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Culiacán, Sinaloa.- Desde niño, Alberto Gástelum encontró en el campo mucho más que un paisaje. Crecer en Aguaruto despertó en él una curiosidad que con los años se transformó en una verdadera pasión por la agricultura, una vocación que ha guiado su vida durante más de tres décadas y que hoy florece en INBIOQSA.
Con 34 años de experiencia en la agroindustria, Alberto decidió dar el paso que durante mucho tiempo soñó: emprender con una empresa propia. Aunque las circunstancias laborales aceleraron la decisión, reconoce que independizarse siempre estuvo entre sus metas.
"Me cansé de trabajar mucho para otros, así que decidí trabajar para lograr algo propio", comenta entre sonrisas.
Sin embargo, aclara que más allá de esa frase, lo que realmente lo impulsó fue la ilusión de construir un proyecto propio y seguir haciendo lo que más disfruta: servir al campo.
Su historia comenzó al egresar de la universidad, cuando trabajó en un campo de producción de tomate. Poco tiempo después descubrió que su lugar estaba en el área comercial, donde podía combinar sus conocimientos técnicos con el trato directo hacia los productores.
"Siempre me gustó el campo desde chiquito. No sabía exactamente qué hacía un ingeniero agrónomo, pero me llamaba mucho la atención", recuerda.
Experiencia convertida en pasión
Durante 34 años recorrió parcelas, conoció distintas formas de producción y construyó relaciones de confianza con agricultores de la región. Esa experiencia le permitió entender que cada cultivo tiene necesidades diferentes y que un buen asesor debe ofrecer soluciones, no solo productos.
Así nació INBIOQSA, siglas de Innovaciones Biorracionales y Químicas Sirviendo a la Agricultura, una empresa enfocada en la comercialización de agroquímicos, nutrientes foliares y productos biorracionales que contribuyen a una agricultura más eficiente y con menor impacto ambiental.
Para Alberto, lo más valioso de su trabajo no es únicamente el aspecto comercial, sino la oportunidad de ayudar:
"Me gusta el trato con la gente y poder ofrecer alternativas que realmente les funcionen", expresa.
Actualmente comparte este proyecto con su yerno, Paul, también ingeniero agrónomo, quien se sumó a la empresa con el objetivo de seguir fortaleciendo un negocio basado en el conocimiento, la confianza y el servicio.
Convencido de que el éxito no llega por casualidad, Alberto anima a quienes desean emprender a no quedarse solo con las ideas:
"No nada más sueñen, luchen por sus sueños. Sean lo que sean, traten de ser de los mejores. Si eres empresario, doctor o barrendero, busca siempre la excelencia y exígete a ti mismo."
Hoy, después de 34 años dedicados a la agricultura, Alberto Gástelum demuestra que la experiencia también puede sembrar nuevos comienzos.






