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Los tacos de cabeza a la leña que están conquistando Culiacán: Una familia de Alturas del Sur los prepara desde las 5 de la mañana

Una etapa difícil marcada por la falta de trabajo se convirtió en un negocio familiar que se volvió favorito. Los tacos de cabeza a la leña destacan por el sabor, las tortillas hechas a mano y la calidez con la que reciben a cada cliente.

29 mayo, 2026
En Alturas del Sur, esta familia prepara deliciosos tacos de cabeza de res a la leña y ya se han convertido en los favoritos de la gente de Culiacán.
En Alturas del Sur, esta familia prepara deliciosos tacos de cabeza de res a la leña y ya se han convertido en los favoritos de la gente de Culiacán.

Hay negocios que venden comida y hay otros que sirven historias.

En Alturas del Sur, sobre la avenida principal Juan Manuel Ley Fong, existe un pequeño negocio donde el humo de la leña, el olor de las tortillas recién hechas y la atención cálida hacen sentir a cualquiera como en casa.

Se llama Cabeza de Res a la Leña.

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Pero detrás de cada taco hay mucho más que una receta. Hay una familia completa luchando junta.

Un emprendimiento que nació de la necesidad

Julia elabora las tortillas de maíz al momento para que el cliente tenga una buena experiencia culinaria.
Julia elabora las tortillas de maíz al momento para que el cliente tenga una buena experiencia culinaria.

Julia Domínguez y César Lizárraga nunca imaginaron que terminarían convirtiéndose en taqueros. Durante años, César trabajó como carpintero y constructor, un oficio que aprendió desde joven después de trabajar en Estados Unidos.

“La construcción abarca todo… carpintería, tabla roca, muchas cosas. De eso vivíamos”, cuenta César mientras no deja de atender el comal.


Pero la vida cambió. La difícil situación en Culiacán y la falta de trabajo comenzaron a golpear fuerte el oficio. Lo que antes les permitía sostenerse poco a poco desapareció.

“No es que bajara el trabajo un 50 por ciento… se acabó”, dice Julia con honestidad para Tus Buenas Noticias.


El apoyo de sus hijas fue fundamental

El trabajo en equipo de la familia ha sido fundamental para lograr el éxito en su emprendimiento de tacos de cabeza a la leña.
El trabajo en equipo de la familia ha sido fundamental para lograr el éxito en su emprendimiento de tacos de cabeza a la leña.

En medio de esa incertidumbre, sus hijas Ailyn y Heidy, que estudiaban en línea, decidieron irse a trabajar a Estados Unidos por una temporada. Allá comenzaron a ahorrar dinero pensando en ayudar a la familia a poner un pequeño negocio.

La idea original era abrir un negocio de lotería, pero el destino tenía otros planes.

Una comadre y cuñada de la familia, que ya tenía experiencia preparando cabeza de res, les ofreció compartirles la receta.

“Le pedimos que nos enseñara y ella dijo que sí. Gracias a eso empezamos”, recuerda Julia.


Así nació el negocio.

Primero con miedo. Después con esperanza. Y finalmente con muchísimo trabajo.

Paso a pasito va creciendo el negocio

El trabajo constante de todos los miembros de la familia y una exquisita sazón los hacen los favoritos de Alturas del Sur.
El trabajo constante de todos los miembros de la familia y una exquisita sazón los hacen los favoritos de Alturas del Sur.

Hace apenas unos meses comenzaron afuera del local, con una carreta sencilla y apenas dos mesas. Donde hoy los clientes comen cómodamente, antes solamente tenían un pequeño espacio para picar verdura y preparar las órdenes.

“Hoy precisamente nos acabamos de cambiar para acá porque gracias a Dios ha habido buena aceptación”, cuenta Julia emocionada mientras observa el nuevo acomodo del negocio.


El crecimiento ha sido poco a poco, pero constante.

Y quizá una de las razones es que aquí todo se hace al momento.

Las tortillas son hechas a mano.

La carne se cuece a la leña desde la madrugada.

Y cada orden lleva horas de preparación detrás.

César comienza sus días alrededor de las cinco de la mañana para revisar la cocción de la cabeza, preparar la carne y dejar todo listo antes de abrir.

“A veces antes de las siete y media ya hay clientes esperando”, comenta con orgullo.


Y aunque el negocio solamente abre algunas horas, el trabajo prácticamente ocupa todo el día.

Porque detrás de un taco bien servido hay desvelos, cansancio y muchísimo esfuerzo familiar.

El secreto del éxito de este negocio

Todas sus especialidades resultan ser un manjar para el paladar de sus clientes.
Todas sus especialidades resultan ser un manjar para el paladar de sus clientes.

La gran diferencia de esta taquería está en el sabor ahumado que deja la leña.

“No, sí tiene otro sabor diferente… más concentrado, más bueno”, asegura César.


Y basta probar un taco para entender por qué muchos clientes regresan.

Ellos mismos cuentan entre risas que quien llega por primera vez casi siempre vuelve varios días seguidos.

“El que viene y prueba una vez, es seguro que regresa”, dice Julia.


Y no exageran.

Las quesadillas son enormes.

Las mulitas van cargadas de queso y carne.

Los tacos están bien servidos.

Y la atención se siente genuina. Aquí no hay prisas fingidas ni sonrisas obligadas. Hay una familia trabajando unida.

Ailyn y Heidy también forman parte del negocio. Aunque entre ellos existen diferencias de ideas, como sucede en muchas familias, todos terminan jalando hacia el mismo lado.

“Son nuestras jefas”, bromea César mientras sus hijas se ríen detrás del mostrador.


“Sí chocamos mucho porque pensamos diferente”, admite Ailyn. “Pero ahí vamos”.

Y quizá esa sinceridad es parte de lo que vuelve tan especial este lugar.

Porque no intentan aparentar perfección. Son una familia real, con cansancio, con preocupaciones, con discusiones. Pero también con sueños enormes.

Hoy incluso ya realizan entregas hasta sectores como La Primavera y Barrancos, gracias a clientes que los recomiendan por el sabor y las porciones.

Sin embargo, ellos sienten que todavía falta mucho por crecer.

“Hay gente que vive aquí cerquita y todavía no sabe lo que vendemos”, cuenta Julia.


Por eso desean que más personas los conozcan, que más familias prueben sus tacos, que más vecinos descubran el esfuerzo que existe detrás de cada tortilla recién salida del comal.

Porque Cabeza de Res a la Leña no solamente vende comida.

Representa a muchas familias de Culiacán que, aun cuando las circunstancias se ponen difíciles, encuentran la manera de reinventarse y empezar de nuevo.

Entre humo de leña, recetas compartidas, trabajo duro y amor familiar, Julia y César construyeron mucho más que una taquería.


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