Selene Torres transforma la vida de mujeres en Culiacán con entrenamiento funcional y motivación diaria
Durante años estudió para dedicarse al deporte, pero la vida la llevó por otros caminos. Hoy, convertida en madre, ama de casa y entrenadora, Selene Irasema Torres Blanco volvió a hacer lo que más ama: ayudar a otras mujeres a descubrir que el ejercicio también puede ser medicina para la mente, el corazón y la autoestima.

¿Quieres resumir esta nota?
Cada mañana, cuando el reloj marca las seis, un pequeño grupo de mujeres llega con ropa deportiva, un tapete bajo el brazo y muchas historias encima.
Algunas cargan el cansancio de las labores del hogar. Otras llegan con problemas de salud, preocupaciones familiares o simplemente con la necesidad de salir un momento de la rutina.
Entonces aparece Selene. Con una sonrisa que transmite confianza comienza la clase. No pregunta cuánto peso quieren perder. Pregunta cómo se sienten. Porque para ella el verdadero entrenamiento empieza mucho antes de levantar una mancuerna.
"Aquí no solo fortalecemos el cuerpo. También desconectamos la mente, el cuerpo y el alma. Eso es lo que buscamos todos los días", comparte para Tus Buenas Noticias. Así piensa Selene Irasema Torres Blanco, una mujer de 32 años que encontró en el deporte la mejor manera de servir a su comunidad.
Impacto del entrenamiento funcional

Desde muy joven supo que su vida estaría ligada al deporte. Mientras muchos elegían otros caminos, ella ingresó a la licenciatura en Educación Deportiva de la Universidad Autónoma de Sinaloa, una carrera distinta a Educación Física porque prepara profesionales para trabajar en diferentes disciplinas deportivas.
Allí descubrió que el movimiento podía cambiar vidas. No solamente fortalecer músculos, también recuperar confianza, construir disciplina, levantar el ánimo y enseñar a creer en uno mismo.
Sin embargo, como ocurre con muchas personas, la vida le pidió hacer una pausa. Al casarse y convertirse en mamá de dos pequeños —una niña de ocho años y un niño de cuatro— las prioridades cambiaron.
Durante un tiempo trabajó en restaurantes para ayudar a sostener la economía familiar. El deporte seguía viviendo dentro de ella, pero tuvo que esperar.
"Lo hacía porque era lo que necesitábamos económicamente. Pero cuando todo se estabilizó y mis hijos crecieron un poquito más, dije: ahora sí voy a dedicarme a lo que estudié y a lo que realmente me apasiona", menciona.
Ese momento llegó hace apenas unas semanas. Hace apenas un mes decidió abrir su grupo de entrenamiento funcional en Alturas del Sur.
Lo llamó Body Strength Trainer. Hoy son algunas pocas alumnas. Para Selene, sin embargo, no importa el número, importa el cambio que observa en cada una. "Se les nota. Llegan preocupadas y poco a poco empiezan a sonreír. Aquí se crea una convivencia muy sana y eso también forma parte del deporte", señala.
Cómo el ejercicio mejora la autoestima de las mujeres

Cada ejercicio está diseñado pensando en la persona que tiene enfrente. No existen rutinas iguales para todos. Si alguna mujer tiene hipertensión, lesiones de columna o alguna limitación física, Selene adapta cada movimiento para que pueda ejercitarse sin poner en riesgo su salud.
"Todos pueden hacer deporte. El secreto está en adaptar los ejercicios a las necesidades de cada persona", dice. Porque para ella nadie debería quedarse fuera.
Antes de iniciar este proyecto, Selene también formó grupos de karate para niños en distintas colonias de Culiacán.
Además, imparte cursos de capacitación para personas que trabajan con menores de edad, enseñándoles cómo desarrollar la motricidad gruesa, la motricidad fina y la manera adecuada de motivarlos durante sus actividades.
Su vocación siempre ha sido la misma, enseñar, acompañar e impulsar. Ya sea con un niño que aprende a coordinar sus movimientos o con una mujer que vuelve a creer en sí misma.
Como ama de casa, Selene conoce perfectamente la rutina de muchas de las mujeres que llegan a entrenar. Sabe que, en ocasiones, salir una hora de casa parece un lujo. Pero también sabe que esa hora puede cambiar todo el resto del día.
"Para ellas y para mí también es una distracción. Salimos de la rutina, convivimos y nos sentimos mejor". No habla solamente como entrenadora, habla como madre, como esposa y como mujer. Y quizá por eso sus alumnas encuentran en ella algo más que una instructora. Encuentran compañía.
Alturas del Sur, como muchas colonias de Culiacán, ha vivido momentos complicados, la incertidumbre también forma parte del día a día.
Selene lo sabe y lo vive, pro decidió responder de una manera diferente. En lugar de quedarse en casa esperando que las cosas cambien, abrió un espacio donde las personas pueden reencontrarse consigo mismas. "Aquí buscamos reconectar la mente, el cuerpo y el alma".
La frase parece sencilla. Pero resume perfectamente lo que ocurre cada mañana. Entre risas, estiramientos y palabras de aliento, un grupo de mujeres descubre que el ejercicio no solo cambia la figura, también cambia la actitud, la energía, la manera de enfrentar la vida.
Cuando termina la clase, las alumnas regresan a sus hogares, pero no vuelven igual que como llegaron. Se llevan más energía, más confianza, más ánimo.
Y eso, para Selene, es el mayor logro. Porque entiende que el músculo más importante que fortalece cada mañana no está en los brazos ni en las piernas. Está en el corazón.
Mientras ella siga levantándose temprano para recibir a su grupo, habrá mujeres que encontrarán en esa hora de ejercicio un respiro, una amistad y una nueva oportunidad para sentirse bien. Y quizá ese sea el entrenamiento más importante de todos.

























