De atender mascotas a cambiar vidas Juan de la Rosa, veterinario de Culiacán, impulsa causas sociales
Desde la colonia Huizaches en Culiacán, el médico veterinario Juan de la Rosa Martínez une su vocación por los animales con acciones de apoyo a familias vulnerables. Como parte de su compromiso social, el próximo 17 de mayo encabezará la entrega de más de 150 andaderas a personas que lo necesitan


Culiacán, Sinaloa. - En la colonia Huizaches, donde cada calle guarda historias de esfuerzo cotidiano, una clínica veterinaria ha dejado de ser solo un espacio médico para convertirse en un punto de acompañamiento, esperanza y solidaridad.
Ahí se refleja la vocación de Juan de la Rosa Martínez, médico veterinario que no solo atiende animales, sino que también acompaña personas, impulsa causas sociales y actúa con sensibilidad a las necesidades de su comunidad.

Juan de la Rosa, veterinario que transforma su comunidad con empatía y servicio
Su trayectoria no inició en los consultorios, sino en el entorno del tianguis Huizaches. Cada domingo, al acompañar a su madre, Juan aprendió desde niño el valor del trabajo y la empatía. Mientras otros jugaban, él ayudaba a su familia y comenzó a reconocer las carencias de muchas personas a su alrededor.
“Desde muy niño acompañaba a mi mamá al tianguis de Huizaches a vender; incluso llegué a tener mi propio puesto. Ahí fui dándome cuenta de las necesidades de la gente. Desde entonces he procurado ayudar en lo que está en mis posibilidades”, compartió.
Pero, en medio de esas vivencias, también descubrió algo aún más significativo: su verdadero sentido de servicio. Esa sensibilidad lo llevó a cuidar perros en situación de calle, a bañarlos, retirarles garrapatas y curar sus heridas.

Sin saberlo, en esos actos sencillos comenzaba a formarse el médico veterinario que, años después, egresaría de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), con una misión clara: servir.
Con dedicación, sacrificio y el respaldo firme de su padre, tras culminar sus estudios profesionales, en 2015 abrió su clínica en la colonia Huizaches. Los inicios no fueron sencillos: trabajaba solo, con recursos limitados, pero con una convicción inquebrantable comenzó a atender cada caso como único, sin importar la hora ni la dificultad.
“Fue una gran aventura y un gran reto, porque al inicio nada es fácil. Siempre atendíamos a las mascotas con el objetivo de que se curaran; le echábamos muchas ganas”, recordó con orgullo.
Su pasión lo llevó a ir más allá. Fue de los primeros en su entorno en realizar cirugías en pequeñas especies: ortopedia, cesáreas y otros procedimientos complejos que, en muchas ocasiones, realizaba con el apoyo improvisado de sus propios clientes, quienes, movidos por la confianza, se convertían en asistentes.

Con especial afecto, Juan recordó al maestro Porfirio, “el profe de la Técnica 80”, quien en los inicios siempre estuvo cuando más lo necesitaban, brindando apoyo incluso en las operaciones. De él aprendió una lección que aún guía su camino: los sueños se construyen con disciplina y corazón.
Pero si algo define a Juan no es solo su capacidad médica, sino su auténtico sentido humano. Al comprender que detrás de cada mascota hay una familia —muchas veces con limitaciones económicas— decidió derribar barreras: consultas accesibles, campañas de esterilización a bajo costo o gratuitas e, incluso, atención sin cobrar cuando la situación lo exige.
“Hay personas que no tienen dinero, pero tienen un corazón enorme para cuidar a sus mascotas… y eso vale todo”, afirmó.
Su compromiso ha trascendido el consultorio. Hace más de tres años, al enterarse de la situación crítica que enfrentaba un maestro de su etapa universitaria por la salud de su hijo, no dudó en actuar: tocó puertas, sumó voluntades y organizó campañas.
Más allá del apoyo económico, su intención era clara: que su maestro supiera que no estaba solo.

