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En el Cecyte Loma de Rodriguera, al norte de Culiacán, una sencilla tapita de plástico puede convertirse en una oportunidad para ayudar. Esa es la esencia de Eco-Amigos, un club creado por Lourdes Montoya Martínez que, desde hace ocho años, promueve el cuidado del medio ambiente mientras fortalece la solidaridad entre los jóvenes.
Desde su labor en Prefectura y como encargada de clubes del plantel, Lourdes encontró una forma de unir el servicio social con una causa que deja huella.

Los estudiantes recolectan tapitas, botellas PET, cartón, libros y otros materiales reciclables que posteriormente son entregados a Casa Valentina, asociación que los comercializa para obtener recursos destinados a la compra de medicamentos para niñas y niños con cáncer.
Aprender a ayudar desde la escuela
La iniciativa nació después de que una sobrina le contara sobre la importancia de reunir tapitas para apoyar a menores con cáncer. Aquella conversación inspiró a Lourdes a llevar la idea al plantel y convertirla en un proyecto permanente con el respaldo del área de servicio social.
Hoy, la participación de los estudiantes va más allá de cumplir horas de servicio. Aunque reciben ese beneficio académico, Lourdes procura que comprendan el verdadero propósito de la actividad: descubrir que pequeñas acciones pueden generar un impacto positivo en la vida de otras personas.
Una cultura ambiental que crece
Eco-Amigos también impulsa campañas de limpieza, jornadas de arborización y actividades para enseñar la correcta separación de residuos. En el plantel existen contenedores para PET, residuos orgánicos e inorgánicos, además de un gran corazón donde se depositan las tapitas que, poco a poco, se llena gracias al esfuerzo colectivo.

Para Lourdes, el objetivo siempre ha sido sembrar conciencia ambiental desde la escuela.
Explica a los jóvenes cómo una botella o una bolsa tirada en la calle puede terminar obstruyendo canales y afectando a toda la comunidad, por lo que insiste en fomentar hábitos responsables que trasciendan el salón de clases.
Una invitación para sumar esfuerzos
Aunque la mayoría de los participantes son alumnos, Eco-Amigos también busca involucrar a madres, padres y vecinos. Cualquier persona puede donar tapitas, libros, libretas, cartón o materiales reciclables para fortalecer esta causa.
Con cada entrega, el club demuestra que reciclar no solo ayuda a cuidar el planeta. También puede convertirse en un acto de empatía que mejora la vida de quienes más lo necesitan, mientras forma una nueva generación de ciudadanos comprometidos con su comunidad.











