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Heidy Mares apuesta por construir redes desde el amor en medio de los tiempos difíciles en Culiacán

La historiadora y mamá sinaloense comparte cómo la colectividad y proyectos como el Club de los Culichis que Lloran se han convertido en espacios para mantener viva la esperanza en Culiacán

29 mayo, 2026
Heidy Mares, vecina del sector norte, ha creado una red de apoyo a través del arte en la biblioteca del Jardín Botánico.
Heidy Mares, vecina del sector norte, ha creado una red de apoyo a través del arte en la biblioteca del Jardín Botánico.

Culiacán, Sinaloa.- Hay personas que, incluso en los momentos más difíciles, encuentran maneras de seguir construyendo esperanza. Heidy es una de ellas.

Historiadora, activista, maestra, mamá y promotora de espacios comunitarios, ha convertido el amor, la empatía y la colectividad en una forma de resistir y acompañar a otros en medio de una realidad compleja para Culiacán.

Desde hace un año impulsa el “Club de los Culichis que Lloran”, un espacio que fue creado junto a la periodista Dheyna Brito para hablar sobre emociones, memoria, comunidad y salud emocional a través de la conversación y la escritura.

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Sin embargo, más allá del proyecto, la historia de Heidy también habla sobre cómo las redes de apoyo pueden cambiar vidas.

Yo creo que en tiempos difíciles las personas buscamos hacer comunidad de manera muy instintiva. Necesitamos sentirnos acompañados”, compartió en entrevista para Tus Buenas Noticias.


La idea del club nació durante conversaciones entre ella y Dheyna sobre el impacto emocional que estaba dejando la violencia en la ciudad. Ambas coincidían en que muchas personas estaban cargando emociones difíciles sin tener espacios seguros para expresarlas.

Queríamos hablar de cómo nos sentíamos, no desde las cifras o las noticias, sino desde el cuerpo, desde las emociones y desde lo cotidiano”, explicó.


Así comenzaron a reunirse personas interesadas en compartir experiencias, escribir y escucharse mutuamente. Lo que inició como una pequeña mesa de diálogo rápidamente se convirtió en una comunidad diversa donde participan estudiantes, madres y padres de familia, profesionistas y personas que simplemente necesitaban sentirse escuchadas.

Las reuniones se llevan a cabo los domingos en el Jardín Botánico de Culiacán y son abiertas a quienes deseen asistir.
Las reuniones se llevan a cabo los domingos en el Jardín Botánico de Culiacán y son abiertas a quienes deseen asistir.

Un espacio para acompañarse

Actualmente, el Club de los Culichis que Lloran realiza sesiones dos domingos al mes en la biblioteca del Jardín Botánico de Culiacán.

Las reuniones son abiertas y flexibles. No es necesario asistir siempre ni saber escribir. Algunas personas llegan para compartir textos y otras solamente para escuchar.

Lo importante era crear un espacio donde las personas pudieran sentirse libres y acompañadas”, señaló Heidy.


Las sesiones suelen comenzar con conversaciones sobre lo vivido durante las últimas semanas. Después, quienes desean hacerlo leen textos escritos a partir de ejercicios de memoria, diarios personales o reflexiones.

La dinámica es muy natural. Nos sentamos en círculo y comenzamos a platicar. Al final siempre terminamos quedándonos más tiempo porque sentimos que todavía hay mucho por compartir”, contó.


Con el paso de los meses, el grupo también desarrolló un fanzine colectivo donde recopilaron escritos y collages creados por los asistentes.

Para Heidy, uno de los aspectos más valiosos del proyecto ha sido descubrir cómo las personas logran conectar entre sí cuando encuentran espacios seguros.

Te das cuenta de que aunque todos vivimos lo mismo, cada quien lo atraviesa de manera distinta. Escuchar otras experiencias también nos ayuda a empatizar más”, dijo.