“Pude darme cuenta de que la unión hace la fuerza. Gracias a Dios, el maestro salió de esa difícil situación. Y seguimos apoyando a quien más lo necesite”, compartió.
Veterinario impulsa esperanza: donará más de 150 andaderas a quienes más lo necesitan
Actualmente, al observar a adultos mayores con dificultades para caminar y a personas con discapacidad sin apoyo, decidió actuar una vez más. Así nació una nueva causa: una campaña de donación de andaderas ortopédicas, con la meta de entregar, el próximo 17 de mayo, más de 150 apoyos a quienes más lo necesitan.
“Nuestro objetivo es ayudar a quienes requieren este apoyo para mejorar su calidad de vida”, expresó el médico veterinario Juan de la Rosa.
Las personas interesadas en recibir una andadera ortopédica, ya sea para uso personal o para un familiar, pueden acudir directamente a la clínica para realizar su registro. Mientras tanto, la iniciativa sigue creciendo gracias a la suma de voluntades.

Juan de la Rosa agradeció a las empresas y personas que ya se han unido a esta causa, destacando que el trabajo colectivo es clave para generar cambios reales y duraderos en la vida de quienes más lo necesitan.
Y es que su compromiso no es ocasional, sino parte de su esencia: actúa con convicción, entrega y sin reservas. Ha organizado rifas y colectas; incluso ha asumido deudas para atender urgencias. Porque para él, ayudar no es un acto extraordinario, sino una responsabilidad que se honra todos los días.
“Si está en mis manos ayudar, lo hago de corazón; y si no, busco la manera de lograrlo”, expresó con convicción. “Cuando veo una necesidad, actúo. Incluso me he endeudado para resolverla, porque entiendo que hay momentos en los que no podemos fallar”.
Más allá del consultorio, Juan no solo atiende animales: también forma estudiantes, impulsa el deporte, promueve causas sociales y continúa capacitándose para ofrecer un servicio digno, respaldado por la tecnología y la calidad humana.

Sueña en grande: convertir su clínica en un hospital veterinario, retomar el servicio las 24 horas y ampliar su impacto en la comunidad. Pero, sobre todo, anhela no perder nunca lo que le da sentido a todo: su vocación de servir.
Desde la humildad y el agradecimiento, reconoce que cada paso de su vida ha estado acompañado. En su voz nombra, con especial cariño, a su esposa, Estefanie Carolina López Gastélum, su sostén incondicional; a sus hijos (Alejandra, Juan y Miranda), razón y fuerza de su día a día; a sus padres, Juan de la Rosa Ayala y Evangelina de Jesús Martínez Ávila, quienes le sembraron el amor por el trabajo y la generosidad; y a sus suegros, Esteban López y Maripaz Gastélum, por estar siempre presentes, respaldando cada uno de sus sueños.
También reconoce a su equipo de trabajo —Daniela Munguía Romo, Elisa Anhel Ceseña Abitia y Alondra Merino Martínez— por su entrega diaria y a cada uno de sus clientes, por la confianza.
Juan comparte una reflexión nacida de su experiencia: no dejar de superarse y reconocer el poder que cada persona tiene para transformar su entorno.
Cuando se presente la oportunidad de ayudar, hacerlo con empatía, compromiso y de corazón, conscientes de que incluso los gestos más pequeños pueden convertirse en grandes cambios en la vida de los demás.

Clínica Veterinaria De la Rosa: atención con vocación y servicio que transforma vidas en la Huizaches
La clínica veterinaria de Juan de la Rosa se ubica en la calle presidente Luis Echeverría 4117, en la colonia Huizaches. Brinda atención de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 10:00 p.m., y los domingos de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Para más información o citas, la clínica cuenta con el número telefónico 6672 835 906.
La clínica veterinaria de Juan de la Rosa está presente en redes sociales en Instagram como @veterinariadelarosa_ y en Facebook como Clínica Veterinaria De La Rosa.
El legado de Juan de la Rosa Martínez va más allá de su labor como médico veterinario. Es el de un hombre que ha hecho del servicio una forma de vida y de la empatía una decisión cotidiana.

En una realidad donde la indiferencia suele imponerse, él ha elegido actuar. No desde lo extraordinario, sino desde lo constante: en cada consulta, en cada campaña, en cada persona o animal que necesita ayuda.
Su ejemplo deja una enseñanza que perdura: cuando la voluntad se une con la acción, incluso las acciones más sencillas pueden transformar realidades.




























