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José Pilar: mente fuerte y una historia de aprendizaje en Mazatlán

Con su taller mecánico en el sector Urías, Pilar demuestra a diario que la discapacidad no es limitante cuando se antepone la determinación. Desde Mazatlán, ha logrado construir su propia realidad, con carácter, perseverancia y resiliencia

11 mayo, 2026
El mecánico José Pilar es un ejemplo de fuerza, aprendizaje y constancia. Su historia demuestra que la discapacidad no impide alcanzar metas, con trabajo y mente fuerte
El mecánico José Pilar es un ejemplo de fuerza, aprendizaje y constancia. Su historia demuestra que la discapacidad no impide alcanzar metas, con trabajo y mente fuerte

“La discapacidad se lleva en el cerebro, no en el cuerpo, si yo pienso que puedo, puedo”.

Este ha sido el lema de José Pilar Contreras para hacer frente a una vida que no ha sido fácil, pero que ha disfrutado y en la que ha logrado construir su propia realidad, con carácter, perseverancia y resiliencia.

José Pilar es originario de Barrón, una pequeña comunidad al sur de Mazatlán. Durante su primer año de vida sufrió una embolia que le ocasionó parálisis en la mitad de su cuerpo, el pequeño pudo recuperar la movilidad a excepción de su pierna derecha.

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Así aprendió a realizar todas las actividades como los demás niños de su edad, en la escuela, aunque era objeto de burlas, José Pilar nunca dejó de jugar y aprendió a defenderse.

Los problemas físicos nunca fueron un impedimento para que José Pilar consiguiera sus metas desde pequeño
Los problemas físicos nunca fueron un impedimento para que José Pilar consiguiera sus metas desde pequeño

“Toda mi vida me hicieron ‘carrilla’ por la debilidad de uno, el que no te empuja te tumba, te avienta y así arrastrando el pie me levantaba y corría, jugaba, desde chico aprendí a no dejarme”, asegura.


Desde sexto de primaria Pilar se mudó a Urías, donde su mamá trabajaba. Ahí siguió sus estudios hasta graduarse como técnico en refrigeración en el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar, en 1985.

El joven de 18 años, que por ese tiempo también conoció a la joven que luego se convertiría en su esposa, se dedicó a buscar trabajo durante semanas. Los pocos talleres de refrigeración de la zona estaban saturados de jóvenes que al igual que él, recién egresaban de la carrera técnica.

“Anduve deambulando buscando trabajo como un mes en talleres y talleres, llegaba y estaban cuatro o cinco ‘plebes’ haciendo fila”, recuerda.


La perseverancia y ganas de salir adelante le han permitido a José Pilar destacar en su trabajo a lo largo de su vida
La perseverancia y ganas de salir adelante le han permitido a José Pilar destacar en su trabajo a lo largo de su vida

Entonces Pilar decidió ampliar su campo de búsqueda a empresas más grandes, en entrevista con Tus Buenas Noticias, platica una anécdota que cambió el rumbo de su vida al aplicar para un puesto en el área de mantenimiento de Bimbo.

Cuando el joven realizó el examen psicométrico fue el más alto promedio entre los aspirantes, sin embargo, el puesto ya había sido ocupado. Al no tener un trabajo para él, la persona que lo evaluó le regaló una copia de su examen para que lo presentara con su papelería en otras empresas.

“Me dijo te puedo regalar el examen, está prohibido, pero te lo voy a obsequiar porque tienes muy buen promedio fue el más alto de los que hicieron examen y te puede servir en otra empresa”, recuerda con una sonrisa.


Luego del examen en Bimbo lo invitaron al comedor donde podía degustar algún pan. Pilar, que solo traía el dinero justo para su camión de regreso a casa decidió gastar esas monedas en un refresco para “bajarse” el pan y regresar caminando a Urías a pesar de la distancia.

Caminando llegó hasta la embotelladora de Coca Cola, que le quedaba de camino, ahí frente a los ventanales donde se veía la maquinaria una persona lo miro y le hizo señas para que entrara.

“El licenciado me preguntó que de dónde venía asoleado y le dije que, de Bimbo, que traía el examen que me hicieron y me preguntó si podía hablar para corroborar, a raíz de eso me dijo que había un puesto pero de noche me preguntó cuándo puedes venir si te interesa, yo le dije me puedo quedar desde ahorita”.


Durante 18 años José Pilar trabajó en una empresa donde aprendió y creció como profesional antes de emprender supropio taller mecánico
Durante 18 años José Pilar trabajó en una empresa donde aprendió y creció como profesional antes de emprender supropio taller mecánico

18 años de aprendizaje y crecimiento

Pilar trabajó 18 años y medio en la empresa, un año antes de que la embotelladora cerrara, fue dado de baja. En ese tiempo llegó a ser mecánico especializado, fue también soldador y montacarguista.

