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Culiacán, Sinaloa. - A sus 98 años, Alfonso Noriega Medina sigue despertando antes del amanecer con el entusiasmo de siempre. Acude al Mercado de Abasto para surtir frutas y verduras frescas y, después, inicia un recorrido que desde hace más de 13 años se ha convertido en parte de su vida.

A sus 98 años, en Culiacán Don Alfonso vende frutas y verduras y demuestra que la voluntad no envejece
Más que un trabajo, vender es para Don Alfonso, conocido con cariño como “Don Ponchito”, una forma de mantenerse activo, preservar su independencia y seguir sintiéndose útil.
Con su inseparable, triciclo recorre las colonias Providencia, Lázaro Cárdenas y CNOP ofreciendo cebolla, pepino, cilantro, tomate, calabaza, limón, papa, aguacate y otros productos frescos.
Ese vehículo también guarda una parte de su historia, pues antes de conseguirlo comenzó vendiendo en una carretilla.
"Empecé vendiendo en una carretilla y al tiempo me compré el triciclo", recordó con orgullo.

El trabajo ha sido su compañero desde la infancia. Nació en Elota en el año de 1928, donde aprendió junto a su padre a sembrar y cultivar la tierra.
Con el paso de los años desempeñó distintos oficios; participó en la construcción de carreteras y colaboró en la edificación de la presa Aurelio Benassini "El Salto". Cada etapa fortaleció el carácter de un hombre que nunca ha dejado de luchar.
Con el paso de los años, el recorrido diario exige un esfuerzo mayor. El peso del triciclo, las largas distancias y las altas temperaturas ponen a prueba su resistencia.
En ocasiones avanza lentamente o se desorienta al cruzar una calle, mientras los automovilistas esperan con paciencia a que continúe su camino. Aun así, nunca pierde el ánimo.
Al final, la determinación siempre termina imponiéndose al cansancio y suele concluir su jornada después de las tres de la tarde.

Su llegada ya es esperada con cariño por vecinos que no solo buscan frutas y verduras frescas, sino también saludar a un hombre cuya alegría y actitud positiva se han convertido en parte de la vida cotidiana de la comunidad.
"Para nosotros, Don Alfonso es un ejemplo de vida. Siempre anda de buen ánimo y eso contagia. Cuando lo veo trabajando con esa actitud, me motiva a seguir adelante. Por eso muchos vecinos lo apoyamos comprándole sus productos y, si está en nuestras posibilidades, también le dejamos una propina", expresó María Rodríguez, vecina del fraccionamiento Providencia.
Vive con una de sus hermanas en la colonia CNOP, mientras que sus tres hijos radican en Tijuana. Algunos familiares le insisten en que descanse e incluso le ofrecen apoyarlo económicamente para que deje de vender. Sin embargo, él tiene muy clara su respuesta.
"Un sobrino me dice que me va a mandar dólares para que ya no trabaje, pero dejar de hacerlo sería mi muerte. Muchos adultos mayores se enferman cuando permanecen en casa porque dejan de ocuparse y su mente se deteriora", compartió convencido.
El pasado 25 de junio celebró su cumpleaños número 98. Días después, el intenso calor que azotó la capital sinaloense afectó su salud y lo obligó a permanecer varios días sin salir a vender.
A partir de esos días, empujar diariamente el triciclo empezó a representar un desafío mayor. Incluso ha contemplado la posibilidad de ofrecer sus productos desde su vivienda en la colonia CNOP, consciente de que su cuerpo ya no responde con la misma energía de antes.

Pese a las dificultades, Don Alfonso conserva intacta la ilusión de levantarse cada mañana con un propósito. Para él, vender frutas y verduras no solo representa el sustento diario; es la oportunidad de mantenerse activo, conservar su independencia y seguir recorriendo las calles donde, con el paso de los años, también ha sembrado amistades y cosechado el cariño de cientos de personas.
Tal vez llegue el día en que Don Alfonso Noriega Medina, junto a su triciclo, deje de recorrer las colonias del sur de Culiacán. Lo que difícilmente dejará de avanzar será el ejemplo que ha sembrado durante casi un siglo de vida. Porque detrás de cada fruta y cada verdura que entrega deja una silenciosa lección de perseverancia: mientras existan ganas de levantarse cada mañana con un propósito, siempre habrá un camino para seguir adelante.










