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Culiacán, Sinaloa. - Hay personas que esperan a que llegue una oportunidad. José Luis y Jesús Alberto Rodríguez Molotzin decidieron construir la suya.
Cada mañana, antes de que el calor cubra las calles de la colonia Libertad, José Luis acomoda cuidadosamente frutas, verduras y otros productos de primera necesidad frente a su negocio.

A unos metros, su hermano Jesús Alberto organiza bocinas, accesorios para celulares y artículos para el hogar que también ofrece a la venta.
Ninguno puede ver el rostro de quienes llegan a comprarles. Ambos viven con discapacidad visual. Sin embargo, todos los días demuestran que las mayores barreras no están en perder la vista, sino en los prejuicios y la falta de oportunidades.
José Luis y Jesús Alberto perdieron la vista, pero nunca dejaron de creer en sus sueños
Su historia no busca despertar lástima. Inspira porque habla de trabajo, dignidad, familia y de la fuerza de dos hermanos que decidieron construir oportunidades donde otros solo veían obstáculos.
Hace ocho años, José Luis inició una tienda de ropa. Sin embargo, la difícil situación económica que atraviesa Culiacán lo llevó, hace apenas tres meses, a reinventarse. Hoy encontró una nueva forma de salir adelante mediante la venta de frutas, verduras y otros productos de primera necesidad.
"La gente consume lo básico y, gracias a Dios, nos ha ayudado mucho más. Sí llegan, sí nos apoyan y eso se agradece muchísimo", compartió José Luis con una sonrisa.
Su negocio se encuentra sobre la avenida Cuarta, entre las calles Quinta y Sexta, a unas cuadras de la iglesia San Juan de los Lagos. Trabajar muy cerca de su casa le brinda mayor seguridad y le facilita cada jornada.

En esta nueva etapa no está solo. Su esposa, Jacqueline Pamila Aguilar, se ha convertido en su principal compañera.
Mientras ella atiende a los clientes y pesa los productos, José Luis acomoda la mercancía, transporta cajas y mantiene todo listo para ofrecer alimentos frescos y de calidad."Entre los dos salimos adelante", dice con orgullo.
Para él no existen las ventas pequeñas. "Cada venta, aunque sea de cinco o diez pesos, es una bendición para nosotros."
Su sueño es seguir creciendo, ampliar el negocio, ofrecer más productos y brindar una mejor calidad de vida a su familia.
Porque, asegura, la discapacidad nunca debe ser un límite para perseguir los anhelos. “No hay que tener miedo a emprender. Si yo puedo, todos pueden echarle ganas y salir adelante."

José Luis y Jesús Alberto, demuestran que los sueños no tienen barreras
José Luis y Jesús Alberto nacieron con retinosis pigmentaria, una enfermedad hereditaria que deteriora progresivamente la retina.
Los dos alcanzaron a conocer el mundo con sus propios ojos. Recuerdan los colores, los partidos de futbol, las bicicletas y los días de escuela. Con el paso de los años, la enfermedad fue apagando lentamente su visión hasta dejarles únicamente sombras y algunos contrastes de luz.
"No existe una cura. Hemos aprendido a vivir con esta discapacidad", explicó Jesús Alberto.
Pero mientras la vista se fue apagando, crecieron la determinación, la preparación y las ganas de demostrar que una discapacidad jamás define el talento, la capacidad o los sueños de una persona.

Un emprendedor que también impulsa la inclusión
Además de su emprendimiento, Jesús Alberto trabaja desde hace más de diez años en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde capacita a estudiantes con discapacidad visual en el uso de tecnologías adaptadas.
En el Centro de Atención Estudiantil enseña el manejo de computadoras, lectores de pantalla, procesadores de texto, hojas de cálculo y diversas herramientas digitales que permiten a muchos jóvenes continuar sus estudios y desarrollar una vida profesional.
Su trabajo ha transformado la vida de decenas de estudiantes
"Muchas familias llegan pensando que una persona ciega no podrá estudiar una licenciatura. Cuando conocen las herramientas tecnológicas descubren que sí es posible.
Recientemente concluyó la Licenciatura en Derecho. Su propósito es seguir impulsando políticas públicas que hagan de la inclusión una realidad y no solamente un discurso.
"La inclusión no es únicamente un tema del 3 de diciembre. Las personas con discapacidad necesitamos oportunidades todos los días."

