Un puente de esperanza: jóvenes del Club de Liderazgo del CBTIS 224 llevan alegría a un preescolar en la Ampliación 5 de Febrero en Culiacán
Con organización, voluntad y corazón, estudiantes del CBTIS 224 en Culiacán lograron regalar sonrisas a niñas y niños de un preescolar con necesidades, tejiendo una red de apoyo que hizo posible un festejo lleno de significado


Culiacán, Sinaloa. – En la capital a sinaloense donde los días suelen transcurrir entre retos cotidianos y una esperanza que se niega a apagarse, también surgen historias que recuerdan el valor auténtico de la empatía cuando se lleva a la acción.
Una de ellas nació en el Club de Liderazgo del CBTIS 224, un grupo de jóvenes que decidió convertir su organización, voluntad y cariño por la comunidad en un gesto genuino de servicio: llevar alegría, en el marco del Día de la Niñez, a niñas y niños de un preescolar federalizado ubicado en la colonia Ampliación 5 de Febrero.

Estudiantes del CBTIS 224 llevan sonrisas a preescolar de la Ampliación 5 de Febrero
La iniciativa tomó forma gracias a la sensibilidad y el compromiso de la joven Yatziri Rubí Zamudio Guerrero, quien, junto a sus compañeras y compañeros Omar Montoya, Omar Rosales, Jacqueline Ramírez, Sergio Oliva, Danna Álvarez, Daniela Betancourt, Luna Morales, Luis Jacobo, Rubí Zamudio y la maestra Selma Valenzuela, transformaron una inquietud en un proyecto con un gran sentido humano.
Más que una celebración, la actividad se convirtió en un puente entre realidades distintas, unidas por un mismo propósito: compartir esperanza, empatía y alegría.

Todo surgió del deseo genuino de hacer el bien por la comunidad. A partir de ese impulso inicial, la idea fue tomando fuerza con una convicción cada vez más clara: realizar algo que tocara vidas.
“Queríamos hacer algo bonito por los niños y las niñas. Gracias a Tus Buenas Noticias nos dimos cuenta de las carencias del preescolar, y entendimos que no podíamos quedarnos solo con la intención; era necesario llevar ese sentir a acciones concretas”, expresó Yatziri Rubí.

El proceso no fue sencillo. Hubo trámites, gestiones, desvelos y la incertidumbre natural de quienes emprenden algo por primera vez. También hubo cansancio, pero sobre todo una certeza que los sostuvo: la de no avanzar solos.
“Mi mayor miedo era que no nos donaran cosas, pero descubrí que sí existe mucha gente con buen corazón. Eso me cambió la forma de ver todo”, confesó Zamudio Guerrero.

Poco a poco, la confianza en la solidaridad fue creciendo. A la iniciativa comenzaron a sumarse voluntarios, donadores y personas que, sin conocer directamente el proyecto, decidieron aportar desde el corazón. Lo que inició como un gesto sencillo de empatía se transformó en una red de apoyo llena de generosidad, haciendo posible lo que en un principio parecía lejano.

Esta muestra de unión y sensibilidad se fortaleció gracias a la participación de Lezly Tapia, Daniela Betancourt, Omar Rosales, Danna Álvarez, Claudia Zamudio, Carlos Rojo, Danna Berrelleza, Lynet García, Alan Blancarte, Saraí Guerrero, Garrón Zamudio, Alisson Lugo, María Fernanda Ruiz, Camila Rubio y el doctor Félix Manuel, así como de los negocios Pizzas Lolis y Cuki & Dona, quienes decidieron sumarse para compartir alegría, esperanza y momentos significativos con quienes más lo necesitaban.

Liderazgo juvenil transforma un Día de la Niñez en esperanza para familias de Culiacán
El día del evento, el esfuerzo encontró su sentido. El preescolar se llenó de color y risas que rompieron la rutina. Las piñatas, los juguetes y las dinámicas convirtieron el espacio en un lugar distinto, donde la infancia fue la gran protagonista.
Entre la emoción del momento, Yatziri Rubí recordó una escena que marcó su experiencia: “Cuando vi a los niños correr, gritar con la piñata y abrazar sus juguetes, todo el cansancio desapareció. Un niño se me acercó y me dijo ‘estoy encantado’. Otros me abrazaban sin decir nada, pero en sus rostros se veía la felicidad. Y ver a las mamás sorprendidas… ese es el verdadero pago. Ahí entiendes que todo valió la pena”, compartió con una sonrisa de orgullo y alegría.

Para las familias, el gesto tuvo un valor especial. Lizbet Lugo, madre de familia, expresó su agradecimiento con palabras llenas de emoción:
“Estamos agradecidas y bendecidas por haber considerado nuestro kínder, donde hay muchas necesidades. Aun así, contamos con maestras comprometidas, con verdadera vocación, que educan a nuestros niños y niñas con amor”.
También reconoció la valentía de los jóvenes al llegar a una de las zonas más complejas de la ciudad.
“Gracias por regalarle unas horas de felicidad a nuestros hijos. Muchos temen salir por la realidad que vivimos en Culiacán, pero ellos, el Club de Liderazgo del CBTIS 224, llegaron con alegría y esperanza. Dios los bendiga siempre”, expresó.

Las maestras Dayana Rocha y Brenda Portillo también destacaron la entrega del Club de Liderazgo, subrayando la forma en que las y los jóvenes se integraron con naturalidad a la dinámica del preescolar. Pintaron caritas, jugaron, acompañaron y, sobre todo, compartieron tiempo.
“Más que una colaboración en el festejo, su presencia significó compañía, alegría y un tiempo verdaderamente valioso para nuestras niñas y niños. Desde el primer momento se integraron con calidez, llenando cada rincón de energía y vida. Nuestro sincero agradecimiento para cada una de las personas que hicieron posible este acto genuino de empatía”, señalaron las docentes.
Más allá del festejo, la experiencia dejó una enseñanza que perdura. En cada interacción quedó claro que el liderazgo también se construye desde el servicio, y que la juventud puede ser una fuerza capaz de generar cambios reales desde lo cotidiano, desde lo sencillo, desde lo humano.

“Me llevo la certeza de que cuando nos unimos y trabajamos con el corazón, sí podemos regalar alegría y esperanza a nuestra comunidad. También quiero agradecer de manera muy especial a mis papás, Saraí Guerrero y Garrón Zamudio, por acompañarme siempre, impulsarme en cada paso y brindarme su apoyo incondicional en todo momento”, concluyó emocionada Yatziri Rubí.
El agradecimiento también se extiende a todas las personas que hicieron posible este convivio lleno de emoción y significado: donadores, voluntarios, docentes y familias. En cada gesto quedó sembrada una certeza compartida: la empatía no solo se siente, también se construye.

Y en medio de una ciudad que enfrenta desafíos diarios, el ejemplo del Club de Liderazgo del CBTIS 224 recuerda algo esencial: cuando la solidaridad se convierte en acción, incluso los días más complejos se llenan de luz. Porque, a veces, los actos más sencillos son los que dejan las huellas más duraderas. ¡Que nunca les falte la voluntad de ayudar ni el corazón generoso para hacerlo posible!




