Recuerda que se ganó el mote de “La Araña” porque se subía en las estructuras de grandes maquinarias para repararlas, sin miedo y a pesar de su condición física.

Durante su trabajo en esa empresa Pilar trabajó casi sin descanso, prefería cobrar sus vacaciones y continuar para construir su patrimonio familiar. Logró comprar un terreno y construir una pequeña casa en Urías, que luego convirtió en su propio taller cuando salió de la empresa.

“Cuando me dieron mi liquidación pensaba qué voy a hacer y dije voy a poner un taller, le propuse a Don Toño, el que me enseñó mecánica de joven, que fuéramos socios, yo invertí en material, en refacciones y puse mi tallercito como cambios de aceite porque es lo más común, empecé a comprar aceites y filtros”, explica.


Pilar se mudó a unas calles con su familia, con apoyo de su papá compró una casa un poco más amplia y empezó a trabajar su negocio, pero al poco tiempo un accidente automovilístico lo puso en una situación complicada.

Un sábado de Gloria Pilar fue con familiares y amigos a la playa de la Isla de la Piedra y en su camino de regreso un vehículo los embistió de frente ocasionando la muerte de dos de sus acompañantes y dejándolo a él con varias fracturas que tuvieron consecuencias importantes en su vida.

“A mí me dieron por muerto y después me encontraron en el Hospital General me quebré el pómulo, se me salió la órbita del ojo, me reventé los tendones del pie izquierdo, me quebré el peroné del pie derecho y las costillas de lado izquierdo, fui a dar al hospital inconsciente”, dice consternado.


José Pilar ha trabajado y ha hecho crecer paso a paso su taller mecánico en el sector Urías de Mazatlán
José Pilar ha trabajado y ha hecho crecer paso a paso su taller mecánico en el sector Urías de Mazatlán

Después del accidente Pilar sufría dolores y malestares sin saber la causa, pues lo habían dado de alta sin decirle que necesitaba una operación para corregir la fractura del pómulo y la órbita de su ojo.

Los ahorros de su vida se fueron en médicos, estudios y medicamentos, hasta que un cirujano maxilofacial le dijo que necesitaba una operación que le costaría más de 80 mil pesos.

El apoyo que le permitió a Pilar seguir adelante

En este punto, Pilar ya no tenía recursos para solventar la atención médica y fue cuando el apoyo de uno de sus clientes fue fundamental para salir adelante.

“Era un cliente, yo creo que me lo mandó el de arriba, porque quién te va a dar cien mil pesos como préstamo sin firmar nada, solo a la palabra, cuando vio que tenía con qué responderle, poniendo como garantía mi taller, me dio el dinero”, señala.


El cliente que compraba automóviles en Estados Unidos y los vendía en México, en su camino a Tepic o a donde fuera a entregar los carros, hacía el cambio de aceite en el taller de Pilar, así se conocieron.

Incluso para pagar más rápido su deuda invitó a Pilar a llevar algunos automóviles a diferentes partes del estado una vez que hacía el cambio de aceite y así en poco tiempo luego de la operación, la deuda quedó solventada.

El cliente dejó de aparecer por el taller, así como llegó para ayudarlo cuando más lo necesitaba, desapareció y Pilar no supo más de él.

A raíz de esta experiencia Pilar se aseguró y pudo pensionarse, con la llegada del apoyo del bienestar para las personas con discapacidad tuvo un respiro y ahora con lo que gana en su negocio puede vivir con su familia más tranquilo.

A sus 60 años José Pilar continúa escribiendo su historia en el sector Urías de Mazatlán, una historia llena de esfuerzo, aprendizaje y mucho trabajo.

Cada día José Pilar atiende a sus clientes en el taller mecánico con una sonrisa, agradecido de continuar trabajando ´por sus objetivos
Cada día José Pilar atiende a sus clientes en el taller mecánico con una sonrisa, agradecido de continuar trabajando ´por sus objetivos

En su taller ubicado en la calle Fundición, frente a la Primaria Democracia, Pilar continúa atendiendo a sus clientes con una sonrisa cada mañana.

Más allá de las dificultades, la historia de José Pilar muestra algo clave: la discapacidad no se define por el cuerpo, sino por la manera en que se enfrenta la vida.

También deja una enseñanza para la comunidad: cuando existe apoyo oportuno y se abren puertas laborales, las personas no solo resisten, sino que construyen.

Hoy Pilar continúa atendiendo su negocio con una sonrisa, y su historia invita a mirar con más empatía y sostener redes de ayuda que convierten la esperanza en resultados.


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