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“Los tacos más famosos de Barrancos”: Don Efraín sobrevivió enfermedades, pérdidas y nunca dejó morir el legado familiar en Culiacán

Desde niño aprendió el oficio junto a sus padres en el mercadito Rafael Buelna. Hoy Don Efraín Salazar mantiene viva una tradición taquera que ya alcanza a la tercera generación.

20 mayo, 2026
Don Efraín Salazar ha sabido mantener su legado familiar con la venta de tacos de carne asada. En Barrancos, es un referente entre la gente.
Don Efraín Salazar ha sabido mantener su legado familiar con la venta de tacos de carne asada. En Barrancos, es un referente entre la gente.

En el sur de Culiacán, en Barrancos hay un olor que muchas personas reconocen apenas doblan la esquina. Es el humo de la carne asada, las tortillas dorándose y las salsas recién preparadas en la taquería de Efraín Salazar Montejano, mejor conocido por todos simplemente como Don Efra.

Pero detrás de esos tacos que hoy son considerados por muchos como los más famosos de Barrancos, existe una historia construida con esfuerzo, pérdidas, sacrificios y una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.

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Una herencia de generación en generación

Don Efraín Salazar ha trabajado fuerte para heredar a su hijo un legado que viene de generación en generación.
Don Efraín Salazar ha trabajado fuerte para heredar a su hijo un legado que viene de generación en generación.

Don Efraín no heredó riquezas, heredó un oficio. Y para él, eso vale muchísimo.

Su historia comenzó lejos de Barrancos, en la sindicatura de Jesús María. Ahí crecieron sus padres rodeados de ganado, chivos y borregos, intentando sobrevivir en el rancho hasta que entendieron que necesitaban buscar una vida mejor para sus hijos.

La familia llegó a Culiacán en 1977 con poco más que esperanza. Eran ocho hermanos, muchos sueños y demasiadas necesidades.

Su tía Luz les abrió las puertas de su casa en la colonia Hidalgo mientras sus padres buscaban la manera de salir adelante. Poco después, encontraron en los tacos una oportunidad para sobrevivir.

Así nació la Taquería Hidalgo, en el mercadito Rafael Buelna.

Don Efraín apenas era un niño de 10 años cuando comenzó a ayudarles. Mientras otros niños jugaban después de clases, él aprendía a preparar carne, atender clientes y trabajar hasta tarde junto a sus padres. 'Todos trabajamos en los tacos', recuerda y comparte para Tus Buenas Noticias.

Los tacos son el corazón de la familia

Los tacos de carne asada son los favoritos de los clientes de don Efraín.
Los tacos de carne asada son los favoritos de los clientes de don Efraín.

Y no exagera. El oficio terminó convirtiéndose en el corazón de toda la familia. Hermanos, hermanas y generaciones completas encontraron en la taquería una manera honesta de salir adelante.

Con los años, cada uno fue formando su propio camino, pero todos ligados al mismo legado.

Hay taquerías de la familia en distintos sectores de Culiacán y todas nacieron de la misma raíz: el esfuerzo de sus padres.

Don Efraín intentó alejarse un tiempo del oficio. Cuando se casó, compró un taxi y dejó los tacos durante un par de años. Pero la vida terminó regresándolo a lo que mejor sabía hacer. 'Mi oficio son los tacos', dice con orgullo.

Y fue en Barrancos donde volvió a empezar. Aquí levantó su negocio desde cero. Aquí nacieron los clientes fieles. Aquí crecieron las filas por sus famosas quesadillas gigantes, los tacos dorados con queso y los vampiros que ya son conocidos incluso fuera de la ciudad.

Hay personas que llegan desde lugares muy lejanos de la ciudad, solo para probar sus tacos. Algunos llegan incluso por el famoso reto de la quesadilla gigante.

Otros llegan simplemente porque alguien les dijo una frase que ya se escucha constantemente en Barrancos: 'Ahí están los tacos más buenos'.

Los retos que han marcado una vida de lucha

Su equipo de trabajo es familia que apoya y colabora en cada una de las funciones para hacer crecer el legado.
Su equipo de trabajo es familia que apoya y colabora en cada una de las funciones para hacer crecer el legado.

Pero aunque el negocio creció, la vida nunca dejó de ponerle pruebas.

En los últimos años, Don Efraín perdió a su madre, a una hermana y a uno de sus hermanos. También vio sufrir a su padre durante años por la diabetes y problemas del corazón.

Y él mismo enfrentó una dura enfermedad en 2023. Una bacteria agresiva lo dejó siete meses en cama. Hubo momentos difíciles. Momentos donde parecía que todo podía detenerse. Pero entonces apareció el orgullo más grande de su vida: su hijo.

Efraín Salazar Barraza creció prácticamente entre tortillas, carbón y carne asada. Desde niño ayudó en la taquería igual que su padre lo hizo décadas atrás.

La diferencia es que él sí logró terminar una carrera profesional. Hoy está por convertirse oficialmente en licenciado en Educación Física.

Y cuando Don Efraín habla de eso, los ojos se le llenan de orgullo. 'Ese era mi principal logro', dice emocionado. 'Que mi hijo se graduara'.

Aunque sabe que su hijo tendrá un futuro profesional, también espera que nunca se pierda el legado familiar. Porque para Don Efraín, la taquería no solamente vende comida.

Representa la historia de toda una familia que salió adelante trabajando. Representa a sus padres, a sus hermanos, a las noches sin descanso. A las madrugadas en el mercado.

A los años de sacrificio para que la siguiente generación tuviera más oportunidades.

Hoy, mientras prepara carne, acomoda tortillas y atiende clientes con la misma humildad de siempre, Don Efraín sigue construyendo algo mucho más grande que una taquería.

Está cuidando una herencia familiar que comenzó hace casi cinco décadas y que todavía sigue viva en cada taco servido en Barrancos.

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