Una herencia de sabor. La historia de Jazmín, la joven que encontró en las tortillas de harina su camino en Culiacán
Con el sabor que aprendió de su madre y jornadas que empiezan antes del amanecer, Jazmín construye su propio negocio y demuestra que el trabajo digno también se cocina a mano.

Entre el bullicio del bulevar principal de Alturas del Sur, en Culiacán, justo frente a una gasolinera, hay un pequeño puesto donde el aroma a tortilla recién hecha se mezcla con historias de esfuerzo, familia y sueños que apenas comienzan a tomar forma.
Ahí está Jazmín Patricia González Cisneros, de 33 años, quien todos los días, desde las 5:30 de la mañana, prende el anafre con una convicción clara: salir adelante con lo que sabe hacer desde hace años... cocinar.
"No tengo tanto, pero sí unos cinco años haciendo tortillas", dice con sencillez, aunque su destreza cuente otra historia.
La tradición familiar detrás del negocio de Jazmín

Su camino no empezó ahí. Viene de casa. Su mamá, Virginia Cisneros Bracamontes, fue quien sembró la semilla. Durante años vendió tortillas de harina, burritos, buñuelos y antojitos, y fue ahí, entre masa, comales y madrugadas, donde Jazmín aprendió el oficio.
"Todo lo aprendí de ella... la verdad me siento muy orgullosa", comparte para Tus Buenas Noticias.
Hoy, ese conocimiento se convirtió en su propio sustento. Jazmín llegó a Alturas del Sur hace menos de un año. Como muchos, empezó buscando una oportunidad. Probó primero en una zona más alejada, pero las ventas no eran suficientes.
"No había mucha gente... la verdad casi no se vendía", recuerda.
Hoy, con casi dos meses en su ubicación actual, las cosas han cambiado.
"Gracias a Dios nos ha ido bien... no tenemos nada de qué quejarnos".
Aquí no hay máquinas, no hay atajos. Cada tortilla pasa por sus manos: desde la masa hasta el comal.
"La amasada, la boleada... todo se hace a mano", explica.
El menú es sencillo pero poderoso: burritos de chicharrón con verdura, papa con chilorio, rajas, frijoles. También tortas y tortillas por kilo.
El impacto de su emprendimiento en la comunidad local

Pero más allá del sabor, lo que engancha es la constancia. En Alturas del Sur, donde muchos comienzan desde cero, historias como la de Jazmín recuerdan que el trabajo honesto sigue siendo una de las formas más firmes de salir adelante.
Y que, a veces, los sueños más grandes... empiezan con una tortilla hecha a mano.
















