuerzo de la agricultura entre los campesinos, que incluye a las nuevas generaciones.

Morrales de rafia en San Ignacio Sinaloa: tradición artesanal que sobrevive al tiempo


La complicada elaboración y el tiempo que implica cada morral es lo que le da valor al producto; es por eso, dijo don Armando, que a muchas personas les parece elevado el costo, pero al final terminan comprándolo.

Indicó que al principio le fue muy difícil aprender, pero poco a poco fue adquiriendo esta habilidad.

Teje sillas y mecedoras, además de hacer atarrayas y cabos de hachas.

Así mismo, expresó que la rafia la adquiere en la cabecera municipal, pero que la tiene que elegir de manera cuidadosa, ya que no debe estar muy gruesa, ya que estos quedan ásperos.

Un oficio que exige paciencia así se hacen los morrales en Sinaloa
Un oficio que exige paciencia así se hacen los morrales en Sinaloa


“Aquí tengo un morral grande que me mandaron a hacer y no vinieron por el, a este le invertí, aparte del material, tres días casi completos de trabajo y tiene un costo de 600 pesos. Puede parecerles caro, pero no lo es, ya que no saben lo que implica hacerlos, pues tan solo en la colgadera invierto un día”, mencionó.

Artesanía tradicional en Sinaloa: proceso de elaboración de morrales



En el patio de su casa tiene un palo de brasil, en el cual realiza el tejido; ahí coloca un palo de madera al que le llama hembrilla, al que comienza a enredar la rafia de extremo a extremo con otro palo igual, y que quede a la media del morral que va a realizar. Ya después se coloca un cincho de rafia alrededor de la cadera y se echa hacia atrás para que el hilo quede lo suficientemente tenso y comienza a realizar el trabajo de hilado apoyado con una herramienta llamada “chuchupate”, otra llamada aguja, con la que va colocando líneas de rafia entre cada tejido, para darle resistencia.

La creación de morrales de rafia requiere precisión y paciencia. En San Ignacio, esta práctica artesanal continúa siendo símbolo del esfuerzo campesino y de la identidad cultural local.
La creación de morrales de rafia requiere precisión y paciencia. En San Ignacio, esta práctica artesanal continúa siendo símbolo del esfuerzo campesino y de la identidad cultural local.

Además, tiene que tener mucha paciencia, sobre todo al colocar una herramienta de madera a la que le llama peine, con el que va tomando una a una cada línea de rafia con una piola, pues si deja una fuera, tiene que desbaratar todo el hilado, para ello necesita precisión, concentración y buena visión, además de que el tejido debe quedar parejo y bien apretado para que el morral no se vaya a desbaratar al salir una hebra.

Estos morrales son de varios tamaños dependiendo de para que se vayan a utilizar, pues hay unos pequeños que los usan los que se dedican a las ventas ambulantes para guardar el dinero; otros los utilizan de lujo y para el trabajo.

Este trabajo, por demás laborioso, lo alterna con la albañilería, a lo que se ha dedicado toda su vida, y a pesar de que cuenta ya con 73 años de edad, dijo aún tener fuerzas y ganas de seguir haciendo lo que le gusta.

Los morrales de rafia no solo sirven para cargar herramientas o semillas. En Sinaloa, representan años de tradición, esfuerzo y una conexión profunda con la vida rural.
Los morrales de rafia no solo sirven para cargar herramientas o semillas. En Sinaloa, representan años de tradición, esfuerzo y una conexión profunda con la vida rural.



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