Más oportunidades, menos barreras
Jesús Alberto también forma parte de la Asociación de Ciegos Sinaloa IAP, desde donde participa en proyectos para fortalecer la accesibilidad en instituciones públicas, espacios urbanos y centros educativos.
Está convencido de que las personas con discapacidad no necesitan compasión, sino oportunidades para demostrar de lo que son capaces.
"Nada de nosotros sin nosotros. Somos quienes vivimos la discapacidad y sabemos qué hace falta para construir una sociedad verdaderamente incluyente."
Su llamado es sencillo, pero contundente: abrir espacios laborales, confiar en las capacidades de las personas con discapacidad y permitir que también participen en el diseño de políticas públicas que transformen la realidad.

Cuando rendirse nunca ha sido una opción
Hace apenas unas semanas, Jesús Alberto fue víctima de un robo mientras vendía playeras en el centro de Culiacán junto a su compañero Ernesto, quien también vive con discapacidad visual y auditiva.
La impotencia fue inevitable. Sin embargo, al día siguiente volvió a salir a trabajar. Porque sabía que rendirse nunca ha sido una opción.
A pesar de los obstáculos que la vida les ha puesto en el camino, hoy ambos hermanos continúan al frente de sus emprendimientos con la misma determinación de siempre, convencidos de que ningún desafío será más grande que sus ganas de trabajar y salir adelante.
Cada día, José Luis recibe a quienes buscan frutas y verduras frescas, mientras Jesús Alberto continúa ofreciendo diversos artículos sin dejar de impulsar la inclusión desde la universidad y la sociedad civil.
Los dos coinciden en algo: cada cliente representa mucho más que una venta. Es una muestra de confianza que fortalece sus emprendimientos y les permite seguir construyendo un futuro con independencia y dignidad.

José Luis y Jesús Alberto esperan que su historia invite a mirar primero las capacidades y después la discapacidad. Porque apoyar el emprendimiento de una persona con discapacidad no es un acto de caridad; es reconocer su talento, valorar su esfuerzo y contribuir a construir una sociedad donde las oportunidades sean para todos.
Mañana, cuando vuelva a amanecer en la colonia Libertad, José Luis acomodará nuevamente las frutas y verduras frente a su negocio.
Jesús preparará sus productos antes de salir a trabajar. Será un día más para dos hermanos que perdieron la vista, pero nunca la esperanza, las ganas de emprender ni la convicción de construir un mejor futuro.
Porque la verdadera inclusión inicia cuando una sociedad decide creer en las capacidades de las personas y les abre las puertas para demostrar todo lo que pueden lograr.

José Luis y Jesús Alberto impulsan su negocio y demuestran que la discapacidad no limita los sueños
Cada compra también impulsa su sueño. José Luis los espera de lunes a sábado, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la tarde, en la avenida Cuarta, entre las calles Quinta y Sexta, en la colonia Libertad.
Además, aceptan pagos con tarjeta y cuentan con servicio a domicilio en la colonia Libertad y sectores vecinos. Informes y pedidos al WhatsApp 667 168 8021.
Síguelos en Instagram: José Luis (@luis.molontzin) y Jesús Alberto (@molontzin.j).
José Luis y Jesús Alberto recuerdan que apoyar el emprendimiento de una persona con discapacidad no es un acto de caridad. Es reconocer su esfuerzo, valorar su trabajo y creer en su capacidad para salir adelante como cualquier otra persona.









