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Culiacán, Sinaloa. - Cuando Estefanía Juárez Briceño tomó la palabra en la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro, no habló únicamente por ella.
Habló por miles de niñas y niños que desean volver a caminar tranquilos hacia la escuela, jugar en los parques sin temor y crecer en un entorno donde la esperanza sea más fuerte que la violencia.

Estefanía demuestra que las niñas también pueden transformar México
La alumna de la Escuela Primaria Héroes de 1864 representó con orgullo a Sinaloa como diputada infantil en el Parlamento Infantil 2026, un espacio nacional donde la niñez de todo el país presentó propuestas para construir un México más justo, incluyente y en paz.
Su intervención, titulada "Crecer sin miedo y vivir con dignidad", abordó una realidad que conocen muchas familias sinaloenses: la inseguridad y sus efectos en la infancia.
"Los niños no queremos crecer con miedo. Queremos crecer con esperanza", expresó durante su participación la niña de 11 años.
Lejos de limitarse a señalar el problema, Estefanía presentó cinco propuestas para fortalecer la paz desde las comunidades: mayor presencia de policías en escuelas y parques; mejores medidas de protección en los planteles educativos; construcción de espacios públicos seguros para la convivencia; atención psicológica para niñas, niños y familias que han sufrido pérdidas o experiencias traumáticas, y programas permanentes de educación para la paz.

Para la pequeña legisladora, la prioridad es atender a quienes cargan con heridas invisibles.
"Me gustaría que primero se hiciera realidad el apoyo psicológico para las niñas y niños que han perdido a un ser querido o han vivido una balacera, porque ese dolor no debe vivirse en soledad", afirmó.
Una experiencia que transformó su vida: Viajar a la Ciudad de México también significó vencer un reto personal.
Era la primera vez que Estefanía subía a un avión. "Siempre tuve miedo de volar, pero cuando lo hice me sentí muy feliz porque estaba venciendo mis propios miedos", recordó con una sonrisa.
Durante el Parlamento convivió con representantes infantiles de estados como Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala y Ciudad de México, descubriendo que, aunque provienen de lugares distintos, todos comparten un mismo anhelo.

"Todos queremos vivir en paz, aprender tranquilos y que respeten nuestros derechos."
Una voz que nació en la escuela. La participación de Estefanía no fue producto de la casualidad, sino de un proceso de formación y liderazgo.
Su maestra, Breida Castro Silvas, explicó que desde el inicio del ciclo escolar la alumna participó en distintos proyectos relacionados con los derechos de la niñez y la cultura de paz.
Primero integró la Red de Impulsores de la Transformación de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
Después obtuvo el tercer lugar en esa convocatoria y más tarde formó parte del programa Líderes del Futuro en su cuarta edición, iniciativa de Construyendo Paz, donde, junto con sus compañeros de quinto grado, elaboró un noticiero escolar que abordaba situaciones de violencia e inseguridad desde la mirada infantil.
Ese proyecto obtuvo el primer lugar y fue el punto de partida para profundizar en un mensaje que posteriormente llevaría hasta la Cámara de Diputados.

"No solamente queríamos hablar del problema; queríamos proponer soluciones desde la visión de la niñez", explicó su docente.
La paz empieza en casa. Más allá de las acciones gubernamentales, Estefanía considera que la construcción de la paz inicia en el hogar.
"La paz empieza en la mesa de la casa. Debemos respetarnos, abrazarnos, enseñar valores y nunca resolver los problemas con violencia."
También hace un llamado a niñas y niños para que nunca guarden silencio. "Que hablen con sus papás, con sus maestros, que expresen lo que sienten y nunca permitan que el miedo les quite sus sueños."
Y a las autoridades les pide algo que considera fundamental. "Que escuchen con el corazón y hagan realidad con sus manos nuestras propuestas."
Un logro compartido. La pequeña diputada infantil reconoce que este logro pertenece también a quienes la acompañaron durante el proceso.

Con emoción agradece a sus padres, Miguel Juárez Caballero y Fabiola Briceño Robredo, quienes todos los días trabajan con esfuerzo para sacar adelante a su familia. Su papá, conocido por vender aguas frescas en distintos puntos de Culiacán, ha sido ejemplo de trabajo, constancia y amor.
"Me siento muy orgullosa de mi papá porque trabaja todos los días para sacar adelante a nuestra familia y siempre ha creído en mí", compartió.
Su reconocimiento también es para su maestra Breida Castro Silvas, quien la acompañó durante todo el proceso de preparación; para la directora Martha Careli Lizárraga Medina; para la comunidad educativa de la Escuela Primaria Héroes de 1864; para el DIF Sinaloa, y todas las personas que hicieron posible que una niña sinaloense llevara la voz de su estado hasta el Congreso de la Unión.
Una niña de Culiacán lleva sus propuestas de paz hasta San Lázaro
Escuchar a la niñez para construir el futuro. La historia de Estefanía recuerda que las niñas y los niños no solo enfrentan los desafíos de su entorno: también tienen ideas, sensibilidad y propuestas para transformarlo.
Su participación en el Parlamento Infantil 2026 demuestra que abrir espacios de diálogo fortalece la democracia, promueve la participación ciudadana desde la infancia y siembra esperanza en una sociedad que busca recuperar la paz.

Su mensaje final resume el espíritu de una generación que pide ser escuchada.
"Los niños no somos el futuro; somos el presente de México. Escuchen nuestra voz y no dejen nuestras ideas guardadas en un cajón. Hagámoslas realidad."
Mientras la sociedad escucha esa voz nacida en un salón de clases de Culiacán, queda una invitación para familias, escuelas, autoridades y ciudadanía: escuchar a la niñez, creer en sus ideas y convertirlas en acciones.

Porque cuando una niña se atreve a alzar la voz por la paz, nos recuerda que aún es posible construir un Sinaloa donde las risas de las niñas y los niños vuelvan a llenar los parques, donde las escuelas sean espacios de tranquilidad y donde cada infancia crezca con seguridad, dignidad y la certeza de que sus sueños sí pueden hacerse realidad.









