En mayo Mandiles Morados y #Me1 cumplieron 5 años reflejando cómo Jazmín transformó el amor por su mamá en una red solidaria
Jazmín convirtió la experiencia de acompañar a su mamá durante el cáncer en una iniciativa que brinda comida y acompañamiento a cuidadores


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Culiacán, Sinaloa.- Además de alimentar a familias en hospitales, Jazmín impulsa #Me1, un proyecto comunitario que lleva talleres educativos, actividades y nuevas experiencias a niñas y niños de comunidades vulnerables.
A veces, una comida caliente puede significar mucho más que saciar el hambre. Puede convertirse en un abrazo, en una pausa dentro del cansancio o en un recordatorio de que alguien más entiende lo difícil que es permanecer junto a una cama de hospital.
Eso es justamente lo que ha construido Mandiles Morados durante cinco años en Culiacán: una comunidad de personas que acompaña a cuidadores de pacientes a través de alimentos caseros, escucha y empatía.
Este mes de mayo, la iniciativa celebra su quinto aniversario desde que comenzó a servir alimentos a familias a fuera del hospital pediátrico.
El proyecto nació a partir de una experiencia profundamente personal para Jazmín, fundadora de la iniciativa y vecina del sector norte de la ciudad, quien comenzó buscando recursos para apoyar el tratamiento de su mamá, diagnosticada con cáncer terminal.
Mandiles inicia a raíz de un proyecto para bajar recursos para sustentar la enfermedad de mi mamá", mencionó Jazmín.
Sin embargo, aclaró que su mamá ya tenía la costumbre de ir a llevar apoyo alimentario al hospital. Para Jazmín esta iniciativa también es una forma de honrar la memoria de su madre, ya que hace un año y cinco meses que falleció de cáncer.
"Fue a partir de su enfermedad que nosotros nos dimos cuenta de que había muchos cuidadores como nosotros pasando situaciones afuera de los hospitales”, compartió.
Al principio entregaban comida solo los lunes. Después lograron establecer martes y miércoles como días fijos en el Hospital Pediátrico de Sinaloa, donde actualmente reparten cenas de 6:15 de la tarde a 7:45 de la noche.

Con el tiempo, más personas comenzaron a sumarse y hoy ya son alrededor de 70 voluntarios los que forman parte de Mandiles Morados, cuyo aniversario se conmemoró el 20 de mayo.
Uno de los aspectos más importantes para ellos es que la comida sea casera y nutritiva.
Llevamos un menú lo más nutricional posible. Cero harinas o pan. Son caldos o comidas complementarias con guarniciones”, explicó.
Pero el verdadero impacto va más allá de los platillos, para Jazmín es una convicción que descubrió y experimento en carne propia: “El cuidador también necesita ser visto”
Jazmín asegura que una de las cosas más difíciles de atravesar en un hospital es el desgaste emocional que viven quienes cuidan a un familiar enfermo.
Siempre he dicho que el cuidador es un héroe silencioso. Uno ve al enfermo y entiende por qué está en un hospital, pero el cerebro del cuidador es muy complicado que lo procese", añade.
De acuerdo a su experiencia, para ella y muchas personas que han vivido el ser acompañantes de alguien con una enfermedad varias preguntas empiezan a aparecer:
¿Por qué estoy aquí si no me duele nada? ¿Por qué estoy aquí si no soy el enfermo?”, reflexionó.
Durante las entregas, Mandiles Morados coloca mesas para que los cuidadores puedan sentarse, comer y conversar entre ellos.
No solamente ofrecemos un plato de comida, sino momentos donde otro cuidador igual que tú pueda entenderte y darte cuenta de que no estás solo”, dijo.
Ese acompañamiento ha sido precisamente una de las razones por las que más personas se han unido al proyecto. Y también ha servido para encender la llama de la empatía en otros:
Hay gente que me dice: ‘Tengo ganas de hacer algo bueno’. Y yo les digo: ‘Empiecen’. Si eso bueno lo pueden encontrar aquí con nosotros, bienvenidos.
Jazmín menciona que para ella es algo muy bonito cuando ve esas ganas en alguien, esa empatía, pues hay mucha necesidad y siempre las manos son necesarias, en donde sea que se brinde esa ayuda:
Si pueden ayudar en otros hospitales o espacios donde nosotros no llegamos, adelante. Aquí no se trata de competir, sino de extender la mano”.

Más allá de Mandiles Morados
Además de esta iniciativa, Jazmín también impulsa el proyecto #Me1, mediante el cual trabaja en comunidades vulnerables de Culiacán y zonas rurales llevando talleres educativos y actividades recreativas para niñas y niños.
Actualmente a través de la iniciativa logran atender comunidades de la ciudad y sus alrededores como Villas del Sol, Talayote, Higuerita, Campo Berlín y Alto del Coyote.
Incluso, recientemente organizó visitas al cine y al Centro de Ciencias para menores que nunca habían tenido oportunidad de conocer esos espacios.
Les hice una actividad que se llamaba ‘Profe, ¿cómo es el cine?’ y me di cuenta de que había niños que jamás habían ido”, contó.
A través de #Me1 también desarrolla talleres educativos basados en la Nueva Escuela Mexicana (NEM), buscando reforzar conocimientos y acercar experiencias nuevas a las infancias. Para Jazmín, todo parte de lo mismo: crear comunidad y recordar que pequeños actos pueden transformar la vida de alguien más.
Porque detrás de cada plato servido, cada voluntario y cada actividad, Mandiles Morados y #Me1, lo que se busca es enviar un mensaje sencillo, pero poderoso: nadie debería atravesar momentos difíciles en soledad.

La importancia de crear redes de apoyo como Mandiles Morados
Reduce la soledad.
Brinda apoyo emocional.
Favorece la convivencia.
Permite compartir experiencias.
Alivia el desgaste emocional.
Fortalece la resiliencia.
Genera comunidad.
Fomenta la empatía.
Hace visible al cuidador.
Da ánimo en momentos difíciles.





