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Para Ti

Culiacán, Sinaloa.- A sus 76 años, Pedro Reyes Olivas sigue trabajando todos los días.

Aunque en sus documentos oficiales está registrado como Pedro, en la colonia Joel Ramírez muchos lo conocen como “Don Abel”, un hombre que durante décadas levantó casas, escuelas y comercios con sus manos, y que hoy encuentra sustento en un pequeño negocio de renta de madera.

Sentado afuera de su hogar, entre tablones y puntales acomodados con cuidado al norte de la ciudad, por la ruta hacia Mojolo, Don Abel repasa una vida marcada por el esfuerzo desde muy temprana edad.

Con toda una vida de esfuerzo, Don Abel sigue encontrando orgullo en el trabajo honesto y en todo lo que logró construir, no solo con cemento y madera, sino también con perseverancia.
Con toda una vida de esfuerzo, Don Abel sigue encontrando orgullo en el trabajo honesto y en todo lo que logró construir, no solo con cemento y madera, sino también con perseverancia.

Una infancia de trabajo y supervivencia

Originario de Villa Juárez, Don Abel perdió a su madre cuando apenas tenía entre 11 y 12 años. Poco después, siendo aún muy joven, decidió salir de casa para buscar trabajo y no convertirse en una carga para su familia.

“Yo quería sobresalir”, recuerda.


Desde muy joven trabajó piscando algodón en distintos campos agrícolas del norte del país. Más tarde llegó a Sonora, donde vendió elotes cocidos y realizó distintos oficios antes de regresar a Culiacán impulsado por la nostalgia de volver a ver a sus hermanos.

Ya en la capital sinaloense comenzó a abrirse camino en la construcción.

El oficio que le dio sustento

Aprendió el oficio de la albañilería observando y trabajando. Primero como ayudante y después como contratista, Don Abel participó en obras en Sinaloa, en Sonora y en Baja California.

Trabajó en proyectos relacionados con tiendas Soriana, instalaciones eléctricas subterráneas y construcción de viviendas. Durante años encabezó cuadrillas de trabajadores y logró sacar adelante a su familia junto a su esposa, Marta Alicia Beltrán, con quien formó un hogar de seis hijos, 20 nietos y 15 bisnietos.

Don Abel fue un actor importante en las gestiones para la introducción de sistema de drenaje en su colonia hace ya varios años.
Don Abel fue un actor importante en las gestiones para la introducción de sistema de drenaje en su colonia hace ya varios años.

“Trabajo que caía, trabajo que hacía”, cuenta con sencillez para Tus Buenos Noticias.


Un negocio construido poco a poco

Con el paso de los años, Don Abel comenzó a notar cuánto dinero se iba en la renta de madera para las obras. Ahí nació la idea de emprender.

Empezó comprando unas cuantas piezas que guardaba dentro de su casa para protegerlas de la lluvia. Poco a poco fue ampliando su inventario hasta convertirlo en el negocio que hoy mantiene activo en la colonia Joel Ramírez, a espaldas de Santa Fe, rumbo a Mojolo.

Aunque reconoce que actualmente hay menos movimiento en la construcción, continúa realizando entregas y recogiendo material él mismo.

“Antes rentaba madera para hasta cuatro cocheras al mismo tiempo. Ahorita salen más detallitos, pero aquí seguimos”, dice.


Más que trabajo, comunidad

Además de su trayectoria como albañil, Don Abel también fue parte de las gestiones que impulsaron la introducción del drenaje en la colonia donde vive.

Junto a vecinos organizó comités, recorrió calles y ayudó a reunir fondos para una obra que transformó las condiciones de vida de muchas familias.

Porque hay personas que no necesitan grandes reflectores para dejar huella: basta mirar las calles, las casas y las historias que ayudaron a levantar.



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Preguntas y respuestas
Francisco Castro
Francisco Castro

Comunicólogo con más de 20 años dedicado al periodismo impreso y digital. Experiencia en periodismo de investigación, edición de contenidos y actualmente enfocado al periodismo constructivo y de soluciones.

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