Jorge Luis Beltrán “El Chino”: joven emprendedor que convirtió la necesidad en motor de vida en Culiacán
Jorge Luis Beltrán recorre las calles de Culiacán en una moto adaptada vendiendo esquites, frituras, tosti-esquites, agua fresca y helados, un negocio que inició con 600 pesos y que hoy refleja esfuerzo, perseverancia y esperanza para salir adelante junto a su familia


Culiacán, Sinaloa. - Desde muy pequeño, Jorge Luis Beltrán Lerma aprendió que la vida se construye trabajando. A lo largo de los años ha desempeñado innumerables oficios, siempre con la disposición de salir adelante y con la firme convicción de que ningún trabajo honrado es pequeño cuando el objetivo es sacar adelante a la familia.

Trabajo honrado y sueños en marcha: la inspiradora historia de Jorge Luis Beltrán “El Chino”
En las colonias Emiliano Zapata y Guadalupe Victoria es mejor conocido como “El Chino”, el joven emprendedor que recorre las calles a bordo de una motocicleta adaptada vendiendo esquites, frituras, tosti-esquites, agua fresca de jamaica y deliciosos helados, llevando no solo sabor a cada rincón, sino también un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y esperanza.
“La necesidad me obligó a dejar la vergüenza y arriesgarme a emprender. Sé que no es nada fácil; se necesita mucha persistencia y salir todos los días con una mentalidad positiva”, compartió con sinceridad.
Su camino como emprendedor comenzó en noviembre del año pasado, luego de quedarse sin empleo. Con la preocupación de sostener a su familia, pero también con el sueño de tener un negocio propio, decidió iniciar vendiendo tamales utilizando una motocicleta que su padre, Emilio Beltrán, le regaló y adaptó con una estructura metálica.

Sin embargo, enero de este año fue un periodo complicado. Las ventas disminuyeron y las pérdidas comenzaron a acumularse. Lejos de desanimarse, Jorge Luis decidió reinventarse. Con apenas 600 pesos compró los ingredientes necesarios para iniciar la venta de esquites y, poco a poco, fue ampliando su menú con nuevos productos.
“Empecé con apenas 600 pesos para comprar lo necesario e iniciar a vender esquites. Estoy muy agradecido con todas las personas que me han apoyado en esta aventura, porque el camino no ha sido fácil”, comentó emocionado.
La solidaridad de personas de gran corazón se convirtió en una motivación para no abandonar su sueño. Su hermano Víctor lo ha ayudado poco a poco a reparar la motocicleta, mientras que el artista urbano Denser colaboró con la rotulación del vehículo para que más personas conocieran su negocio.

“La rotulación con la que me apoyó Denser me ayudó muchísimo para que la gente conociera lo que vendo, principalmente los esquites, que preparo con ingredientes de calidad y mucho cariño”, expresó con una voz llena de gratitud.
Todos esos gestos de apoyo fortalecieron aún más sus ganas de seguir luchando por su emprendimiento. Actualmente, asegura con orgullo, cada vez son más los clientes que ya lo esperan diariamente para comprarle.
Jorge Luis inicia su recorrido alrededor de las 12 del mediodía por distintos puntos del sector. Uno de los lugares donde suele instalarse es sobre la Calzada Heroico Colegio Militar, casi esquina con Plan de Ayala. Más tarde, entre las cinco de la tarde y las diez de la noche, también se ubica a las afueras del kiosco que se ubica sobre del bulevar Plan de Ayala y Joaquín Sánchez.
Además, ofrece servicio a domicilio en la zona para acercar sus productos a más familias.

Aunque reconoce que las ganancias todavía no son grandes, porque gran parte de lo que obtiene lo reinvierte en su negocio, nunca deja de trabajar.
Complementa sus ingresos realizando distintos oficios que ha aprendido con los años: mantenimiento de minisplits, fletes, pintura de inmuebles, instalación de policarbonato, reparto de volantes e incluso la compra de aires viejos para desarmarlos y aprovechar sus piezas.
“No le temo al trabajo mientras sea honrado”, afirmó “El Chino”.
Su mayor inspiración es su familia: su esposa Dayan Melissa, quien siempre ha creído en él y lo acompaña en cada meta; su hijo Jorge y el bebé que viene en camino.

“Todo lo hago para brindarles un mejor futuro a mis hijos, especialmente la oportunidad de estudiar, porque considero que la educación es la mejor herencia que puedo dejarles”, expresó Jorge Luis.
Las personas interesadas en apoyar a Jorge Luis “El Chino” pueden hacerlo adquiriendo sus productos o contratando alguno de sus servicios. Para pedidos o más información, se pueden comunicar al teléfono: 667 162 8192.
El ejemplo de “El Chino” demuestra que, incluso en medio de las dificultades, el esfuerzo, la creatividad y el apoyo de la comunidad pueden convertirse en motores para construir nuevas oportunidades.
Con una motocicleta adaptada, una sonrisa y muchas ganas de salir adelante, Jorge Luis Beltrán Lerma continúa recorriendo las calles de Culiacán sembrando trabajo digno, inspiración y esperanza entre quienes lo conocen.


























