Entre el dolor y la lucha, Eva nunca se rindió: la historia detrás de los “Tacos del Veleta” en Navolato
Viuda, madre de siete hijos y con una hija postrada en cama, Eva Luz Mendoza Uriarte sostiene un legado familiar entre sacrificios, amor y una fortaleza que no se quiebra

Hay historias que no se cuentan solo con palabras, sino con años de resistencia. La de Eva Luz Mendoza Uriarte es una de ellas.
A sus 71 años, su vida está marcada por el trabajo, la familia y una fortaleza que ha tenido que construir a lo largo de décadas.
Detrás del nombre “Tacos del Veleta” hay mucho más que un negocio: hay una historia de amor, de pérdidas, de decisiones difíciles y de una dignidad que se sostiene incluso en los momentos más duros.
La historia de Eva Luz Mendoza y su negocio familiar

Todo comenzó junto a su esposo, Jorge Adalberto, a quien todos conocían como “El Veleta”. El apodo nació de la costumbre popular, pero con el tiempo se convirtió en identidad. Juntos levantaron el negocio desde jóvenes, vendiendo principalmente carne asada y tripita, recorriendo comunidades y trabajando sin descanso para sacar adelante a su familia.
No fue un camino sencillo. Eva tuvo siete hijos —dos de ellos fallecidos— y, como muchas familias, atravesó momentos de escasez. Aun así, nunca dejó de luchar. Con lo que ganaban, sus hijos pudieron estudiar. Hoy, entre ellos hay enfermeras y una psicóloga con estudios de posgrado.
Desafíos y sacrificios en la vida de Eva Luz

La vida, sin embargo, le tenía reservadas pruebas aún más duras. Tras separarse de su esposo después de más de tres décadas juntos, la relación entre ambos se mantuvo en buenos términos. Años después, cuando él enfermó y quedó en el abandono, Eva no dudó en abrirle nuevamente la puerta de su casa.
“Somos humanos”, dice con serenidad. Y en esa frase cabe toda su manera de entender la vida.
Ahí lo cuidó hasta sus últimos días.
Hoy, más de una década después de su fallecimiento, Eva sigue al frente del negocio junto a su hijo. Mantiene el nombre intacto, como un homenaje y como una promesa de continuidad: “Tacos del Veleta” no desaparece, porque forma parte de su historia.
El legado de amor y fortaleza detrás de Tacos del Veleta

Pero su realidad actual tampoco es fácil. Tiene una hija que lleva nueve años postrada en cama, a quien cuida con dedicación absoluta. A eso se suman problemas recientes que han afectado su fuente de ingreso, como el retiro de su puesto por parte de autoridades, obligándola a adaptarse y resistir una vez más.
Aun así, no habla desde la queja. Habla desde la fe.
Eva cree que cada prueba tiene un sentido, que la vida pone cargas que también da la fuerza para sostener. Esa convicción la ayudó incluso a salir de una depresión profunda que enfrentó durante dos años, hasta que decidió buscar ayuda y reconstruirse.
Hoy, entre sus hijos y nietos —a quienes también ha ayudado a salir adelante— encuentra su mayor motivo para seguir. Algunos estudian, otros trabajan, pero todos llevan consigo el esfuerzo de una mujer que nunca dejó de luchar por ellos.
“No tengo riquezas”, reconoce, “pero nunca nos ha faltado lo necesario”.
En su voz no hay resignación, hay orgullo.
Porque la historia de Eva Luz no está hecha de momentos fáciles, sino de decisiones valientes. De volver a empezar, de cuidar, de sostener, de perdonar. De seguir, incluso cuando todo parece cuesta arriba.
Y así, detrás de un puesto de tacos, entre mesas, carpas y recuerdos, continúa escribiendo su historia: una que habla de amor, de familia… y de una fuerza que no se rinde.
















