De Tijuana a Eldorado: la historia de Abimael, el barbero que encontró una oportunidad donde otros veían un pequeño pueblo
Con apenas 27 años, siete de ellos dedicados al oficio en Tijuana, Abimael ha logrado consolidar un negocio que no solo brinda servicios de barbería, sino que también impulsa la formación de nuevos talentos de Eldorado y fortalece la convivencia comunitaria.


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Con una maleta llena de sueños, Abimael López Naranjo dejó atrás la intensa dinámica de la ciudad de Tijuana para emprender una nueva vida en el municipio de Eldorado.
Lo que comenzó como una idea durante sus visitas familiares terminó convirtiéndose en un negocio que hoy forma parte de la vida cotidiana de decenas de personas.

Un joven lleno de sueños
A sus 27 años y con siete años de experiencia en la barbería, Abimael descubrió que en esta región existía una oportunidad para ofrecer un concepto diferente.
Durante las vacaciones que pasaba en el ejido El Chapeteado, cerca de la cabecera municipal, familiares y vecinos buscaban sus servicios de corte de cabello y arreglo de barba, lo que le permitió visualizar el potencial de establecerse de manera permanente.
Sacrificios que han dado resultados
La decisión no estuvo libre de obstáculos. Poco después de llegar y comenzar la remodelación de su local, un huracán dañó gran parte del trabajo realizado, obligándolo a invertir nuevamente tiempo y recursos.
Sin embargo, lejos de rendirse, continuó adelante hasta consolidar la Barbería Los Naranjos, nombre inspirado en el apellido de su madre y en las raíces familiares que lo trajeron a esta tierra.

Un oficio, un estilo propio
Más allá de los cortes de cabello, Abimael ha construido un espacio donde la atención al cliente es una prioridad. Su filosofía se basa en ofrecer un trato cercano, crear experiencias agradables para niños y adultos y mantener un ambiente que haga sentir cómodos a quienes cruzan la puerta.
Además, comparte sus conocimientos con otros barberos, convencido de que el crecimiento profesional no debe limitarse por la competencia. Para él, enseñar es una forma de contribuir al desarrollo de más personas.
Hoy, su historia demuestra que la visión, la perseverancia y el trabajo constante pueden transformar una idea nacida en vacaciones en un proyecto exitoso que genera identidad y comunidad.








