De geóloga a “La Mezcalita”: la mujer que convirtió sabores de Guerrero en un mezcal orgullosamente sinaloense
Adriana Ojeda llegó a Culiacán por trabajo y terminó construyendo una marca artesanal que hoy representa a Sinaloa en el mundo del mezcal.

Entre botellas artesanales, sabores frutales y ferias de emprendedores, esta mujer originaria de Guerrero encontró en Culiacán no solamente un nuevo hogar, sino también la oportunidad de reinventarse y construir una marca que hoy representa con orgullo al mezcal sinaloense.
La historia de Adriana Ojeda y su transformación en emprendedora

Su historia comenzó hace una década, cuando llegó a la capital sinaloense junto a su esposo por cuestiones laborales. Ambos son geólogos de profesión y el trabajo los trajo hasta esta ciudad. Sin embargo, con el paso del tiempo, Adriana descubrió que también tenía otra pasión: emprender.
Primero empezó vendiendo artículos de variedad, pero algo cambió cuando ingresó a la Universidad del Emprendedor, impulsada por la Dirección de Comercio, Servicio e Industrias de la Secretaría de Desarrollo Económico Municipal. “Me cambió el chip completamente”, recuerda.
Fue entonces cuando decidió apostarle a algo que le recordaba sus raíces. En Guerrero, el consumo del mezcal es parte de la vida cotidiana. Su papá, quien también se dedica a este mundo, le enviaba botellas desde el sur del país y ella comenzó a compartirlas en sus redes sociales. La respuesta fue inmediata.
“¿A qué sabe?”, “¿Dónde lo consigo?”, “Yo quiero probarlo”, le preguntaban. Sin imaginarlo, ahí comenzaba todo. Primero vendía el mezcal que le enviaba su familia, pero poco a poco entendía que podía crear algo propio. Sin grandes recursos, empezó como muchos emprendedores: con una mesa prestada y muchísimas ganas de salir adelante.
Cómo La Mezcalita representa a Sinaloa en el mundo del mezcal

Mientras otros negocios ya tenían nombres y estructuras, ella improvisó uno sencillo y cercano: “La Mezcalita”. Y así se quedó.
Con el tiempo, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en “El Chicoteado”, una marca artesanal que hoy cuenta con registro, código de barras y distintivos como “Hecho en México” y “Primero lo Nuestro Sinaloa”.
El nombre no fue casualidad. Adriana quería que, al escuchar la palabra “chicoteado”, cualquiera pensara inmediatamente en Sinaloa.
“Quiero que cuando alguien esté en cualquier parte del mundo diga: esa palabra es sinaloense”, cuenta con orgullo.
Actualmente trabaja sabores elaborados con frutas de la región como maracuyá, jamaica, tamarindo, frutos rojos, mango, pitaya y lichi. También prepara cremas artesanales de café, coco, mazapán y cacahuate, mientras que en temporada decembrina se anima a crear versiones más gourmet, como Ferrero Rocher.
Cada botella representa horas de trabajo, pruebas, tropiezos y aprendizaje. Porque abrirse camino en un estado que apenas comienza a consolidarse como productor mezcalero no ha sido sencillo. Pero Adriana no se detuvo.
El impacto del mezcal sinaloense en la comunidad emprendedora
Hoy forma parte de la cooperativa de agaves mezcaleros y ocupa el cargo de secretaria dentro de la asociación. Además, próximamente representará a Sinaloa en una asamblea nacional de productores en Durango. En el camino también han llegado reconocimientos, como haber sido ganadora del programa “Incubate” para mujeres emprendedoras.
Pero más allá de los premios, lo que más la llena es ver hasta dónde ha llegado aquella mujer que un día comenzó con una mesa prestada y una idea que parecía pequeña. Porque Adriana entendía algo importante: emprender no siempre significa empezar con dinero, sino con valentía.
Y entre sabores, mezcal y sueños, “La Mezcalita” sigue demostrando que cuando alguien trabaja con pasión y orgullo por sus raíces, cualquier historia puede transformarse en algo grande.

