El proyecto del Club cumplió dos años en mayo de este año.
El proyecto del Club cumplió dos años en mayo de este año.

Construir comunidad también es saber maternar

Además de impulsar espacios colectivos, Heidy también ha construido redes desde su experiencia como mamá de Julieta, una adolescente de casi 14 años diagnosticada con parálisis cerebral infantil.

Hablar sobre maternidad, reconoce, implica aceptar que muchas veces todo se aprende sobre la marcha.

Nadie nos enseña a ser mamá. Mucho es improvisar y tratar de hacerlo lo mejor posible”, expresó.


Sin embargo, asegura que crear comunidad también le ha permitido recordar quién es ella más allá de la maternidad.

Mi hija tiene derecho a ver que su mamá también es una persona que tiene sueños, que construye cosas y que hace comunidad”, afirmó.


Heidy considera que las redes de apoyo son fundamentales, especialmente para las familias que atraviesan situaciones complejas.

Las infancias también son responsabilidad de todos. Cuando existe comunidad, las cargas se vuelven más ligeras”, reflexionó.


Heidy logró graduarse de la carrera de historia a lado de su mamá y su hija, para Heidy fue importante que Julieta formara parte de este logro ya que siempre la acompañó a sus clases.
Heidy logró graduarse de la carrera de historia a lado de su mamá y su hija, para Heidy fue importante que Julieta formara parte de este logro ya que siempre la acompañó a sus clases.

La silla de Julieta y una muestra del poder colectivo

Hace apenas unos días, Heidy vivió uno de los momentos más conmovedores de su vida cuando alrededor de 300 personas se organizaron para ayudarle a conseguir una silla especializada para Julieta. La meta se alcanzó en solamente cuatro días.

Yo todavía sigo sorprendida. Más allá del dinero, lo que más me impactó fue ver cuánta gente quiso ayudar, aunque fuera con poquito”, compartió emocionada.


Para ella, lo ocurrido confirmó algo en lo que siempre ha creído: que las redes construidas desde el amor sí funcionan.

Muchas veces pensamos que hablar del amor o de la amistad suena cursi, pero yo sí creo que esas cosas son reales. Si no, ¿cómo explicas que tantas personas se organicen para ayudar?”, cuestionó.


Heidy asegura que esa experiencia le recordó la importancia de seguir construyendo comunidad y de no dejar de confiar en las personas.

Cuando haces las cosas desde lo colectivo, pasan cosas muy bonitas. Te das cuenta de que la gente todavía quiere acompañarse”, dijo.


“Culiacán sigue vivo gracias al amor de su gente”

Aunque reconoce que la ciudad atraviesa momentos difíciles, Heidy también asegura que hay algo profundamente valioso sosteniendo a Culiacán: el amor cotidiano de las personas.

Cuando ves a alguien salir a comprar flores para el Día de las Madres, festejar un cumpleaños o reunirse con su familia, entiendes que aquí todavía hay mucha vida”, reflexionó.


Para ella, esos pequeños actos cotidianos son los que mantienen viva la esperanza.

Esta ciudad sigue de pie porque todavía hay gente que ama, que crea, que acompaña y que quiere quedarse para construir algo mejor”, concluyó.


Para Heidy la colectividad y el amor por la ciudad y en Culiacán es indispensable para salir adelante.
Para Heidy la colectividad y el amor por la ciudad y en Culiacán es indispensable para salir adelante.

Beneficios de construir comunidad y redes de apoyo

  • Acompaña emocionalmente en momentos difíciles.

  • Reduce el aislamiento y la soledad.

  • Fortalece la empatía entre personas.

  • Crea redes de apoyo reales.

  • Mejora la salud emocional al expresar sentimientos.

  • Impulsa la solidaridad comunitaria.

  • Genera sentido de pertenencia.

  • Aumenta la resiliencia colectiva.

  • Fomenta la participación social.

  • Mejora la convivencia diaria.


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