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Cosalá, Sinaloa. Entrar a la Ferretería Ray es hacer un viaje al pasado. Detrás de su mostrador de madera centenaria, doña María Jesús García Val, de 76 años, resguarda no solo un negocio fundado en 1920, sino el legado de varias generaciones que han hecho de este establecimiento uno de los más representativos del Pueblo Mágico.
Aunque actualmente el negocio está a cargo de su hijo, Guillermo Francisco Aragón García, ella continúa atendiendo ocasionalmente la tienda, donde suma más de cinco décadas detrás del mostrador.

La historia de la Ferretería Ray y su legado familiar
La historia comenzó con sus suegros, quienes abrieron la ferretería en 1920, la primera en Cosalá. Tras el fallecimiento de su suegro, en 1976, el negocio quedó en manos de su esposo y de ella, quienes continuaron la tradición familiar. "Mi suegro la atendió desde 1920 hasta 1976. Cuando él falleció, nos quedamos mi esposo y yo al frente del negocio", recuerda.
Sin embargo, la tradición comercial de la familia es todavía más antigua. Doña María cuenta que la abuela de su suegro, María Guadalupe León Aragón, ya atendía una pequeña tienda en la esquina de la propiedad, mucho antes de que existiera la ferretería. "Ella ya tenía una tiendita desde aquellos años", comenta, convencida de que el comercio ha sido parte de la historia familiar por generaciones.
El inmueble donde hoy funciona la ferretería también forma parte del patrimonio de Cosalá, pues fue una de las primeras construcciones del antiguo pueblo que hoy forma parte del centro histórico de este pueblo mágico, perteneció a los abuelos de su suegra.

Muebles centenarios que cuentan la historia de Cosalá
Uno de los mayores atractivos del establecimiento son sus muebles originales de cedro, que conservan más de cien años de antigüedad. Mostradores, vitrinas y estanterías permanecen prácticamente intactos y solo reciben mantenimiento para preservar su estado. "Hay que valorarlos porque ya no se hacen muebles así. Son de cedro y tienen una historia enorme", afirma.

Tradición familiar y legado minero en la Ferretería Ray
Con el paso del tiempo, la ferretería amplió su oferta y hoy también vende productos de cremería, carnitas, chicharrones y el tradicional chorizo elaborado con la receta que su esposo inició hace más de 60 años y que actualmente prepara su hijo. "Es pura carne, puro chile tostado; no lleva revolturas", asegura sobre el producto que se ha convertido en uno de los más buscados por clientes y visitantes.
"Nos dejó la mesa servida"
Cuando su esposo falleció en el año 2000, reunió a sus hijos para pedirles que conservaran el patrimonio familiar. "Les dije: su papá no nos dejó dinero, pero nos dejó la mesa servida. Nos dejó este negocio y el hotel. De ustedes depende conservarlos."
Hoy, la tercera generación mantiene abiertas la Ferretería Ray y el Hotel Ray, con la esperanza de que el legado continúe también en manos de los nietos.
Un legado nacido del auge minero
La historia familiar está ligada al pasado minero de Cosalá. Doña María relata que el bisabuelo de su suegra era un minero originario de Francia que llegó al municipio durante el auge de las minas y decidió establecerse aquí. Entre los recuerdos familiares existía un antiguo diario donde aquel inmigrante escribía sobre su vida en Cosalá y las cartas que enviaba a sus hermanas en Francia. Tras la muerte de su suegro, ese documento fue llevado por otros familiares y nunca regresó. "Ese diario tenía mucha historia. Me hubiera gustado conservarlo", lamenta.
Además de la ferretería, la familia también fue propietaria de un antiguo cine que funcionó en el mismo inmueble, reflejo de la intensa actividad comercial que vivió Cosalá en sus mejores años.
Hoy, a más de un siglo de su fundación, la Ferretería Ray continúa siendo un símbolo del municipio. Sus muebles centenarios, la tradición familiar y las historias que guardan sus paredes mantienen vivo un patrimonio que ha sobrevivido al paso del tiempo y que sigue escribiendo nuevas páginas en la historia de Cosalá.










