De nominado al Ariel a portero en Culiacán: La historia de Miguel Valverde, ganador de una Diosa de Plata
Miguel Valverde, niño de Culiacán, pasó de un casting casual a protagonizar la película “Fiesta en la Madriguera”, ganar una Diosa de Plata y ser nominado a los Premios Ariel 2025. Hoy elige el fútbol y disfrutar su adolescencia


Culiacán, Sinaloa.- A veces, las historias que inspiran no comienzan con un plan, sino con una oportunidad inesperada. Así fue el caso de Miguel Valverde Uribe, niño culichi que, a los 12, dijo “sí” a un casting sin imaginar que ese momento marcaría el inicio de una experiencia que lo llevaría a la pantalla grande.
Sin formación actoral previa, Miguel aceptó participar casi como un juego. Lo que siguió fueron filtros, viajes y pruebas que lo colocaron frente a otros niños con experiencia. Contra todo pronóstico, se quedó con el papel principal de Tochtli en Fiesta en la Madriguera, dirigida por Manolo Caro.

“Yo pensé que era de broma… pero ya después me dijeron que tenía que grabar y lo hice. Me dijeron que lo de actuar me salía natural”, recuerda Miguel con la sencillez que lo caracteriza.
Un aprendizaje más allá de la actuación
El rodaje, realizado en locaciones como Ciudad de México y África, fue mucho más que una experiencia artística. Para Miguel, significó descubrir el trabajo colectivo detrás del cine y valorar cada detalle.
“Cuando ves una película no imaginas todo lo que hay detrás. Hay mucha gente trabajando en luces, cámaras, sonido… aprendí a respetar mucho eso”, compartió para Tus Buenas Noticias.
Su interpretación fue reconocida por la crítica y le abrió camino a importantes logros: en abril del 2025 recibió la Diosa de Plata como Mejor Actor Infantil y fue nominado como Mejor Revelación Actoral en los Premios Ariel, uno de los máximos reconocimientos del cine nacional.
Aunque el premio no llegó en esa ocasión, la nominación lo colocó junto a nuevas revelaciones del cine mexicano y confirmó que su talento no era casualidad, era algo innato.
Mantener los pies en la tierra
A pesar del reconocimiento, hay algo que no cambió en Miguel: su forma de ser. Él mismo lo dice sin rodeos: “Seguí haciendo lo mismo. Seguí jugando, platicando… nunca sentí la necesidad de cambiar”.
Esa naturalidad se refleja también en su forma de entender el éxito. Para él, el mayor logro no está en los premios, sino en el aprendizaje y en el respaldo de su familia.
“Hay niños que no tienen el apoyo de sus papás. Yo sí lo tengo y eso es muy importante”, afirma con gratitud.

Entre el cine y el fútbol
Hoy, a sus 13 años, Miguel ha decidido hacer una pausa en la actuación. No por falta de interés, sino por convicción. Su presente está en otra cancha: el fútbol.
Actualmente se desempeña como portero en el club Galácticos, en la colonia Esthela Ortiz, al sur de Culiacán, donde entrena y disfruta el deporte que lo apasiona desde los seis años.
“Me quiero enfocar más en el fútbol, en ser portero. Es algo que me gusta y me apasiona”, explica durante la plática en la cancha de futbol en la colonia Esthela Ortiz.
Entre risas, también deja ver sus aspiraciones: jugar algún día en el Real Madrid o en el América. Sueños grandes, pero no lejanos para alguien que ya demostró que sabe aprovechar oportunidades.
Un mensaje para su generación
Más allá de los reflectores, Miguel tiene claro lo que quiere compartir con otros jóvenes: perseverancia.
“Que no se rindan si algo sale mal. Que lo intenten hasta que les salga bien”, dice con una madurez que contrasta con su edad.
Su historia no es solo la de un niño que actuó en una película. Es la de una familia que apoyó, de una comunidad que se reconoce en él y de un joven que, incluso después de alcanzar logros importantes, eligió seguir siendo él mismo.
Orgullo que inspira
Miguel Valverde representa una generación que crece entre desafíos, pero también entre posibilidades. Su paso por el cine demuestra que el talento puede surgir en cualquier lugar, incluso desde una colonia de Culiacán.
Hoy, lejos de los sets y más cerca de la portería, su historia sigue en construcción. Y si algo ha dejado claro, es que no importa si el camino es el cine o el fútbol: lo importante es avanzar con disciplina, humildad y pasión.
Porque a veces, todo comienza con una simple decisión. Y en el caso de Miguel, ese pequeño “sí” ya dejó una gran huella.


















